Ames cuadruplicó la subida del censo respecto a Santiago desde el año 2000

Emma Araújo SANTIAGO / LA VOZ

TEO

PACO RODRÍGUEZ

Compostela sumó 3.495 personas, Teo 4.185, Oroso 2.297 y Brión 1.687

03 may 2021 . Actualizado a las 23:25 h.

La pandemia y las consiguientes restricciones de movilidad han servido para que la población de cada municipio sea consciente de los límites geográficos y de todo lo que ello implica. Esta realidad ha resultado especialmente visible en Santiago, que durante semanas se vació en el día a día porque su población natural vive en los concellos del entorno. Un análisis de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del área metropolitana en lo que va siglo contextualiza esta vieja realidad, ya que, por ejemplo, Santiago incrementó su censo en lo que va de siglo en 3.495 personas, al pasar de 93.903 habitantes en el año 2000 a 97.848 en el 2020. La evolución de Ames es la mejor prueba de que el motor demográfico no está en la capital gallega, ya que en ese mismo período su censo engordó en 15.555 habitantes, un número que supone casi duplicar su población actual, ya que hace veinte años el INE contabilizaba 16.549 habitantes frente a los 32.104 del último cómputo oficial.

Teo también superó en crecimiento demográfico a Compostela al acoger a 4.185 personas, aunque lo hizo a un ritmo mucho más lento que Ames, ya que con el inicio del siglo la diferencia entre ambos concellos metropolitanos era de 2.102 habitantes, pero el último informe del INE dispara esta distancia hasta los 13.472, un número superior, por ejemplo, al registro actual de Ordes, con un censo de 12.625 inscripciones en el 2020.

En menor medida, pero con un crecimiento nada desdeñable, Oroso registró un incremento de población de más de dos mil personas (ahora tiene un censo con 7.333 registros) y Brión pasó de 6.236 habitantes a casi llegar a los ocho mil (7.923).

Mientras Oroso rentabilizó su cercanía a la zona industrial del polígono del Tambre unida a las posibilidades urbanísticas de Sigüeiro para viviendas a precios asequibles, y Brión tiró de su buen clima y sus límites geográficos con Bertamiráns a la altura de Os Ánxeles, los municipios compostelanos de Vedra y Boqueixón quedaron fuera del bum del ladrillo y del consiguiente despegue demográfico.

Eso sí, su caída es muy contenida, con solo 85 habitantes menos en las tierras del Pico Sacro y una cifra similar en Vedra, con una merma de 76 personas. El tibio descenso de este último municipio le permite mantenerse en la categoría administrativa de los ayuntamientos de más de cinco mil habitantes, rango que Rois, Tordoia y A Baña tenían hace veinte años y que perdieron.

Tordoia y A Baña perdieron en dos décadas cerca del 40 % de su población oficial

Mientras Santiago afronta como un mal menor que el ritmo demográfico lo marque parte de su entorno, los concellos más rurales se enfrentan a una sangría que no parece tener fin, ni siquiera en la misma comarca compostelana, ya que, por ejemplo, Val do Dubra ha experimentado una caída demográfica de 1.041 personas en lo que va de siglo.

Pero la evolución negativa más grave se produce en municipios como A Baña, que perdió 1.909 habitantes en veinte años, y en Tordoia, con una caída de 1.841 personas en su censo, lo que en ambos casos supone un desplome demográfico que roza el 40 %.

Del descenso no se libran históricos concellos cabeceras de comarca como Santa Comba (-1.568), Melide (-1.022), Padrón (-924) y Arzúa (-875). Por el contrario, Ordes eleva su censo en 683 personas y Negreira en 190. El resto acumula cifras negativas: Dodro (-530), Frades (-781), Padrón (-924), O Pino (-282), Santiso (-738), Toques (-519), Touro (-1.349) y Trazo (-805).