Un albariño cosecha Made in Teo

Fernando Bermúdez cambió el sector de la construcción por la vitivinicultura y ahora ya trabaja para abrirse mercado en Canadá


santiago / la voz

Fernando Bermúdez vive a escasos diez kilómetros de la catedral de Santiago y en plena Denominación de Origen Rías Baixas, ya que el municipio de Teo pertenece, junto con Vedra y Boqueixón, a la Subzona da Ulla, una tierra fértil y agradecida de la que pueden surgir vinos albariños de gran calidad que para muchos siguen siendo unos grandes desconocidos.

Así lo explica este vecino de Oza que en el año 2001 decidió dar un giro a su vida profesional y cambiar el sector de la construcción por el del vino y crear la bodega Gómez&Rial. La razón de semejante cambio de rumbo es muy simple, lo hizo porque su suegro poseía una hectárea de viñedo cuya cosecha comercializaba en su bar A Taberna de Sabino. Desde que tomó esta decisión nunca se ha arrepentido, especialmente desde el estallido de la crisis económica que hizo añicos el sector del ladrillo del que procedía. Con crisis o sin ella, este empresario reconoce que lo suyo es trabajar al aire libre, en pleno campo, aunque tampoco reniega de las tareas de bodega, que centran la tarea de los vitivinicultores una vez que cae el otoño.

La integración de la zona del Ulla permitió a Fernando dar el salto y ampliar su plantación, que ahora tiene cuatro hectáreas de uva de variedad albariño, ya que de su bodega, que actualmente comercializa tres marcas, sale un caldo monovarietal de la uva reina. Su marca estrella es Alargo, pero también tiene en el mercado vinos Compostelae y Auxi. Para encontrar este último hay que cruzar el charco, ya que este nombre surgió por sugerencia de un comercializador que ha conseguido introducirlo en el mercado canadiense, un sueño que hace unos años a Fernando le parecía casi imposible, pero que ya acaricia.

Como a Fernando le gusta mirar a lo lejos, como cuando está en las viñas, los grandes depósitos de aluminio de su moderna bodega tienen la pequeña compañía de barricas de madera en las que guarda y mima como oro en paño una pequeña producción de unas mil botellas que aún no tiene nombre y que lanzará este año a modo de experimento enológico.

Para el propietario de esta empresa de origen familiar el hecho de estar cerca de Compostela y en plena zona amparada por una denominación de origen de reconocida calidad como es Rías Baixas supone un valor añadido. Pero también reconoce que una parte importante de los consumidores de albariño no conocen suficientemente la Subzona da Ulla, pese a que, resalta, de sus viñedos salen uvas de gran calidad que sirven para elaborar muchos caldos de Rías Baixas.

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