Compostela ha perdido el 42 % de sus oficinas bancarias en diez años

Dodro, Santiso y Toques son los tres concellos de la comarca sin una sola sucursal


santiago / la voz

En apenas una década, el municipio compostelano ha pasado de contar con 113 oficinas bancarias a 65, según los últimos datos actualizados por el Instituto Galego de Estadística (IGE), lo que representa un descenso de más del 42 % y evidencia el vertiginoso proceso de ajuste que ha sufrido este sector desde el año 2008. Una reestructuración que también ha sido profunda en los municipios de la comarca, aunque algo menos acusada: el conjunto de los concellos ha perdido el 36 % de las sucursales en el período que media entre el 2008 y el 2018.

En la aceleración del número de cierres han confluido varios factores. Algunos de índole general, como la incontrolada apertura de oficinas en el momento de auge del bum del ladrillo, la necesidad de ajustes en el gasto por parte de las entidades que sobrevivieron, acechadas por la elevada morosidad y por un contexto de tipos bajos y, sobre todo, la revolución tecnológica, que ha propiciado que haya bancos en los que la más de la mitad de las transacciones se hacen en entornos digitales. Un fenómeno que va a más.

En el caso de Compostela y su comarca, como en el resto de Galicia, hay que apuntar otro factor específico que ha acelerado los cierres, y que fue la fusión de las extintas cajas, que tenían enormes duplicidades en su red de sucursales. Recientemente, hay que apuntar otras operaciones de concentración del sector, como ha sido la absorción del Popular por parte del Santander.

En los municipios que lindan con Compostela el mayor ajuste en la red de oficinas se produjo en Ames, otro de los ayuntamientos en los que se produjo también una enorme eclosión inmobiliaria y que acogió a población joven que no podía costearse una vivienda en Santiago. De las 17 sucursales que había en el 2008, justo antes del estallido de la crisis, se ha pasado a 11, lo que supone una reducción de casi el 55 %. Casos distintos son los de Teo, Oroso y Negreira, que en la última década solo han perdido una oficina. Padrón, en ese período, pasa de ocho a seis, igual que Arzúa, y Melide, de 10 a 7; Ordes, un concello cabecera de una comarca con enorme actividad comercial y ganadera, pierde un tercio de sus oficinas, al pasar de 12 a ocho, al igual que Padrón, que de las ocho que tenía se ha quedado en seis.

Los últimos datos hechos públicos por el Banco de España revelan que en la comunidad gallega hay 41 municipios sin oficinas bancarias físicas, lo que afecta al 1,9 % de la población. De esa cifra, tres se encuentran en la comarca de Compostela y su área de influencia: se trata de Dodro, Santiso y Toques.

El último informe elaborado por Afundación sobre la economía gallega, relativo al 2017, explicaba que el proceso de ajuste en Galicia había supuesto la desaparición de 959 oficinas en los últimos nueve años; y apuntaba algo que se ha cumplido en el pasado 2018: que el proceso se aceleraría motivado por los cierres pendientes de realizar en las oficinas del Santander, Popular y Pastor, entidades que tenían solapamientos nada más y nada menos que en 93 ayuntamientos gallegos.

Nuevos tiempos

El cierre de sucursales bancarias se ha acelerado a lo largo de la última década. Hubo un tiempo, todavía no olvidado, en el que las oficinas proliferaban como setas alimentadas por la burbuja inmobiliaria y la expansión incontrolada del crédito. El inevitable ajuste que vino después se llevo por delante muchas sedes físicas, pero también los nuevos tiempos de la revolución tecnológica: cada vez hay más personas que hacen sus trámites a través de la web.

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Concellos sin oficinas

Esto afecta al 1,9 % de la población de la comunidad

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