Marcos Sierra, organizador de viajes a la nieve: «Para lo lejos que estamos, sorprende la cantidad de esquiadores gallegos»
SANTIAGO CIUDAD
El santiagués vive en invierno en Andorra para atender a sus clientes a pie de pista
13 ene 2026 . Actualizado a las 21:11 h.Pocas personas consiguen ganarse la vida con una afición que conoció cuando todavía no tenía uso de razón. A Marcos Sierra le pusieron unos esquís en los pies con tres años y este mismo viernes se enfundaba cuatro capas de ropa técnica para subirse a la montaña en Andorra, donde ahora vive entre diciembre y abril, con la excepción de la Navidad, en la que regresa a Santiago. Aquí está su agencia de viajes, atendida por tres personas, pero él ha decidido en las últimas temporadas que lo más razonable es pasar el invierno a pie de pista en Grand Valira, que es el destino al que envía a más gallegos a esquiar. No hay semana en la que no mande un autobús desde Compostela o desde otras ciudades gallegas o españolas a los Pirineos, cuando no son varios. Colegios, clubes, familias y grupos de amigos le confían desde hace años sus semanas blancas para practicar un deporte que sigue «en auge» pese a una subida de precios que, asegura, ha sido más contenida que en otro tipo de viajes.
«Para lo lejos que estamos —11 horas de coche, 14 de autobús hasta Andorra— me sigue sorprendiendo la cantidad de esquiadores gallegos que te encuentras en las pistas», sostiene el empresario, que es testigo a diario del bautismo de nieve de «niños que son hijos de clientes que ya venían con nosotros con amigos cuando eran solteros y estudiaban, que siguieron con su pareja y ahora aparecen toda la familia». Y cada vez con más edad. «Esta misma semana tenemos aquí un bus con una media de 60 años», señala.
La montaña, a veces, es hostil, y esquiar supone mucho más que un bañador y una toalla. El material, los seguros, los hoteles, los forfaits (acceso a los remontes), el viaje hasta zonas complicadas... la posibilidad de que algo se tuerza, o incluso el tener un percance físico, está ahí, y ese es el valor que aporta la experiencia de las agencias, y más cuando puedes resolver los problemas en persona, como trata de hacer Sierra. «Además podemos ofrecer precios más asequibles en muchos de los gastos que si vas de forma independiente. Tratamos de hacerlo todo más fácil para el cliente y ofrecer servicio, porque hay gente que llega muy perdida y no sabe dónde está la tienda para alquiler o dónde están las escuelas, o piensan que pueden llegar y reservar un servicio de guardería o de monitor y resulta que ya no están disponibles», pone como ejemplos.
Marcos Sierra cree que estamos ante la mejor temporada de los últimos diez años, por las abundantes nieves que ya han permitido esquiar en diciembre incluso en estaciones bajas y pequeñas de la cordillera cantábrica. Destinos como Manzaneda, donde él empezó, o Fuentes de Invierno, la «mejor» de las más cercanas a Galicia, cumplen un buen cometido para pasar un fin de semana o iniciarse en pistas pequeñas. «Mucha de esa gente, la que tiene una buena experiencia, acaba haciendo una o más semanas blancas al año». Pero el paso decisivo se da cuando se conocen dominios imponentes como Grand Valira, «con una gran relación entre profesionalidad, calidad y precio»; Baqueira, en el Pirineo catalán; Aramón, la red de Aragón, con Formigal, «la de mejor acceso desde Galicia»; o Sierra Nevada, que esquiadores fanáticos «por el sol». Luego están los que dan el salto a los Alpes, aunque ya de una forma más independiente y solicitando a su agencia servicios más concretos.
«Este deporte es como la bicicleta, empiezas a los 3 y puedes seguir hasta los 80», resume. Y no puedes parar. Él no lo hace. De hecho, su mayor preocupación es garantizar siempre la salida de los autobuses y de los viajes organizados: «Son las vacaciones del cliente, si fallas, no vuelven».