En Riande se vistieron desde Laxeiro y Antón Fraguas hasta Manuel Fraga y Luis Aguilé
SANTIAGO CIUDAD
Jorge Riande evoca anécdotas del comercio que su abuelo abrió en 1920 en O Toural y que el sábado cerrará para siempre
27 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.No quiere darle más vueltas a una de las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar en su vida. Cuando Jorge Riande Torres cierre, este sábado a las 14.00 horas, la puerta del negocio familiar de la Praza do Toural ya no volverá a abrir al público. El 1 de septiembre, día del 68 cumpleaños de Jorge, ya no estará abierto, explica. «Aún tendré que venir unos días más, pero a puerta cerrada, para recoger y ordenar cosas. Pero ya será el cierre definitivo», asegura. «Desde pequeño estuve en el comercio. Me crie allí. Y van 45 años desde que empecé a trabajar plenamente en el local», recuerda.
A Jorge no le resultó fácil tomar la decisión de cerrar, porque siente pena de poner fin al negocio que su abuelo, Santiago Riande Arce, emprendió en 1920, solo dos años después de regresar a Santiago tras emigrar a Argentina con 13. El abuelo de Jorge estuvo en el local casi hasta su último aliento. Tenía 104 años cuando falleció en 1990. Por el comercio pasaron miles de personas: «Todas tienen la misma importancia, pero sí es verdad que tuvimos clientes de renombre».
Riande vistió a figuras insignes de la cultura gallega, como Torrente Ballester, Antón Fraguas y Laxeiro, del que recuerda especialmente su amabilidad. «La hermana de Manuel Fraga venía a comprarle los tirantes. Y siempre que venía a Santiago se pasaba por aquí el cantante Luis Aguilé, al que le gustaban nuestras corbatas. ¿Recuerdas que usaba unas muy originales?», evoca. También Pepe Domingo Castaño eran un asiduo. Y muchos más. «El cantautor Paco Ibáñez compraba los calcetines y las camisas negras que formaban parte de su atuendo habitual». La lista de clientes que cruzaron el umbral de Riande es larga. «Fueron muchos, conocidos y menos conocidos, y supongo que lo echaré de menos, pero todo tienen su fin». Jorge ha estado, casi todos los días durante estos últimos 45 años ante el mostrador. Buena parte de ellos, junto a su abuelo y a su padre, Jorge Riande Álvarez, que falleció en el 2007 con 79 años.
El actual gestor no tenía entre sus primeras opciones laborales dedicarse al comercio, pero la «presión familiar ganó», cuando tuvo que elegir entre formar parte de los cuerpos especiales de submarinismo del Ejército o compartir negocio con su abuelo y su padre. Su afición al submarinismo, que no ha dejado de practicar, le valió un contrato de tres meses para controlar la zona de O Grove, donde, rememora, «estaba de vacaciones Adolfo Suárez. Después me ofrecieron seguir, pero la familia tiró más». Ahora sus planes pasan por «cosas sencillas: visitar a mi hijo en Punta Umbría, viajar con mi mujer y disfrutar de la vida». Seguro que podrá dedicarle tiempo a al submarinismo a pulmón.