Sofía Rodríguez: «Cojo los coros de la Catedral con muchísimas ganas y mucho respeto»

Manolo Fraga SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

José Luis Vázquez y Sofía Rodríguez
José Luis Vázquez y Sofía Rodríguez XOAN A. SOLER

Sofía recoge la batuta del maestro José Luis Vázquez, que se retira orgulloso y feliz

10 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Acaba de producirse el relevo en la dirección de los coros de la Catedral de Santiago. Sofía Rodríguez Fernández (Ferrol, 1992) se ha puesto al frente de la Escolanía Ángeles de Compostela y del Coro Cardenal Quiroga, sustituyendo a José Luis Vázquez López (Santiago, 1960). «La Catedral compostelana es un referente mundial, así que cojo los coros con muchísimas ganas. Es una gran oportunidad. Además, tienen muy buen nivel y una gran trayectoria», afirma la nueva directora. Y Vázquez apostilla que Sofía es la persona «indicada» para dar continuidad a ambas formaciones: «La vi entrar con ocho o nueve años en el coro infantil de la Orquesta Sinfónica de Galicia (con sede en A Coruña) y seguí toda su evolución. Para ocupar esta responsabilidad tenía que ser una persona muy bien preparada, tanto a nivel musical como vocal, además de ser conocedora de las celebraciones litúrgicas y los cantos eclesiásticos. Sofía reúne todas estas cualidades y es la persona idónea. Los coros mejorarán mucho con ella».

Titulada en viola y canto por el Conservatorio Superior de Vigo, la nueva directora asume el cargo con «gran» responsabilidad. «Cuando coges algo con ganas también lo haces con mucho respeto. Los coros vienen de un solo director, así que habrá un cambio. Intentaré aportar cosas nuevas, si bien en su repertorio tienen obras fundamentales que no se pueden perder. Mi labor también es ir investigando otras piezas que se pueden incorporar. El propio archivo de la Catedral es una fuente inagotable. Además, habiendo unos coros detrás, hay que hacer esta labor de difusión», según explica. Los niños aprenden por imitación y los adultos por conceptos, añade Rodríguez: «Son formas diferentes de aprender, pero en general los niños son menos conflictivos». Cuando debutó en la basílica compostelana sintió «un poco de miedo» por la falta de contacto visual con el organista y «los problemas» con la acústica al ser un sitio tan grande, tal como advierte. «Pero ya me voy encontrando más cómoda y segura», matiza.

Por su parte, Vázquez señala que bien está que se cierre una etapa. «Soy bastante cerebral y sensible a la vez, aunque esto sea contradictorio. En los últimos conciertos sentía que cerraba un ciclo y me llenaba de felicidad. He conocido a gente maravillosa y fueron muchas personas las que pasaron por aquí. Fui un gran afortunado y agradezco a la Catedral todo el cariño que me demostró», declara el maestro. La grabación del disco con la Escolanía —que supuso un «salto de exigencia», subraya—, el intercambio educativo con el Santuario de Lluc (Mallorca) —algo muy «emotivo», que les dio el marchamo de «coro profesional y no infantil», indica— y el concierto con Amancio Prada en la propia Catedral, constituyen hitos inolvidables para José Luis. «De repente pasó por aquí una estrella y nos sumamos. Yo actué con Amancio Prada. Es algo de lo que me siento muy orgulloso», concluye.

En relación con el Coro Cardenal Quiroga, el director saliente asegura que se trata de personas que realizaron un «grandísimo trabajo, sin complejos previos. Les dije al empezar que la exigencia sería alta. Yo les metía caña, porque no sé trabajar de otro modo. Y desde el primer día admitieron que tenía que ser así. Diría que no fue fácil para ellos. Y su progresión fue brutal. Solo tengo palabras de elogio. Pueden sentirse muy orgullosos de todo lo que lograron». Y confiesa que los va a echar de menos a todos, grandes y pequeños: «Casi me conmueve más el afecto que el aspecto musical».

Aunque estos días disfruta de un merecido descanso, José Luis Vázquez reconoce andar barajando alguna idea o proyecto nuevo, pero todavía no lo tiene claro, dice. Las personas que lo consideran y quieren desean que siga en el circuito. Un talento así no se puede perder.