El histórico puente de Francos rejuvenece tras las obras de consolidación

Situado en el límite entre los concellos de Teo y Brión, sobre el río Tinto, este paso puede tener su origen en una vía romana


santiago / la voz

El puente Francos, emplazado a escasos metros de la carballeira del mismo nombre de Teo, y del castro Lupario, en el municipio de Brión, llama la atención por lo reducido de su estructura, pero su tamaño es lo de menos, ya que se trata de una construcción de belleza tan singular como práctica y con una historia que también tiene un componente mágico.

Este viaducto, integrado en una área recreativa, puede considerarse una parte fundamental del camino medieval que unía Padrón y Santiago. Posiblemente, por el mismo lugar discurría una de las vías romanas más importantes, la conocida como per loca marítima. Su sencillo diseño puede tener que ver con que este paso sobre el río Tinto fuese construido para posibilitar el tránsito de mercancías, pero también para facilitar la llegada de peregrinos a Compostela que repetían el recorrido de los restos del Apóstol.

El hecho que se le conozca como un ponte dos mouros pone de manifiesto que el verdadero origen de este paso resultaba desconocido ya en la Edad Media, porque esta era la nomenclatura utilizada para las construcciones que no tenían una procedencia confirmada.

El propio diseño del puente no sirve para despejar estas dudas, ya que el informe encargado por la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural para financiar su reparación y consolidación alimenta varias teorías. Así, este documento recoge que la planta actual está datada, inicialmente, entre los siglos XVI y XVII, aunque por las características de su construcción, sobre todo teniendo en cuenta que la estructura tiene un arco muy reducido, puede que sea una obra mucho más reciente, del siglo XIX. Construido en granito, su diseño consta de un arco de medio punto muy rebajado, con piedras (dovelas) con un ancho variable, que oscila entre los veintiocho y los cincuenta centímetros.

Un puente de nuevo construido a escasos metros dejó a este sin uso, ayudando a su conservación. Inventariado como un puente histórico de Galicia, es uno de los lugares de interés de los municipios de Teo y Brión, ya que ejerce como frontera natural entre las parroquias de San Xoán de Calo y San Xián de Bastavales.

La parte superior de la bóveda del puente, que servía directamente de calzada, se ha convertido en un foco de atracción turística, sobre todo para los peregrinos que hacen el Camino Portugués. También es uno de los lugares de referencia para acerarse al Castro Lupario. La cercanía del cruceiro de Francos y la carballeira en la que desde hace siglos se celebra la feria equina de San Martiño, ayudan a que el número de visitas a este bello paraje vaya en aumento.

La intervención de Patrimonio eliminó el riesgo de desplome del viaducto

El proyecto de reparación y consolidación del antiguo viaducto tiene su origen en la firma de un convenio en octubre del año pasado entre el Concello de Teo y la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, ya que si bien la delimitación municipal toma como punto de referencia este puente para separar los municipios de Teo y Brión, la estructura está registrada en el Plan Xeral teense como un bien de interés cultural.

El acta de replanteo del proyecto se firmó dos meses después del acuerdo entre ambas administraciones. Las obras, presupuestadas en de 28.425 euros, concluyeron el pasado 25 de mayo. Patrimonio Cultural financió los trabajos, mientras que el Concello de Teo asumió el coste de la redacción del proyecto, encargado a E.I.C. Durán y contratado a la firma Breixo S.L. Obras y Servicios.

El principal problema de este viaducto histórico lo genera el río Tinto, ya que la diferencia de nivel del terreno y la propia naturaleza de este cauce provocan que las aguas apliquen una presión muy desigual a ambos lados del viaducto, por lo que la mayor parte del desgaste acumulado durante años se concentraba en el margen derecho.

Esta particularidad pudo acelerar los daños en la estructura del puente. Y si se produjese un significativo incremento del caudal se corría el riesgo de que el agua cubriese la bóveda, provocando el arrastre de las piedras y la consiguiente ruina.

Los técnicos comprobaron que en la parte izquierda del viaducto, en una zona del pavimento, también había un daño preocupante, lo que provocaba que el acceso peatonal a este paso resultase complicado.

La solución adoptada pasó por un tratamiento previo en la bóveda y el desmontaje de los muros de contención del estribo derecho, sumados a una excavación hasta encontrar un firme adecuado para cimentar el nuevo estribo. La última parte consistió en la recuperación de los denominados muros de acompañamiento aprovechando piezas rescatadas previamente, junto con el relleno interior con mampostería hormigonada con cemento blanco. Con esta solución se creó una pantalla impermeable que evitará nuevas filtraciones, eliminando así el origen de los daños en la estructura.

Su imagen sirvió para promocionar el Xacobeo del 2010

El puente de Francos es una estructura icónica. Su estratégica ubicación, en el antiguo Camino entre Padrón y Compostela lo convierte en un emplazamiento cargado de simbolismo y de tradición jacobea. Si a lo anterior se suma su belleza, el resultado es que fue uno de los lugares seleccionados para las imágenes de promoción de Xacobeo del 2010.

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