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Eddie Wilson, consejero delegado de Ryanair: «Es una situación catastrófica para Galicia, pero al Gobierno y a Aena solo les importan los grandes aeropuertos»
SANTIAGO CIUDAD
La aerolínea cerrará a finales de octubre su base en Santiago, en la que ahora tiene dos aviones, y dejará de operar en Vigo desde enero, decisiones que explica en la negativa del gestor aeroportuario de reducir las tasas
10 sep 2025 . Actualizado a las 21:20 h.Tras dos años de recortes sucesivos en su programación en Galicia, Ryanair ejecutará a partir de finales de octubre un nuevo paquete de restricciones que pondrá en jaque el crecimiento del aeropuerto de Santiago en los próximos años y que supondrá el cese total de sus operaciones en Vigo desde enero próximo. Eddie Wilson, consejero delegado de Ryanair, explica en la negativa de Aena a rebajar las tasas aeroportuarias unas decisiones que, en el caso de Santiago, implicarán el cierre de su base, en la que en la actualidad mantiene dos aviones, tras prescindir de uno en abril, y la supresión de los vuelos con Madrid y otros cinco destinos. En total, la compañía irlandesa calcula que meterá la tijera a 1,25 millones de plazas al año en las dos terminales. «Es una situación catastrófica para Galicia, pero al Gobierno y a Aena solo les importan los grandes aeropuertos», sostiene Wilson.
—Toman decisiones muy drásticas, como el cierre de la base en Santiago, en la que ahora conservan dos aeronaves, o el cese de sus operaciones en Vigo a partir de enero. ¿Por qué?
—Bueno, España, y en particular las regiones, es muy afortunada de tener aeropuertos muy buenos, con buenas instalaciones, y Ryanair y otras aerolíneas tienen capacidad, pero lo que está mal es la parte media, que es la propiedad de los aeropuertos. Es muy simple. Aena no quiere invertir en los aeropuertos, porque les cuestan demasiado. Tiene el 80% de su tráfico en 10 aeropuertos, y es mucho más eficiente para ellos invertir en aeropuertos mayores, y por eso no hay incentivos significativos. Y cuando digo incentivos, no estoy buscando algo especial para Ryanair, estoy diciendo que la decisión racional para nosotros es poner aviones en Italia, Croacia, Albania, Suecia o Irlanda, en lugar de en los aeropuertos regionales de España. Sí, dejémoslo ahí.
—Pero la decisión que toman ahora no es más que otro paso en una sucesión de medidas en la misma línea, de recortar vuelos, frecuencias y servicios. Entiendo que, en ese contexto, ya han tenido negociaciones con Aena ¿Por qué no fructifican? ¿Qué resistencias están encontrando?
—No ha habido negociaciones con Aena, son un monopolio. Sí que nos gustaría que hubiera realmente negociaciones, y nos gustaría, además, que vieran cómo funciona en otros mercados, donde funciona para las aerolíneas, para las economías locales y para los aeropuertos. Sí, pero el problema es que, como son un monopolio, no necesitan negociar, por lo tanto, no negocian.
—¿Y qué ha pasado en estos dos últimos años para que adoptaran estas decisiones? Cuando Ryanair se implantó en Santiago, hubo un crecimiento exponencial de la aerolínea y del propio aeropuerto. ¿Qué había antes que se ha perdido ahora?
—Somos una compañía que llevamos mucho tiempo en España. Después de la pandemia del covid, recuperamos la aviación, el tráfico en España. Somos la aerolínea más grande en España. El Gobierno español nos dio su compromiso de que las tasas aeroportuarias no subirían hasta el 2027, pero las han subido, las han ido subiendo. Por lo tanto, rompieron su promesa. Y en el lado contrario, hay otros países donde sí están reaccionando. Hay una narrativa de chantaje. Desde Aena y desde el Gobierno, lo que dicen es que Ryanair chantajea aquí al gestor aeroportuario. Y lo que no comentan es que nosotros invertimos más de 10.000 millones de euros en España, empleamos a 10.000 personas de manera directa e indirecta. En Madrid, ahora mismo, estamos en lo que llamamos Ryanair Labs, donde hay más de 300 personas cualificadas en puestos de tecnología, trabajando en productos de innovación. Tenemos un centro de mantenimiento puntero en Sevilla, que representa una inversión de más de 200 millones de euros. Acabamos de abrir, también en Madrid, otro centro de mantenimiento con siete bahías, de los más grandes del mundo. También cientos de empleos para ingenieros. Y vamos a anunciar próximamente la apertura de un centro de entrenamiento por otros 100 millones de euros, aquí, en Madrid. Contribuimos con 15.000 millones de euros a la economía española, esto representa casi el 1,2% del PIB. Y entre empleo directo e indirecto, generamos más de 340.000 puestos de trabajo. Por lo tanto, los que realmente chantajean, y chantajean a las regiones en este caso, es Aena. Lo que quieren es centrarse de nuevo en los aeropuertos principales, pero no les importan nada los regionales, porque no sacan nada de ellos. Pues invitamos a Maurici [Lucena, presidente y consejero delegado de Aena] a hablar con los hoteleros, por ejemplo, de Galicia, a explicarles entonces quién chantajea a quién.
