Ellos custodian desde hace dos décadas el entroido tradicional

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

TEO

Una familia de Rial do Mato, en Teo, cuida y guarda como oro en paño los trajes de los «xenerais» y «correos» de su parroquia

04 feb 2021 . Actualizado a las 09:44 h.

Durante años, la tradición del entroido da Ulla fue un recuerdo lejano de lo que hubo. En el 1997 una comisión de la parroquia de Rarís, en Teo, decidió recuperar el auténtico carnaval que formaba parte de la identidad de la comarca. Los vecinos pusieron dinero de sus propios bolsillos para encargar los trajes de gala que visten los xenerais y correos da Ulla. Se los encargaron al sastre estradense Luis Montáns, todo un experto en la materia. Al año siguiente, estrenaban las primeras vestimentas de corte napoleónico, recuerda María Esther Rodríguez Piñeiro. Desde entonces, ella y su marido Juan Manuel López Pedreira, se convirtieron en custodios de estas preciadas galas. Hacen un trabajo invisible, pero fundamental. Las cuidan y guardan como oro en paño, para que cada año los jinetes puedan lucirlas con orgullo. «Cando acaba o entroido, os traxes quedan 15 días sen gardar para que estean ben secos, porque neste tempo sempre chove. Quitamos as plumas de pavo real e plumachos dos tricornes dos xenerais e máis das gorretas dos correos, e gardámolos en papel de seda, con moito coidado, e métense na súa propia caixa», indica la vecina de Rial do Mato. De esta tarea y de armarlos de nuevo se encarga Juan Manuel, quien formó parte de aquella comisión que recuperó el entroido da Ulla, y uno de sus habituales. Ella se ocupa del resto: guerreras, pantalones, fajines... «Moitas veces cáenselle os adornos da chaqueta co roce, cando van a cabalo, pero tan pronto lle vexo algunha cousa xa lla levo ao xastre. Non son miñas, pero como se o fosen», dice esta mujer cercana y habladora, que guarda con mimo en fundas —«no mellor sitio que hai nos armarios»—, dos trajes de xeneral y otro par de correo. Se preocupa por que los dorados no ennegrezcan y estén lustrosos cada carnaval, y hasta custodian en esta casa una espada, aunque «andan pouco con ela, porque é moi pesada». Explica María Esther que no solo los protagonistas de los encontros de Rarís los visten: «Tamén veñen de outros lugares e concellos a buscalas se fan falta». Ellos, afirma, hacen este trabajo con gusto y sostiene que el relevo generacional está asegurado: «Para nós o entroido é unha das mellores festas que hai. Pasámolo estupendo todos os anos e imos aínda que chova a todas as parroquias. É unha cousa moi bonita, porque xúntase a xente e coñeces aos nenos e maiores todos». Esta familia es una de las piezas que mantiene engrasado el entroido da Ulla en Teo, pero tal y como destacan desde el departamento de Cultura el año en que los atranques son por primera vez en la historia virtuales, hay muchos otros. Está Carmen Buela, de Fornelos, que lleva años escribiendo los textos corales. También quienes dirigen y afinan los coros de vellos (Fani y Ánxela) y de novos (Carmen y Esteban). Los autores de las coplas... La lista es larga, como la ilusión que ponen todos ellos para que esta fiesta declarada de interés turístico gallego no desaparezca.

Mis y futura enfermera

Una estuante de Enfermería de la USC competirá por alzarse con el título de Miss Grand International en el certamen que se celebra en Bangkok entre el 28 de febrero al 27 de marzo (todas las participantes pasarán una cuarentena obligatoria de 14 días). Iris Miguélez Méndez, de 23 años recién cumplidos y natural de Vila de Cruces, no esperaba representar a España. Le comunicaron su designación tras desestimase la candidatura inicial porque «su contenido en redes sociales no es el más apropiado», informa la organización. Iris se adentró en el mundo de las pasarelas a través de una convocatoria que tuvo lugar en el centro comercial As Cancelas hace un par de años y sabe qué supone competir a nivel internacional, ya que fue campeona de España de lucha libre en el 2013 y subcampeona los dos siguientes años.

Día de la Paz

Entre los centros que celebraron el Día de la Paz estos días está la escuela infantil municipal de Bertamiráns (Ames), cuyos alumnos participaron plasmando sus pies en un cartel conmemorativo. Además, cada familia mandó una foto en la que los pequeños mostraron frases, palabras o signos relacionados con la paz, respetando así todas las medidas higiénico-sanitarias.