Teo divulga su riqueza rupestre y natural con una ruta homologada para senderismo

Hacer el recorrido a primera o última hora, siempre con linterna, permite apreciar los surcos y las formas de los restos prehistóricos


Santiago / la voz

Está claro que el peso histórico de la comarca de Santiago está intrínsecamente relacionado con el Camino, hasta el punto de que el reconocimiento de su capital como ciudad Patrimonio de la Humanidad obedece a la belleza de su arquitectura, su espiritualidad y grandes dosis de leyenda, que se expanden por su entorno físico y también viajan en el tiempo hasta llegar a la prehistoria. Y es en este contexto en donde el pasado más remoto de la comarca comienza a recibir mayor atención, produciendo descubrimientos arqueológicos de máximo interés que ahora llegan al público.

El último de ellos, materializado en un itinerario que fusiona arquitectura tradicional, senderismo y arqueología prehistórica, es la primera ruta rupestre de la comarca de Santiago, recientemente homologada y que ya acumula cientos de visitantes. El itinerario, con nueva señalización en sus 11,9 kilómetros de recorrido, tiene también su correspondiente folleto turístico para disfrutar de un tramo en el que pueden visitarse trece petroglifos, mámoas y varios molinos. El diseño de la ruta circular, promovida por el Concello y financiada por la Xunta, nace en Cornide.

Cornide o río Angueira. A este núcleo se llega desde A Ramallosa (Teo) por la carretera DP-0205. Desde Santiago hay que tomar la N-550 en dirección A Pontevedra hasta la misma DP-0205. En este lugar hay dos estaciones rupestres, cercanas entre sí. Acuña Castroviejo las identificó en 1969, convirtiéndose en la quinta estación descubierta en la comarca compostelana. Cuenta con hasta siete combinaciones circulares, una cazoleta central y varios surcos que unen varias combinaciones de símbolos.

«A combinación de círculos concéntricos de maiores dimensións xunto coas dúas do borde inferior unidas por estes sucos constitúen o que se pode considerar motivo central do petróglifo», señala el colectivo cultural A Rula, que desde hace años investiga el patrimonio rupestre de la comarca. Esta entidad resalta que la opinión mayoritaria de los expertos es que «a arte rupestre galega é un fenómeno que se inicia a finais do neolítico desenvolvéndose principalmente durante a Idade do Bronce e chegando ata os inicios da Idade do Ferro».

Outeiro de Monte do Corno. Son tres estaciones situadas en el paraje del mismo nombre, cerca del núcleo de Regoufe, en la parroquia de Luou. En la primera de ellas está uno de los grabados más representativos de Teo, un diseño cuadrangular, una alineación de seis círculos simples, un puñal y una figura cuadrúpeda. «Algúns autores teñen identificado este motivo como a representación dun posible escudo elaborado con materiais perecedoiros», explica A Rula. El segundo motivo está en la parte alta del monte, cerca del camino. Es otra combinación rectangular, al igual que la tercera estación de este lugar.

Petroglifo Histórico Cruciforme. Es una señal en forma de cruz que podría representar el linde entre parroquias limítrofes. No es una manifestación prehistórica, sino una marca de antiguos canteros.

O Fondao. Es un único panel con motivos geométricos con al menos seis combinaciones circulares de distintos tamaños con varios anillos. A Rula cita, en relación con este hallazgo, al autor do inventario patrimonial do PXOM de Teo, que considera que estas estructuras rodean a «unha figura antropomorfa de 50 centímetros de alto e vinte de ancho dende a cal saen varias liñas en dirección a algunhas das combinacións circulares». Diseños en tres dimensiones de este panel realizadas por A Rula parecen confirmar esta interpretación.

Yacimiento del Monte Piquiño. En este lugar, situado entre las aldeas de Regoufe y Loureiro, en la parroquia de Luou, se concentran la mayor parte de yacimientos prehistóricos de la comarca compostelana al aire libre, solo superado, según las investigaciones de A Rula, por la zona da Portela de Villestro, compartida entre Ames y Santiago. En este espacio arqueológico destaca especialmente el conocido como petroglifo de Pena Bicuda. A Rula resalta que esta manifestación rupestre la descubrieron a finales de los años cuarenta del pasado siglo el investigador Ramón Sobrino Lorenzo y Adolfo Calvo. Tiene combinaciones circulares, espirales y motivos zoomórficos, además de posibles representaciones de armas y serpientes. Su valor arqueológico lo complementa la riqueza paisajística del lugar.

El yacimiento se ubica junto a uno de los caminos que hasta los años sesenta del siglo XX utilizaban los habitantes de Carcacía (Padrón), Rarís y Reis (Teo) para dirigirse hacia Luou y Santiago. Las huellas de los carros atestiguan la importancia de esta zona de paso. La sucesión de incendios afectaron a su conservación, que es muy desigual, aunque la combinación de elementos que posiblemente sea la de mayor tamaño de la comarca sí es perceptible. En el mismo espacio, pero en períodos muy distintos, fueron localizadas dos estaciones más, registradas en la ruta como Outeiro Piquiño (1 y 2). Son círculos simples, hendiduras o coviñas y círculos concéntricos.

En la misma zona también se encuentra el petroglifo bautizado como el del Trono da Raíña, con varios círculos concéntricos y que destaca por sus impresionantes vistas. Fue descubierto por un vecino, Álvaro Parajó. El lugar también se conoce como Pena do Ledo. En este entorno está el petroglifo de Meau, descubierto en el año 2008 por un particular, José Barral. Este lugar tiene un atractivo añadido, explica A Rula: «Dende este miradoiro, no solsticio de inverno pódese apreciar que o sol sae xusto detrás do Trono da Raíña e que os raios alumean os petróglifos do Meau por estaren orientados nun plano interior cara o nacente».

Doce kilómetros de itinerario circular apto para familias

 

 

El itinerario de esta ruta patrimonial es circular, con salida y llegada en Cornide. El trazado, de 11,9 kilómetros y desniveles de subida y bajada de trescientos metros, puede realizarse en tres horas y 45 minutos. Para evaluar el trazado, el Concello teense utiliza el sistema MIDE (método de información de excursiones) con un baremo creciente de 1 a 5. La severidad del medio natural está catalogada con un 2, al igual que las dificultades de orientación durante el itinerario y los desplazamientos. Sube a un 3 a la hora de medir la cantidad de esfuerzo necesario para concluir el recorrido. De la ruta, para la que próximamente está prevista una presentación formal, destacan que no está exenta de riesgos.

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