Plan Camiño de Compostela 2021-2032 impulsado con un ¿compromiso? de inversiones de 281,5 millones de euros. Allá va la mitad de la caminata y sí, algo tenemos: una fotografía tomada el 25 de julio del 2021 en el Hostal dos Reis Católicos, con los rostros preeminentes —tras las obligadas mascarillas— del rey Felipe VI; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y los entonces máximos responsables de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo; y del Concello de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo. Solo una foto, la del Real Patronato de Santiago, que en esa ocasión se declaró oficialmente reactivado tras dieciocho años sin reunirse. Más todavía, el exalcalde subrayó las palabras del que sigue siendo presidente del Gobierno español para poner de manifiesto «lo fructífera que resulta la colaboración institucional entre administraciones». A estas alturas cabe aventurar el resultado de tanta voluntad colaborativa, si exceptuamos la inversión en rehabilitación y el gasto corriente del Consorcio: cero. Sin duda, la responsabilidad es compartida entre las administraciones central, autonómica y local, pero teniendo en su poder un ariete tan potente y que tan buenos resultados le dio otrora a la capital gallega, cuando tuvo equipos de gobierno que supieron aunar voluntades en torno al progreso de la ciudad, cabe preguntarse si el actual ha desempeñado algún papel de protagonismo eficiente con ese mismo objetivo, más allá de lamentarse de la falta de receptividad del actual mandamás de San Caetano, Alfonso Rueda, ante la alcaldesa. ¿Y la receptividad del inquilino de la Moncloa, de donde debería salir la parte más sustanciosa de la financiación de proyectos como el de la reforma de la ronda histórica, actualmente en fase de concurso arquitectónico? Estamos en las antípodas de aquella brillante colaboración, como si las administraciones se sintiesen cómodas con Compostela cayendo a la segunda división de las ciudades gallegas. Como mucho, a la mitad de esa década larga fijada en el 2021 tendremos, además de la foto, un papel dibujado: el anteproyecto de la ronda, que veremos si es realidad en el 2032, también año santo. Mientras, la concesión municipal del párking de la plaza de Galicia, pieza clave de esa reforma, lleva casi un año vencida y a la espera de decisiones.