El artesano de Teo Rodrigo Riveiro recibe un nuevo reconocimiento

Su taller, Ferraxe de Prata, está entre los ganadores de los Premios Antonio Fraguas por un escarabajo hecho en plata, madera y loza


Santiago / La Voz

Un vecino de Teo, Rodrigo Riveiro, está entre los ganadores de los Premios Antonio Fraguas de la Diputación de A Coruña. Fue reconocido en la categoría de artesanía contemporánea por un colgante con forma de ciervo volante, el icónico escarabajo conocido en Galicia como vacaloura o escornabois. La pieza fue realizada en plata, madera y loza, material que se ha convertido en una de las señas distintivas del trabajo que el artesano hace en Ferraxe de Prata. El teense ya recibió en el 2017 el Premio Artesanía de Galicia.

Érase una vez un artesano que convertía platos rotos en joyas

Patricia Calveiro

Rodrigo Riveiro empezó a trabajar con loza cuando se le resbaló fregando una pieza de su suegra

De un pequeño desastre doméstico pueden salir cosas maravillosas. La muestra está en Rodrigo Riveiro, quien se abrió un nuevo camino en la artesanía cuando fregando en casa los platos rompió una pieza que pertenecía a su suegra, con motivos en azul cobalto. Formado en la escuela de arte y diseño Mestre Mateo, cuenta que cuando cogió la escoba y el recogedor, dispuesto a tirar a la basura los trozos, reparó «nun cunha casiña no fondo da campiña. En canto o vin, pensei en facer algo con el, pero na escola non me ensinaron a romper pratos e non sabía sequera a diferenza entre a porcelana e a louza». Después de mucha indagación en su taller, acabó haciendo un colgante engarzado que regaló a su pareja, Amaia, para compensar la pérdida. «Logo fixen outro para a sogra», apunta el teense de 37 años. «Foi o prato que máis aproveitei, sen dúbida», continúa, pues de él salieron más de media docena de joyas, entre pendientes, anillos y collares. En el momento en el que decidió mostrarlos en una feria, no pasaron desapercibidos. Así, desde hace un lustro, se dedica a dar una nueva oportunidad a la loza vieja o rota de otros, para convertirla en objetos únicos y de gran valor sentimental. «Teño un montón de encargos», reconoce el propietario del taller Ferraxe de Prata. «Agora vou polos anticuarios e feiras en busca de louza, pero o máis agradecido é cando ma traen, porque sempre ten unha historia detrás, incluso cando se trata de pezas que non son antigas». Rodrigo tanto recicla un recuerdo a partir de la taza con la que uno desayunaba de niño como de una ensaladera de la Cartuja de más de 100 años. Esta última, convertida en colgante, se mostraba ayer en la Feira de Artesanía del San Martiño, así como otra salida de un tazón de vino que apareció en la casa vieja de su tía Fina. Ganador del Premio Artesanía de Galicia en el 2017 con su collar A cunca en minifundio, sus inicios fueron trabajando la madera y plata. Su primera colección es una de broches que reproducen aperos de labranza a pequeña escala: «Empecei de tontería facendo un fouciño e un sacho. O prateiro co que traballaba, Alejandro de Agalex, veume o pin e comproume a serie antes sequera de facer o resto das pezas». El artesano a punto estuvo de tirar la toalla y dedicarse definitivamente al mundo audiovisual, hasta que se dio a conocer por su curiosa forma de reinventar la loza.

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