El despliegue de la fibra óptica del casco histórico quedará listo antes del verano

La próxima semana se aprobará la séptima fase de las diez del proyecto


santiago / la voz

El despliegue de la fibra óptica en el casco histórico de Santiago sigue su ritmo y la próxima semana se aprobará la séptima fase del proceso. Esta zona abarca el entorno de la praza de Abastos, un tramo de la rúa do Preguntoiro, Mazarelos y As Rodas, así como otras calles enmarcadas en el interior de este ámbito. Pero con esta séptima fase no se rematará el despliegue. Todavía queda mucho, «outras dúas o tres máis, e despois aínda quedarían todos os rueiros del Plan Especial», es decir, las calles que se sitúan fuera de la almendra y en las que también se contempla la instalación de fibra óptica.

¿Cuándo estará entonces terminado todo el proceso? No hay una fecha concreta, pero la previsión es que antes del verano toda la zona monumental esté dotada de esa tecnología que suplirá los problemas de conexión a Internet. Otra cosa es cuándo llegará el servicio a las viviendas y comercios. La concejala de Urbanismo, Mercedes Rosón, cree que, si todo avanza al mismo ritmo que hasta ahora, antes del verano el casco viejo se incorporará a las nuevas tecnologías.

Tras el despliegue a pie de calle, el siguiente escollo está siendo superar los saltos entre bloques de viviendas o de una rúa a otra. En los sitios donde es posible se autoriza el levantamiento de losas para enterrar el cableado y seguir con la línea por la fachada. Y donde no es posible levantar las losas se opta por la instalación aérea. Roberto Almuíña indica que, cuando todo el despliegue esté terminado y la fibra sea una realidad en los hogares y comercios, se iniciará otra «cruzada», la de revisar los cables de las fachadas de la zona vieja para retirar todos aquellos que no tienen ninguna función. Almuíña advierte que «hay muchos cables sin servicio que siguen colgando de las fachadas. Será el momento de pedirle al Concello que exija su retirada».

Otro problema que puede estar ralentizando la puesta en funcionamiento de la fibra óptica es, en palabras de Almuíña, la propia condición de espacio protegido del casco histórico. En este sentido, son los responsables del Consorcio los que deben indicar en cada caso por dónde y cómo se introduce la fibra en las casas o locales. «El cable del teléfono ahora pasa, en nuestro caso por la fachada, y entra por una ventana. Pero ahora ya no será así y tendrán que indicar cómo», explica. Almuíña cree que «debería establecerse un protocolo a seguir, lo que agilizaría el sistema».

El proceso de instalación de la fibra óptica comenzó en la Rúa do Vilar y en el Franco, los ámbitos con mayor concentración de locales de hostelería y comercio. Xan Galbán, del María Castaña, en la rúa Raíña, desconoce totalmente la situación de su calle: «Como estamos todos cerrados, imagino que tampoco pueden adelantar mucho». Tras superar estas dos calles, que se consideraron prioritarias por el volumen de negocios, se continúo por otras para ampliar el abanico hasta abarcar todo el ámbito.

«Pusieron una caja en el portal, pero no sé cuál es el siguiente paso»

Multitud de dudas asaltan a los hosteleros y vecinos de las calles del casco histórico en las que se está desplegando la fibra óptica. El anuncio de que esta misma semana podrían empezar a disponer de esa tecnología todos los vecinos del Franco y de la Rúa do Vilar cogió por sorpresa a la mayoría de los residentes, que desconocen los pasos que hay que dar para materializar el servicio.

Los vecinos y comerciantes saben que la caja pequeña -blanca y con un número a la vista- que fue colocada en cada una de las fachadas de los edificios corresponde a la fibra óptica. Lo saben porque el personal que estuvo en la instalación lo dijo, pero «nadie vino por aquí», explica la dueña de un comercio de la Rúa do Vilar. ¿Cuál será el siguiente paso? Es todo un misterio. La idea más extendida entre los vecinos de la Rúa do Vilar es que lo comunicarán las operadoras. «Supongo que vendrán los comerciales de Orange por aquí para ofrecer el producto», dice Dolores López, del quiosco de la Rúa do Vilar. En su caso, colocaron una caja dentro del portal de la casa. «No sé si tengo que llamar yo, si vuelven o no. En los pisos, solo hay un vecino que tiene Internet de GPRS, y yo, en el negocio».

Un vecino de la rúa Entrecercas, que opera con otra compañía, tiene previsto acudir a un comercio de la operadora Orange para solicitar la portabilidad: «Se lo debemos. Son los que apostaron por esta instalación en la calle, y la intención es cambiarme de compañía». Aunque cree que en las próximas semanas los comerciales visiten las zonas, asegura que «yo iré antes a verlos».

Carlos Rodríguez, que tiene varios comercios en el casco histórico, y que solo mantiene abierto A Cesta en la rúa do Franco, estaba esperando la llegada de la fibra óptica como «agua de mayo», pero la crisis económica causada por el covid resta alegría a la incorporación de esa tecnología. «Nadie vino por aquí. No tengo ni idea de si ya es posible el enganche. No sé si es automático, pero tampoco tengo prisa. No hay nadie por la calle», lamenta. Su principal queja se centra en «el escaso tacto de las empresas, que cobran los recibos de teléfono pese a que llevamos tres meses cerrados».

En la histórica sombrerería Iglesias, Andrés Fernández, tampoco tiene claro cuáles son los pasos a dar. «Leí que ya podíamos tener fibra, pero no sé cómo hay que hacer. La caja está en la fachada y ahora tendrán que meterlo dentro. No sé que hay que hacer», recalca. Lo curioso es que «después de 20 años, todo se reducía a poner un cable», señala. Todas estas dudas y otras deberían quedar resueltas en unos días. La concejala de Urbanismo adelanta que la próxima semana se publicará un Bando de la Alcaldía explicando todos los pasos que deben darse para conseguir la fibra. Por otro lado, Roberto Almuíña, presidente de la Asociación Fonseca, explica que «ahora solo queda el último paso», un servicio que supone terminar con el aislamiento del casco histórico y cuya carencia lastraba su desarrollo empresarial.

«Resolví la conexión con el satélite y seguiré con Movistar por el fútbol»

Fernando Paracita, de la cervecería La Liga, en la Rúa do Vilar, no era de los que estaban esperando el despliegue de la fibra óptica para mejorar su conexión. «Yo resolví con SeaBit, que es una conexión por satélite, y lo hice hace unos dos o tres años. No sé qué habría que hacer ahora, pero seguiré con Movistar por los partidos de fútbol. Por aquí no vino nadie a ofrecer nada», apunta el hostelero. Paracita se pregunta si los precios que ofrecerán «serán competitivos, porque a lo mejor, después de esperar tanto, no vale la pena el cambio».

La solución vía satélite que ofrece SeaBit, empresa afincada en Melide, dispone de cobertura en Palas de Rei, Melide, Toques, Santiso, Arzúa, Antas de Ulla, Monterroso y A Golada. Y desde hace unos años también en el casco histórico de Santiago.

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