Touro homenajea con música y pulpo a los emigrantes que siempre regresan en verano

La charanga O Santiaguiño de Padrón fue la encargada de amenizar el ambiente en el mercadillo dominical


santiago / la voz

Santiago Fernández, de 71 años, se decidió a hacer las maletas en 1964 para probar fortuna en el País Vasco. «Daquela, aquí non tiñamos onde gañar a vida», admite desde su posición en la terraza del restaurante O Barranco. Se asentó en Sestao con su mujer, Carmen Santos, y el que entonces era su único hijo para sacar adelante a su familia trabajando en la producción de ladrillo refractario. En tierras vascas tiene instalados a sus cinco hijos y otros tantos nietos, que ayudan a criar para que sus padres puedan conciliar, pero en verano acostumbran a venir «un mes ou máis», dice, a Touro para ver a la familia y la tierra que los vio nacer.

Para personas como Santiago y María del Carmen está pensada la Feira dos Emigrantes celebrada ayer por el Concello de Touro en el lugar de Fonte Díaz, con un servicio de autobuses procedente de todas las parroquias.

Coincidiendo con el mercadillo dominical, la charanga O Santiago de Padrón asumió el encargo de animar las calles de la localidad, en las que se dejaba sentir el olor de los numerosos puestos de pulpo de que se instalaron para la ocasión. «O polbo tamén o temos aló, no País Vasco, de galegos que o preparan, pero parece que nos sabe mellor aquí», admite Carmen Santos.

Euskadi es uno de los destinos más importante que tuvo la emigración de Touro, junto a Cataluña, Suiza o Alemania. Por eso ayer, por las calles del mercadillo, entre los puestos de las pulpeiras, de los traperos y de vendedores de simientes, no era raro que el gallego y el alemán se fusionaran en las conversaciones.

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