Un antes y un después en la mina de Touro

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

TOURO

Imagen aérea de la planta de tratamiento de aguas construida por Cobre San Rafael en la mina de Touro
Imagen aérea de la planta de tratamiento de aguas construida por Cobre San Rafael en la mina de Touro CEDIDA

Cobre San Rafael ha construido una depuradora y un canal de un kilómetro de largo para mejorar las aguas que se contaminaban a su paso por el yacimiento y que ahora bajan limpias

16 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2015, la empresa Cobre San Rafael compró la mina de Touro con el objetivo de poder reabrir un yacimiento que fue explotado por otra sociedad entre 1973 y 1986. En aquellos años de escasa conciencia medioambiental, la actividad tuvo un evidente y negativo efecto tiñendo de un rojo intranquilizador los ríos y regatos de la zona, que como acaban desembocando en el Ulla han movilizado a los pescadores, mariscadores y mejilloneros de la ría de Arousa, que no quieren ver amenazado su medio de vida y se oponen al proyecto de que las instalaciones vuelvan a operar.

La empresa se ha empeñado en demostrar que los tiempos actuales no son los de los años 70 y 80 y que ahora sí es posible una actividad minera sostenible y no contaminante. Por ello, Cobre San Rafael, aún antes de presentar el proyecto al que debe dar su visto bueno la Xunta, ha emprendido desde hace dos años tareas de recuperación ambiental en las que ha invertido casi tres millones de euros y cuyo objetivo es devolver a la normalidad los entornos contaminados durante los trece años en los que la mina fue explotada por otra firma.

Cauces como el Portapego, el Lañas, el Angumil, el Felisa, el Pucheiras y el Brandelos tenían hasta hace poco rojas o lechosas sus aguas por efecto del cobre y otros metales. Ahora corren limpias a la vista, algo que certifican los continuos análisis que está llevando a cabo el Grupo de Ingeniería del Agua de la Escuela de Caminos de la Universidade da Coruña (UDC), que ha tomado más de 50.000 muestras que revelan que, además de tener un color normal, el agua de esos ríos y regatos ya no es ácida.

Las actuaciones que se han llevado a cabo son de gran calado y tienen «la voluntad de ser permanentes», explica Pablo Núñez, director de relaciones institucionales de Cobre San Rafael. Por eso la empresa ha bautizado estas tareas de restauración como Proyecto Touro, que además de reparar las heridas que dejó en las aguas y la tierra la anterior explotación acompasaría las tareas de explotación con las de restauración en caso de que la Xunta permita reabrir la mina. «Antes de empezar la excavación, se retirará la tierra vegetal y se almacenará para poder revegetar según avanza la explotación. Poco a poco, y a lo largo de toda la vida del proyecto, las zonas que van terminando su función, son desmanteladas, selladas si fuera necesario, rellenadas, remodeladas y cubiertas de tierra vegetal, para ser luego replantadas con especies autóctonas», recoge la explicación que hace del plan la firma, que es la misma que explota la mina de Riotinto, en Huelva.

Para evitar que las aguas limpias entren en contacto con la mina se ha construido un canal de un kilómetro de largo
Para evitar que las aguas limpias entren en contacto con la mina se ha construido un canal de un kilómetro de largo XOAN A. SOLER

Tres han sido las intervenciones más importantes. Para empezar, la construcción de una depuradora de las aguas que se contaminan al entrar en contacto con la mina. El tratamiento permite eliminar acidez y metales al caudal que acaba en los regatos y ríos del entorno. Además, todas las aguas sucias se han recogido y se bombean a la planta, mientras que las limpias se han preservado levantando un canal de un kilómetro de largo que evita que entren en contacto con el yacimiento, como ocurría antes.

Cuatro ejemplos de recuperación del medio tras el plan de restauración

Las intervenciones llevadas a cabo por la empresa Cobre San Rafael en el entorno de la mina de Touro han tenido un efecto evidente en el medio ambiente. Los regatos y ríos quedaban contaminados por las aguas que atravesaban el yacimiento ya que la firma que lo explotó entre 1973 y 1986 lo hizo sin las precauciones medioambientales que son hoy obligatorias. El resultado es evidente. Hay un antes y un después. En el Portapego, a su paso por el núcleo principal del municipio, San Fiz, se han retirado más de tres metros de lodos contaminantes, pero el cauce aún está teñido de rojo por tantos años de sedimentación. No obstante, la calidad de las aguas ha mejorado. En el Felisa, donde antes había una poza de agua cobriza ahora se encuentra el punto de bombeo que recoge las aguas contaminadas y las envía a la nueva planta depuradora que se ha construido. Dos ejemplos de restauración muy significativa son los ríos Brandelos y Lañas. El primero bajaba hace dos años con un aspecto lechoso por los metales que arrastraba. Ahora, es transparente. Más espectacular es aún el segundo, ya que no solo se ha logrado limpiar las aguas, sino que el lecho ha dejado de tener el aspecto cobrizo de antaño. Este es además un punto de gran valor, en el que hay un antiguo molino y que forma parte de una ruta de senderismo. Estos son cuatro ejemplos de lo que ha conseguido el plan de restauración, que se ha ejecutado en otros puntos de este sistema de arroyos y pequeños ríos que termina desembocando en el Ulla y, a su vez, en la ría de Arousa. También se ha actuado en Angumil, Pucheiras, el lago de Vieiro y en otras zonas del Portapego, como el antiguo serpentín de la vieja mina, que se aprovecha ahora para la decantación de las aguas de escorrentía.