La Guía Michelin lleva recomendando este restaurante de Santiago durante más de 40 años

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Manolo García García abrió El Quijote el 6 de enero de 1979, un establecimiento que en Reyes cumplirá su 44.º aniversario.
Manolo García García abrió El Quijote el 6 de enero de 1979, un establecimiento que en Reyes cumplirá su 44.º aniversario. Sandra Alonso

El Quijote está entre los establecimientos gallegos más veteranos que figuran en la publicación gastronómica, solo por detrás de Casa Solla

27 nov 2022 . Actualizado a las 08:28 h.

El área de Santiago viene recibir una nueva estrella Michelin esta misma semana, pero tan importante es llegar como mantenerse, y de eso pueden dar buena cuenta en El Quijote. Este restaurante compostelano lleva siendo recomendado en la Guía Michelin durante los últimos 42 años, que se dice pronto. Y esto lo convierte en uno de los establecimientos gallegos más veteranos de las páginas de esta prestigiosa publicación gastronómica, solo por detrás de un emblema de la alta cocina como Casa Solla (Poio).

El dato lo pone sobre la mesa un experto en todo lo que concierne al mundo Michelin, Antonio Cancela, y lo confirma con orgullo Richard García, hijo del fundador del negocio de Galeras, Manolo García García. «Él sigue por aquí al pie del cañón, a sus 75 años», indica su sucesor, «y hace de todo, hasta se mete en la cocina si hay apuro», comenta orgulloso sobre su padre, a quien le atribuye el mérito de estar siempre entre los recomendados de la Guía Michelin. «Él es quien hace la compra. Va a la plaza cada día y pasa por sus manos todo el producto, que al final es lo principal, de lo que parte toda cocina», añade.

El Quijote se inauguró un 6 de enero de 1979 y el próximo Día de Reyes cumplirá su 44.º aniversario, indica el sumiller, a la vez que recuerda su vínculo con Australia y la emigración. «Es un honor estar entre los recomendados de la guía durante tantos años, prácticamente desde el principio, pero para eso hay que traballalo», destaca haciendo énfasis en el esfuerzo que hay detrás de todo éxito. «Es imposible que salga todo bien siempre, pero aquí se intenta hacerlo bien cada día», añade Richard, y no solo por esos clientes que de vez en cuando sí les confirman que han ido allí por aparecer en la Michelin, o al ver una de las muchas pegatinas rojas de recomendados que lucen, sino sobre todo por esas personas que «vienen de diario y se sienten aquí a gusto».

  

Sandra Alonso

  

Baloncesto Peleteiro

El salón de actos del Colegio Manuel Peleteiro fue el escenario del pistoletazo de salida a los actos de conmemoración del quincuagésimo aniversario del Club de Baloncesto. Allí se reunieron representantes de todas las etapas y fueron homenajeados Manuel Caeiro, Emilio Suárez, Manuel Mato y Manuel Vidal, que ostentaron la presidencia de la entidad, y Alfonso Castiñeiras, que fue secretario. También hubo un recuerdo para Lisardo Núñez y Lisardo Ramos, ya fallecidos. Nacho Capeáns, autor del libro que recoge los 50 años de historia del club, con el que fueron obsequiados los asistentes, fue el primero en tomar la palabra. Le siguió en el turno de intervenciones el director del colegio, Luis Peleteiro. En representación de las instituciones públicas acudieron la concejala de Deportes, Esther Pedrosa, y el delegado provincial de la Xunta, Gonzalo Trenor.

Sandra Alonso

Homenaje a Antón Beiras

La Facultade de Medicina acogió un acto de homenaje al oftalmólogo Antón Beiras García, bajo el título de «Visibilizando a memoria». El evento contó con una nutrida representación de la vida académica, política y social de Compostela. Participaron en el acto el rector de la Universidade de Santiago, Antonio López; el decano de la Facultade de Medicina, Julián Álvarez Escudero; el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo; la subdirectora xeral de Política Lingüística, María Lourdes Batán Aira; la coordinadora de la Irmandade da Sanidade Galega, Flora Miranda; e Higinio Beiras, hijo de Beiras García. En el transcurso del acto, al que también asistió como público Xosé Manuel Beiras, se procedió al descubrimiento de un busto del homenajeado en el pasillo que da acceso al despacho decanal de Medicina.