Juzgan en Santiago a un hostelero acusado de agredir sexualmente a dos empleadas aprovechando su necesidad de trabajar

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

En una imagen de archivo, el edificio de los juzgados de Santiago, en el que tiene su sede la sección compostelana de la Audiencia Provincial
En una imagen de archivo, el edificio de los juzgados de Santiago, en el que tiene su sede la sección compostelana de la Audiencia Provincial PACO RODRÍGUEZ

El hombre era jefe de las denunciantes, que aseguran que aguantaron la situación por su situación familiar

07 ene 2025 . Actualizado a las 17:09 h.

La sección sexta de la Audiencia Provincial, la que tiene su sede en Santiago, va a juzgar a un hombre que está acusado de agresión sexual y acoso por dos mujeres que trabajaron en dos locales de hostelería situados en la comarca de O Sar y en los que el procesado era su jefe. Las denunciantes aseguran que aprovechó su condición de superioridad para abusar de ellas y que ambas tenían circunstancias familiares complicadas que les hacía necesitar el trabajo para violarlas.

Una de ellas estuvo trece años trabajando para el acusado y la otra siete. El presunto acoso y las agresiones habrían tenido lugar, sobre todo, entre 2014 y 2020. Por ello, ambas ahora le piden penas de prisión que suman nada menos que 29 años, además de importantes indemnizaciones en concepto de responsabilidad civil. Las acusaciones particulares también reclaman órdenes de alejamiento de dos años y un período de libertad vigilada de cinco años en cada caso.

Según el escrito de acusación presentado por la representación letrada de las denunciantes, el acusado era conocedor de la necesidad que ambas tenían de trabajar y las sometió «a comportamientos y prácticas de naturaleza sexual prevaliéndose de la posición de superioridad» que tenía sobre ellas.

El primero de los episodios denunciados se remonta a invierno del 2015, cuando con la excusa de hablar sobre el trabajo, el hombre presuntamente habría llevado en coche a una de las mujeres a una zona apartada, donde le tocó los pechos de forma insistente mientras le preguntaba por la relación con sus compañeros «y le insistía en la necesidad de llevarse bien con el jefe, ya que así le iría bien en el trabajo», señala la acusación. Ante la negativa de la afectada, ambos regresaron.

En aquella misma época, un día que esta misma mujer iba a hacer la compra, le pidió que se subiese a su coche y la llevó junto a un campo de fútbol situado en la carretera de Herbón, donde presuntamente la intentó besar y comenzó a toquetearla hasta que ella recibió una llamada de su marido que hizo que aceptara llevarla de vuelta a casa.

Los abusos denunciados fueron escalando en gravedad hasta que un día, en el 2016, estando ambos solos en el coche, el acusado, siempre según la denunciante, intentó darle un beso y, pese a su negativa, la forzó a que le practicase una felación. En otra ocasión, en el 2018, la violó, presuntamente, en el interior del local en el que trabajaban. Casos similares se habrían repetido después, según la acusación.

La otra denunciante trabajó siete años como camarera en locales en los que el procesado era su jefe. Los hechos denunciados siguen un patrón similar al de la otra afectada, con insinuaciones y tocamientos que se produjeron, presuntamente, aprovechando que ambos estaban solos en el trabajo.

La mujer asegura que ella siempre se negó y que incluso en una ocasión le amenazó con contárselo todo a su marido y que él reaccionó ofreciéndole dinero por su silencio. Como su respuesta siempre era contraria a mantener relaciones con el denunciado, «el acusado, con ánimo de atemorizarla y conocedor de su posición de superioridad, le dijo que se iba a quedar sin trabajo, que nadie la contrataría porque tenía mucha influencia». Ambas necesitaron asistencia psicológica por las situaciones que denuncian.