El Pazo do Faramello de Rois abre los fines de semana para las visitas guiadas

Es el último del Camino Portugués y su entorno natural lo hace único

Gonzalo Rivero de Aguilar, en una terraza del pazo.
Gonzalo Rivero de Aguilar, en una terraza del pazo.

rois / la voz

Entre Rois y Teo, a doce kilómetros de Santiago, se encuentra una joya de Galicia digna de contemplar y que, para la familia propietaria, conecta con la esencia del país de los mil ríos. Naturaleza, agua, piedra, historia, cultura y literatura, todo ello se conjuga en el pazo do Faramello, un edificio nacido en torno a la primera fábrica de papel de Galicia (1712) y de los pocos que suman a su condición industrial la nobiliaria, dado que su fundador fue un marqués italiano.

Incógnito e invisible desde el exterior, el pazo abre los fines de semana a visitas guiadas, previa reserva. Y lo hace con un guía de lujo, Gonzalo Rivero de Aguilar, uno de los tres hermanos que heredaron el pazo y el único que se dedica por completo a su cuidado, mantenimiento y ahora también a su promoción y difusión.

Una hora y media

Él lo conoce bien porque se crio dentro de los muros de la edificación de estilo compostelano barroco y que, cruzándolos, se deja atrás «cualquier sonido que no sea el de la naturaleza en su esplendor», señala el guía. La visita dura en torno a hora y media, tiempo que hace falta para ver y recorrer el exterior del pazo, el último del Camino Portugués y en el que, precisamente, la concha está presente en muchos de sus espacios.

Así, la visita tiene que empezar por el origen de la edificación, la antigua fábrica de papel, asentada junto al río Tinto que atraviesa la propiedad, y de la que aún se conserva parte de la edificación, coronada ahora por una cubierta vegetal.

Sobre el pazo escribieron los más importantes autores gallegos, desde Rosalía de Castro a Cela pasando por Emilia Pardo Bazán. Su capilla está declarada Bien de Interés Cultural, junto con los dos cruceiros del recinto, uno de ellos el más alto del Camino Portugués. La familia quiere que el conjunto siga siendo un «referente cultural».

Sendero Primitivo

Es, sin embargo, el entorno natural donde se halla, construido y mantenido en su estado original en terrazas sobre el cañón del río en una fragua gallega, lo que lo hace «uno de los más espectaculares de Galicia», según sus propietarios. De lado del río discurre el sendero primitivo del Camino Portugués, el que recorrían los peregrinos hasta que fueron desviados por la carretera N-550, sendero que quieren recuperar.

Árboles centenarios y de los más antiguos de Galicia, como un acebo; jardines y terrazas; el molino industrial; estanques, piscinas, fuentes, canales, pozas naturales y hasta una de las primeras presas industriales pos romana; la antigua bodega; el palomar; merenderos, la capilla con el retablo barroco de José Gambino, nacido en el pazo, la visita se convierte en toda una fusión con la naturaleza más verde y más sonora porque «el continuo devenir del agua» acompaña todo el recorrido.

En la fragua están las antiguas caballerizas para las que la familia Rivero de Aguilar tiene un proyecto para convertirlas en un salón de eventos. Las visitas guiadas serán una pequeña ayuda para mantener tal patrimonio porque, según señala Gonzalo, «tenerlo bien es difícil». Se celebran solo por la mañana pero, a la vista de su éxito, se plantea ampliarlas a la tarde.

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