Otro atentado contra la Catedral de Santiago: un hombre escala por las esculturas de la Puerta Santa

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO

SANTIAGO CIUDAD

En una imagen de archivo, el conjunto de esculturas conocido como «Los Veinticuatro» de la Puerta Santa de Santiago, por el que trepó haciendo escalada un hombre en la tarde del domingo
En una imagen de archivo, el conjunto de esculturas conocido como «Los Veinticuatro» de la Puerta Santa de Santiago, por el que trepó haciendo escalada un hombre en la tarde del domingo PACO RODRÍGUEZ

La agresión se produjo a plena luz del día y ante la mirada de cientos de transeúntes

05 jul 2023 . Actualizado a las 14:38 h.

Con la polémica aún caliente por las pintadas con tiza en la plaza de San Martiño y el Obradoiro, la Catedral de Santiago ha sufrido un nuevo atentado. Esta vez, a plena luz del día y ante la alucinada mirada de cientos de transeúntes que paseaban por A Quintana en la tarde del domingo y observaron como un hombre escalaba por las esculturas de la Puerta Santa, obra del Maestro Mateo. La escena fue grabada en vídeo y está siendo compartida a modo de denuncia a través de las redes sociales.

Las esculturas que puso en peligro este hombre al trepar por ellas son el conjunto llamado Los Veinticuatro y proceden del Coro Pétreo del Maestro Mateo que se recolocaron en varias fases en la Puerta Santa de Santiago. Están compuestas por profetas, apóstoles y otros personajes de la Biblia que integraban originalmente el programa iconográfico desarrollado en las fachadas del coro.

El atentado contra la Catedral es un suma y sigue de las agresiones recientes que ha sufrido el patrimonio compostelano. Las más recientes, las pintadas con tiza de la plaza de San Martiño con eslóganes como «Ferrol mola» o el peregrino que pintó también con tiza en el Obradoiro los kilómetros que había recorrido en su recorrido a pie hasta Santiago. En ambos casos, las imágenes fueron difundidas en redes sociales y motivaron un gran debate que incluso hizo que el Concello anunciase un refuerzo de la vigilancia que, sin embargo, parece haberse quedado en que un policía local controla que los peregrinos no hagan pícnics en el Obradoiro y que no se apoyen en las columnas de piedra de los soportales del Pazo de Raxoi.

A lo largo de los últimos años la catedral de Santiago se ha visto expuesta a todo tipo de escenas. El del domingo no es el primer ataque que sufre el exterior de la basílica. El recital de agresiones a la insigne construcción, sobre la que se edificó toda una ciudad, es tan variado como pintoresco e incluye desde decapitaciones pétreas hasta nudistas trepadores. Muchos recordarán la costumbre de trepar por el parteluz del ahora restaurado pórtico de la Gloria, la tradición popular que acabó deteriorando gravemente al conocido como Santo dos Croques, o los partidos de fútbol en la plaza de A Quintana, donde en más de una ocasión la Puerta Santa ha servido (y sirve) como portería.

Los daños a la Catedral y su entorno han sido muchos. En la primavera de 1989, la balaustrada izquierda de la escalinata de Praterías fue derribada con la ayuda de punzones y en 1990, en medio de una inspección para coordinar la restauración de la Puerta Santa, se halló una de las 24 figuras del coro románico del maestro Mateo descabezada. Se creyó que se debía a la erosión, aunque no siempre lo es. En otra ocasión se probó: una estudiante extranjera que realizaba en Santiago un Erasmus llegó a confesar que ella era la responsable de dejar sin rostro a una de las figuras de la fachada de A Quintana.

Durante una época fue frecuente divisar las siluetas de jóvenes sobre el tejado de la Catedral. Los recorridos nocturnos acabaron al tiempo que empezó a haber detenciones por parte de la Policía Nacional y con la instalación de verjas para dificultar el ascenso de los intrépidos visitantes. Años después, otros aprovecharían los andamios para trepar hasta la cubierta.

En junio de 1994 tres jóvenes de Pontevedra fueron detenidos por arrancar tres clavos de bronce de las puertas principales de la Catedral. Saltaron la verja del Obradoiro y arrojaron varias botellas contra la fachada antes de ello.

PACO RODRIGUEZ

Famoso fue el balonazo de Ronaldinho contra la vidriera. Durante la grabación de un anuncio publicitario de La Liga de las Estrellas, en el 2004, el jugador de fútbol brasileño rompió un cristal de la fachada del Obradoiro. El coste de la reposición del vidrio por esa chilena fallida fue mínimo (1,2 euros, se dijo en aquel momento), pero fueron muchas las críticas por la sobreexposición del monumento histórico.

Tres años después, los bomberos de Santiago tuvieron que rescatar a un hombre que trepó por la Puerta Santa poco antes de las ocho de la tarde. Cuando estaba en la parte alta, junto a la figura que representa al Apóstol, se desnudó completamente y arrojó su ropa al suelo. Su aventura terminó arrancándole el báculo a Santiago.

En la primavera del 2013, cuatro jóvenes entraron a las siete y cuarto de la mañana en la Catedral dando voces. Al tratar de echarlos, arrancaron una alcantarilla y la lanzaron, causando desperfectos en una piedra y una ventana. Antes de huir, se subieron al tejado de una de las capillas, desprendiendo varias tejas.

SANDRA ALONSO

En agosto del 2018, unos jóvenes pintaron a modo del grupo musical Kiss la cara de una de las esculturas de la basílica compostelana situada en la fachada de Praterías. El incidente reabrió el eterno debate de proteger con cámaras de videovigilancia el entorno de la Catedral, pero nuevamente todo quedó en meras palabras.

XOAN A. SOLER

En marzo del 2019 y tras unas manifestaciones feministas, también aparecieron pintadas en la misma fachada de la Catedral compostelana. Como en la gran mayoría de las ocasiones, la agresión quedó impune.

Peregrino escalando un tramo de la fachada del Pazo de Raxoi, la sede del Concello de Santiago y de la Xunta de Galicia
Peregrino escalando un tramo de la fachada del Pazo de Raxoi, la sede del Concello de Santiago y de la Xunta de Galicia XOAN A. SOLER

Más reciente fue otra agresión a modo de escalada en la plaza del Obradoiro. Esta vez, el edificio que sufrió el ataque fue el Pazo de Raxoi, que acoge la sede del Concello de Santiago y de la Xunta de Galicia. A plena luz del día y ante la mirada incluso de algún concejal del gobierno local, un peregrino se encaramó por un pequeño tramo del inmueble, que goza de protección absoluta.