Las labores con aguja se ponen de moda como terapia de relax frente al estrés del virus

«Cada vez se apuntan más gente joven, de menos de 30 años», señala Lorena Blanco, del comercio de la rúa de San Pedro de Mezonzo


Labores como calcetar o hacer ganchillo se asocian erróneamente con personas mayores. Que se lo digan a Lorena Blanco, de Labores con Aguja, que cada vez recibe en su comercio a más jóvenes dispuestos a aprender la técnica de las dos agujas, la del gancho y que hasta se atreven con la costura. «Sorprende el cambio que estoy teniendo en la gente. Hasta hace un tiempo, venían de 40 y 50 años, pero últimamente cada vez se apunta gente más joven, de menos de 30 años», explica. Lorena se estableció hace diez años en Cacheiras (Teo), y hace cuatro años se trasladó a Santiago para instalarse en un pequeño local de la rúa de San Pedro de Mezonzo, en pleno corazón del Ensanche. A lo largo de estos años ha visto crecer una afición que, en tiempos de crisis y ahora también por el covid, está incrementando sus seguidores. Los hábitos de consumo responsable parece estar calando en los más jóvenes, y de ahí que muestren interés por reformar piezas de ropa para reducir la compra de prendas. «Con las nociones de costura, no solo se hacen ropa nueva, también se pueden hacer arreglos o cambiar alguna prenda y así alargar su tiempo de uso», explica. La pasión por la costura crece cada año, y en este más. «Tengo lista de espera para costura, y aún queda alguna plaza para calceta y patchwork», asegura Lorena. Tras el parón obligado del confinamiento, empezó a recibir a personas interesadas en retomar las clases de costura, calceta y ganchillo, y patchwork . «Querían empezar ya en junio y julio, pero no empezamos hasta ahora, en septiembre, con menos gente para garantizar distancias. El año pasado llegue a tener 50 alumnas. Ahora serán más o menos la mitad». Y todas tendrán que cumplir un estricto protocolo sanitario. Para empezar, indica, «se reduce el número por clases. Donde eran ocho, ahora serán seis». Además, «la limpieza de la máquina de coser se hará cada vez que cambie de usuaria». Lorena destaca que «todos pueden sacarle rendimiento. Los que tienen alguna noción, avanzan más. Pero todos consiguen hacer cosas». Recalca que las labores con aguja son una manera de «relajarse, y de evadirse cuando estas tensa. Coger las agujas y hacer algo, no solo da la satisfacción de poner una chaqueta hecha por ti misma, sino que también es como una terapia para combatir el estrés que no está produciendo el coronavirus».

 La iglesia de San Xulián de Laíño, en Dodro, estrenó ayer un nuevo retablo dedicado a la Virgen de la Leche y del Buen Pasto. Una empresa de Valladolid se encargó de realizar el retablo, que los devotos de la virgen sufragaron con sus donativos. Y de su instalación se ocupó una firma de Ourense. El retablo fue bendecido en la tarde de ayer por el arzobispo de Santiago, Julián Barrio. El acto participaron también Francisco Lampón, párroco de San Xulián de Laíño; Roberto Martínez, párroco de Padrón y arcipreste de Iria Flavia; Carlos Álvarez Varela, rector del Seminario Mayor de Santiago; y Ernesto Juanatey, seminarista. A mediados de mes está previsto el inicio de las obras de restauración de un retablo lateral de la iglesia.

Peregrinar por tramos de la ruta jacobea que transcurren por la República Checa y Alemania es posible durante este mes gracias a las fotografías de la exposición Praga-Pilsen-Ratisbona: Caminos de Santiago e identidad europea que se inauguró ayer en la Fundación Araguaney-Puente de Culturas. Se trata de una treintena de imágenes tomadas por Gregor Tauztz, Thomas P. Widmann y Gerald Richter. El comisario de la muestra es Pedro Álvarez Olañeta.

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