Dos ramos de flores unen las tragedias de Óscar, Aira, José y María, que murieron en el mismo punto de la carretera Santiago-Noia con 17 años de diferencia

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Los dos ramos de flores están situados uno junto al otro en dos farolas al pie de la AC-543
Los dos ramos de flores están situados uno junto al otro en dos farolas al pie de la AC-543 PACO RODRÍGUEZ

Los dos siniestros registrados junto a la urbanización Aldea Nova fueron casi idénticos

13 mar 2024 . Actualizado a las 13:33 h.

Dos ramos de flores pegados con cinta a sendas farolas, una seguida de la otra, unen en el espacio y en el tiempo dos tragedias separadas por 17 años. Al pie de la urbanización Aldea Nova, en el kilómetro 6 de la AC-543, la carretera autonómica que une Santiago con Noia, murieron el domingo día 3 dos compostelanos vecinos de Laraño. Óscar Montero Puente, de 44 años, y su hija Aira Montero Fernández, de 17. En el 2007, un 25 de julio que cayó en miércoles, un siniestro casi idéntico se llevó por delante a un joven matrimonio de Brión. José Chaves Barco, de 28 años y natural de Bastavales, y María Fernández, de 24 y nacida en Os Ánxeles. Estaban casados y tenían una niña de dos años en el momento en el que perdieron sus vidas.

La historia de Óscar, Aira, José y María está ya unida para siempre a la de este peligroso punto de la AC-543, que dibuja una curva pronunciada y una importante pendiente que dificulta la visibilidad. En ambos casos, ese fue un factor clave para que se desatase la tragedia. En el 2007, Tráfico confirmó que el siniestro se debió a un adelantamiento antirreglamentario que acabó provocando la colisión de tres coches. El Honda en el que viajaba el joven matrimonio fallecido, un Suzuki en el que iban un hombre, José V. C., y una mujer, Mónica R. L., que quedaron heridos, él grave y ella leve, y un Ford cuyo conductor resultó ileso.

En el de este mes, además de las dos muertes, también hubo que lamentar dos heridos, ambos graves, que circulaban en el Volkswagen T-Roc contra el que chocó frontalmente el Opel Corsa en el que iban padre e hija. Una mujer de 44 años y vecina de Navia de Suarna (Lugo) se llevó la peor parte, mientras que su acompañante, un hombre de 46, fue dado de alta poco después del accidente pero tuvo que volver a ingresar días después en el Hospital Clínico porque su estado había empeorado. Y también en este caso al inherente peligro del tramo se le unió una imprudencia, porque Óscar llevaba en el coche una caldera eléctrica de agua caliente que todo apunta a que se movió, lo que pudo hacer que su hija se quitase el cinturón para sujetarla y en ese momento se produjo el impacto. La chica salió despedida fuera del habitáculo y el depósito golpeó en la cabeza al padre. Esa es, al menos, una de las tesis que maneja la investigación de la Guardia Civil.

Los dos ramos evocan ambas tragedias separadas por casi dos décadas. Uno con flores más frescas en memoria de Óscar y Aira. El de José y María, más seco porque lleva más tiempo en la farola, ya que su familia lo deposita todos los días de Difuntos en este fatídico punto.

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Dos casos que marcaron a los miembros del GES de Brión, que excarcelaron a las víctimas

Otro paralelismo entre los dos accidentes mortales que se registraron en el kilómetro 6 de la AC-543 tiene que ver con los efectivos que intervinieron para excarcelar a las víctimas mortales. Tanto Óscar Montero hace nueve días como José Chaves y María Fernández hace 17 años tuvieron que ser excarcelados porque la violencia de la colisión hizo que sus cuerpos quedaran encerrados en el interior de los vehículos. En ambos casos intervino el mismo equipo, el grupo de emergencias GES de Brión.

Como ahora, hace 17 años también se hablaba de la creación de un parque comarcal de bomberos. Como ahora, el proyecto había fracasado. Entonces porque ya con todo en marcha y con el nuevo edificio levantándose en Salgueiriños el personal del servicio en Santiago no estaba de acuerdo con la medida, llevó su reclamación a los tribunales y ganó. Aquello frenó en seco el proyecto. Dos décadas después, la trágica muerte de Óscar y Aira parece haber reactivado el plan, toda vez que esa tarde terrible, tras la primera intervención del GES de Brión, que fueron los primeros en llegar, se produjo la de los bomberos de Boiro, que se desplazaron desde nada menos que 45 kilómetros.

De haberse producido solo 700 metros más lejos en dirección a Santiago, la colisión ya se habría adentrado en el término municipal compostelano y habrían acudido los bomberos de la ciudad y no los de Boiro. Ese sinsentido ha catalizado ahora el proyecto de comarcalización, que vuelve a parecer posible.