La treintañera de Santiago que hace que el bordado en directo sea parte del espectáculo

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Tati Fernández cambia el bastidor por una máquina de bordado en cadeneta antigua, controlada mediante una manivela situada debajo, para hacer bordados personalizados en vivo. Destaca la santiaguesa que este es un formato para eventos «que no hace nadie por aquí».
Tati Fernández cambia el bastidor por una máquina de bordado en cadeneta antigua, controlada mediante una manivela situada debajo, para hacer bordados personalizados en vivo. Destaca la santiaguesa que este es un formato para eventos «que no hace nadie por aquí». SANDRA ALONSO

La compostelana Tati Fernández, de Xenuína, propone ahora un nuevo formato de artesanía en el que personaliza textiles en vivo con una maquina antigua que maneja manualmente

03 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La compostelana Tatiana Fernández descubrió en el 2019 que bordar era mucho más que dar puntadas en una tela. Era el calor de una cocina de hierro, la imagen de su abuela Manola, su sabiduría y paciencia. Ella le mostró cómo dibujar con hilo sobre un tejido, mientras el tiempo iba más despacio. «Sin bastidor, a mano y con dedal, me enseñó las puntadas que conocía. Desde ese momento no pude parar y se convirtió en mi forma de observar y compartir», cuenta. Tanto es así, que la treintañera creó un proyecto de artesanía llamado Xenuína con el que ha personalizado infinidad de detalles para bodas y regalos especiales, además de organizar talleres en distintos enclaves. Ahora da un paso más. Se ha propuesto que el bordado en directo forme parte del espectáculo y sea una experiencia en vivo.

«Con una máquina antigua, diseñada para ser guiada completamente a mano, cada puntada en cadeneta se decide en tiempo real», explica. Así une la santiaguesa dos de sus mayores pasiones: el bordado y el mundo de los eventos, pensando «en espacios y marcas que valoren lo auténtico, lo artesanal y lo irrepetible». «Se pone a disposición del cliente una lámina con diseños sencillos que se pueden realizar, además de nombres, iniciales y palabras», indica. La personalización ocurre de esta forma delante del público, que bien puede ser el de una boda, un festival, un acto cultural, una inauguración, una fiesta...

Tati ya se estrenó, de hecho, el pasado 7 de marzo en la segunda edición de Lengua de Fuego en A Coruña —una exposición colectiva anual de arte contemporáneo en torno al cuerpo, la identidad y el género—, donde «la gente se acercaba a mí para personalizar las totebags que compraban en el puesto de merchandising», recuerda la artesana. En este caso se dedicó a bordar piezas promocionales del evento, pero también se presta a hacerlo sobre regalos corporativos, ediciones limitadas, artículos de lanzamiento o cualquier otro soporte, porque «cada proyecto es único», destaca.

Además, ofrece como servicio adicional la opción de comprar el material textil con antelación (gorras, camisetas, pañuelos, servilletas, manteles, papelería...) y llevar a cabo la serigrafía previamente en su taller.

Reconoce Tati que está deseando que alguna pareja «se anime» para el día de su boda y, al igual que muchos novios contratan últimamente a un tatuador para que los invitados se lleven un recuerdo imborrable de ese día, ella ofrece «un trabajo artesanal, auténtico y hecho en el momento» también para aquellos que prefieran llevarse un diseño en hilo en lugar de la tinta en la piel.