—Bueno, sin hablar de chantaje, si lo prefiere, sí pueden interpretarse la retirada de vuelos y el cierre de la base de Santiago, además de la salida de Vigo, como medidas de presión a Aena, porque achacan esas decisiones a su postura respecto a las tasas.
—Realmente no tenemos que poner presión, es una decisión nuestra donde ponemos los aviones, pero también Aena tiene la capacidad de decidir si quiere atraer esa capacidad o no. Pero Aena y el Gobierno son antinegocios, son antiturismo, y no invierten en las regiones. Entonces nosotros continuaremos quitando capacidad de los aeropuertos regionales y la pondremos en otros lugares donde evidentemente tengamos más retorno. Tenemos además 300 aviones nuevos que nos llegarán en los próximos años y España parece no estar interesada en ellos. Y luego lo que ocurre con los aeropuertos de mayor tamaño, como Madrid, Barcelona, Málaga o Alicante, es que están casi a plena capacidad. Ya casi no se puede crecer en estos aeropuertos. En definitiva, nosotros queremos crecer tanto en los aeropuertos regionales como en los de mayor tamaño. Y esto es algo que estamos haciendo en muchos países, en el Reino Unido, en Irlanda o en Italia, pero en España parece que no están interesados.
—En Galicia todo eso se traducirá en un recorte de 1,25 millones de asientos anuales. ¿Cuántos suprimen en Santiago a partir de octubre y cuántos en Vigo con la retirada de las operaciones en enero próximo?
—Santiago pierde las rutas de Madrid, Málaga, Alicante, Gran Canaria, Palma de Mallorca y Zaragoza. Y reducimos capacidad con Tenerife, que pasa de 10 frecuentes semanales a 3; Valencia, de 8 a 4; Lanzarote de 5 a 2; y Londres, también de 5 a 2. Y Sevilla se queda como está, con 4 vuelos semanales. Vigo pierde los enlaces que tiene con Londres y Barcelona. Es una situación catastrófica para estos aeropuertos y para la comunidad de Galicia.
—Sorprende especialmente el tema de Madrid. Las dos aerolíneas que operan en esa ruta, que son Ryanair e Iberia, llevan dos años recortando servicios. ¿En qué medida está incidiendo en las decisiones en esa ruta la competencia del AVE?
—Sí, realmente siempre los trenes con tiempos de viaje de 3 horas o menos sí son competencia. Siempre tienen impacto en la competencia, y ahí sí que se tiene en cuenta.
—Los gallegos pensarán que Ryanair apuesta por Oporto como aeropuerto de referencia para el noroeste peninsular.
—Ryanair tiene 13 aeronaves con base en Oporto, que tiene alrededor de 6,5 millones de pasajeros anuales. Un éxito fenomenal. Hemos estado ahí mucho tiempo. Y es un aeropuerto que no estaba servido por TAP, por la aerolínea portuguesa. Y nosotros hemos crecido muy bien ahí. Hemos aprendido lecciones valiosas de ese aeropuerto, y estamos muy contentos con los resultados que ha dado. Es un modelo que nos encantaría replicar en España.
—¿Cómo se puede reconducir la situación? ¿Hay margen para que Ryanair subsane estas medidas tan drásticas, tal vez, de cara al verano que viene?
—Nunca van a negociar. El Gobierno es el mayor accionista de Aena. Pueden reintroducir la ley para liberar las tarifas del aeropuerto. Y pueden decirle a Aena que reduzcan las tarifas aeroportuarias. Incluso que experimenten en un aeropuerto y vean lo que pasa. No quieren cambiar el modelo, porque cambia el equilibrio de poder. Hay una razón por la que no quieren negociar. Es porque quizás deben hacer algo y trabajar. Y reducir las tarifas. Y ser innovadores. Pero Santiago o Vigo no les importan. Hay dos preguntas. ¿Cuál es la política regional del Gobierno para crecer en los aeropuertos? ¿Y qué sistemas pondrá Aena para replicar el éxito en otros países? Esas son las dos preguntas. Tenemos los aeropuertos. Tenemos la bomba de negocios. Funciona. Así que depende del Gobierno y de Aena hacer algo.