El veinteañero que apostó todo por la tarta de queso y ahora triunfa en Santiago
SANTIAGO CIUDAD
Iago Barreiro está detrás de Delirio, una tienda que fue recibida con grandes colas
02 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Con solo 23 años, Iago Barreiro Lema ya sabe lo que es asumir riesgos. Este joven nacido en Vigo, que ha vivido durante muchos años en Vilagarcía y ahora en Pontevedra, decidió dejar atrás su trabajo como comercial para apostar por una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza: abrir un negocio especializado en tartas de queso. Ahora, menos de dos años después de inaugurar la primera tienda de Delirio en la ciudad del Lérez, acaba de dar el salto a Santiago, que lo ha recibido con largas colas a la puerta del nuevo establecimiento, en la rúa de Frei Rosendo Salvado.
«Siempre fui una persona con ideas de emprendimiento en la cabeza», cuenta. Amante del buen comer y con la tarta de queso como postre favorito, empezó a experimentar en casa de forma totalmente autodidacta. Probaba ingredientes, cambiaba quesos, reducía azúcar y hacía de su familia y su novia su jurado improvisado hasta dar con la receta perfecta. También buscó inspiración en referentes nacionales, como el repostero Álex Cordobés, con quien llegó a compartir impresiones.
Su participación en campeonatos nacionales de pastelería hizo que las instalaciones pontevedresas se le quedasen pequeñas y, para aumentar la producción cuando tenía eventos de este tipo, llevó su obrador a una nave de 100 metros cuadrados en el polígono industrial de Barro. Teniendo la capacidad para producir más fue cuando se planteó abrir su segunda tienda en una ciudad en la que no había hasta ahora una tienda dedicada única y exclusivamente a las tartas de queso, tan de moda en los últimos años.
«Pensábamos sobre todo en los estudiantes, pero nos está sorprendiendo muchísimo la clientela de más de 50 años, que hasta ahora no solía ser la más habitual para nosotros», explica Iago, quien reconoce que el aterrizaje en la capital gallega ha superado todas las expectativas. Aunque julio y agosto suelen ser meses complicados porque se van fuera de vacaciones la mayor parte de universitarios y compostelanos, Delirio apostó fuerte por la inauguración. Regaló 200 tartas individuales, organizó sorteos con premios como un año de tartas gratis y colaboró con negocios locales para impulsar la apertura. La respuesta fue aplastante. En menos de una hora se repartieron las 200 tartas y antes de abrir ya había personas esperando frente al local.
«Siempre abres con miedo. Soy joven, no hay nadie detrás apoyando económicamente el proyecto y nunca sabes cómo va a responder la gente», admite. Sin embargo, tras el efecto inicial de la campaña de inauguración, las ventas se han mantenido. De hecho, día sí y día no agotan las existencias en Santiago, constata. Entre las tartas individuales y las medianas, despachan una media de más de 200 unidades en una buena jornada. El secreto, dice, está en un producto elaborado cada día de forma artesanal y con quesos cien por cien gallegos: «Usamos producto local y hacemos nosotros todo, desde la base de la galleta hasta la mezcla, empaquetado y distribución».
La tarta clásica, suave y cremosa, sigue siendo la estrella (y la que antes vuela), aunque ofrece otros seis sabores: Kinder Bueno, Oreo, de pistacho ibérico (una receta renovada), Lotus, además de dos variedades nuevas sacadas con la apertura en Compostela —galleta Dinosaurus y Pantera Rosa—. A ellos se suman ediciones limitadas que van anunciado en las redes sociales, las lanzan al menos una vez al mes con productos de temporada (castaña en otoño, turrón en Navidad...).
¿Y de dónde viene el gen emprendedor de este vecino de Pontevedra? Explica que su madre es enfermera y su padre es ingeniero, vienen de dos mundos que no tienen nada que ver con la hostelería, pero sí ha tenido un ejemplo de empresa familiar cercano (su abuelo fundó una promotora en el sector de la construcción) y su padre emprendió con una lavandería de autoservicio. «Él es bastante más conservador. Es algo que comentamos entre nosotros a menudo. Yo me tiro un poco más a la piscina y no me importa arriesgar la producción de un día para que el día de la inauguración venga gente, pruebe nuestro producto y empiecen a hablar de él», argumenta el mayor de tres hermanos, quien ha dado empleo al menor de ellos en su obrador.
Entre sus planes a medio plazo está ofrecer en Delirio, además de tartas, también alguna bebida y cafés para poder acompañar sus postres y completar la experiencia.