Vigo dice adiós a una enfermera distinguida y referente del asociacionismo femenino

a.martínez VIGO / LA VOZ

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María Dolores Cordovés García, fallecida a los 86 años, deja tras de sí una extensa trayectoria profesional y asociativa

20 ago 2026 . Actualizado a las 01:35 h.

María Dolores Cordovés García falleció el pasado 16 de agosto. Tenía 86 años y deja tras de sí una extensa trayectoria profesional y asociativa, marcada especialmente por su trabajo en la sanidad pública y por su implicación en la defensa y promoción de la mujer.

Nacida en Madrid el 14 de noviembre de 1939, desarrolló prácticamente toda su vida en la ciudad de Vigo. Estudió Relaciones Laborales y Enfermería en Santiago de Compostela y obtuvo también el título de gestora administrativa, además de formarse en distintas especialidades de enfermería. Desarrolló el grueso de su carrera en la sanidad pública viguesa. Durante cerca de cuarenta años trabajó en el complejo hospitalario, donde ejerció como enfermera-supervisora del servicio de atención al isuario.

Fue dama voluntaria de Cruz Roja, secretaria provincial de OMAC y vocal fundadora de la Asociación de Donantes de Sangre. Además, tuvo un papel destacado en el movimiento asociativo femenino. Chury, como la conocían sus amigos, presidió las Jornadas Mundiales de la Mujer y fue fundadora y presidenta autonómica de la Asociación de Mujeres Concepción Arenal. También promovió iniciativas solidarias vinculadas a Manos Unidas.

Toda esta trayectoria llevó al Concello a concederle en 1998 el título de Viguesa Distinguida, reconociendo su compromiso social, sanitario y asociativo con la ciudad. También tuvo inquietudes culturales: estuvo vinculada en su juventud a la Coral Casablanca y cultivó la pintura, llegando a exponer algunas de sus obras.

Sus últimos años estuvieron marcados por una situación de gran dependencia. Permanecía encamada y necesitaba atención permanente, aunque, según relataba recientemente su hijo Martín García Cordovés, conservaba la lucidez, el sentido del humor y se comunicaba con su familia mediante gestos y miradas. La familia había reclamado una prestación para poder afrontar unos cuidados cuyo coste situaba en alrededor de 4.000 euros mensuales. Cordovés afrontó aquella etapa, escribía su hijo, «con humor y dignidad», comprendiendo lo que sucedía a su alrededor y «resistiendo con una fortaleza que nos deja sin palabras».