Eva Vidal, dueña de una vivienda de uso turístico: «La gente cree que nos abanicamos en billetes y, aunque es rentable, no nos hacemos ricos»

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Sandra Alonso

Santiago, A Coruña, Barbanza y Costa da Morte son los epicentros en la provincia de este tipo de alojamientos, con ganancias de más de mil euros al mes, según Airbnb

23 nov 2022 . Actualizado a las 00:14 h.

Eva Vidal es una de las 700 personas que tienen una vivienda de uso turístico (VUT) en Santiago de Compostela. La suya se encuentra en la calle Virxe da Cerca, en pleno casco histórico, hoy amenazada de cierre por parte del Concello de Santiago. A pesar de las estimaciones que hace Airbnb de este tipo de alojamientos, con ingresos que pueden superar con creces los 2.000 euros durante los meses de verano, reconoce que «la gente cree que nos abanicamos en billetes y, aunque es rentable, no nos hacemos ricos».

Como miembro del colectivo de propietarios, destaca que «nosotros también queremos que esto se regule, pero no de una manera absurda y antidemocrática. No tiene sentido que nos quiten a unos cuantos y que se puedan habilitar tropecientas VUT». Cree que el fenómeno de las viviendas turísticas nace «de darle respuesta a un nuevo tipo de turismo, que es diferentes al de los hoteles. En mi caso, el 95 % de mis clientes son familias, un matrimonio y dos niños, y que seguramente no podrían pagar un hotel porque tendrían que coger dos habitaciones para los cuatro. Un apartamento turístico es más cómodo. Mientras los niños se van a dormir, la pareja puede tomarse algo en el salón».

Para Eva Vidal, una de las cuestiones que se están obviando en la polémica con las viviendas de uso turístico es la inversión realizada por sus propietarios para ponerlas a punto: «Hay mucha gente que ha pedido créditos para rehabilitar casas, que sino estarían a cachos». Sobre su proliferación en el casco histórico de Santiago, destaca que son una solución a la falta de población porque «es difícil vivir aquí. Una familia con uno o dos niños es muy difícil que viva en un tercero sin ascensor, sin un lugar en el que meter el coche y con un único supermercado».

Crear riqueza

Desde el colectivo también dicen que el dinero se queda en los barrios en los que se ubican las VUT: «Colaboramos mucho con el comercio local, mis clientes desayunan en las cafeterías de la zona y comen en los restaurantes. Les recomendamos los mejores sitios del barrio o que compren las tiritas en la farmacia de la esquina. Creo que hay sitio para todos. Queremos regulación, pero que se nos escuche».

Sobre la rentabilidad del sector, afirma que lo es, «sino no lo haríamos». Destaca que soy jubilada, con «una pensión baja y esto me ayuda a complementar. Pero no nadamos en dinero. Hay unos gastos todo el año, pero en febrero, marzo y otros meses no tienes clientes. No es el chocolate del loro. Pagas wifi, IBI, suministros , y también a Hacienda. Todos pagamos, y algunos, hasta el 40 % de los beneficios».

Santiago, A Coruña, Barbanza y Costa da Morte, epicentros de los pisos turísticos

En plena polémica sobre su legalidad y la necesidad de licencia municipal para su explotación, las viviendas de uso turístico (VUT) siguen expandiéndose y operando por toda la provincia de A Coruña. Booking y Airbnb son las plataformas reinas en las que se ofertan, siendo esta última la que detalla cuánto y cómo ganar dinero montando una. De los 1.500 euros de media de Santiago de Compostela, a los 1.100 en A Coruña o los 1.200 de Barbanza y Costa da Morte. Ese es el umbral de facturación en el que se mueve un alojamiento con espacio para cuatro huéspedes y con una ocupación de 15 días al mes.

A nivel provincial, después de las dos principales ciudades, el foco de la aplicación californiana se coloca en las localidades costeras. Las de Barbanza y la ría de Muros-Noia son dos de las más atractivas. Así lo muestra el big data de la compañía, ya que en Muros estima la posibilidad de recibir unos ingresos de 1.230 euros por quincena, mientras que en Noia, Porto do Son, Boiro, Ribeira, A Pobra y Rianxo la cotización cae hasta poco más de 1.100. Aún así, no es una cifra nada baladí, ya que esos ingresos se concentran exclusivamente en los meses de junio, julio y agosto, cuando la ocupación es superior.

Una vivienda turística en Ferrol ingresa, de media, unos 900 euros, siendo el coste por noche de unos 60 euros, prácticamente el mismo dinero que en Narón. En Mugardos y Ares sube hasta los 1.000, con viviendas que se pueden conseguir por menos de cien por jornada.

Atractivo del mar

Los destinos de playa y naturaleza son los que más tiran en la zona de Carballo y la Costa da Morte. Por ejemplo, Airbnb cifra que las viviendas turísticas cercanas a la playa de Razo pueden llevarse un pellizco de unos 1.000 euros mensuales. En Finisterre, su atractivo turístico ha potenciado este tipo de alojamientos, ya que existen una veintena de opciones diferentes, incluso una casa a pie de playa que cuesta unos 200 euros por noche. En total, un propietario, afirma Airbnb, puede llevarse unos 1.144 euros.

Cee y Dumbría destacan en el ránking de la plataforma de alojamiento, lo mismo que Carnota, que alcanza unos ingresos medios de unos 1.200 euros. Las viviendas cercanas al arenal que da nombre al municipio o a la cascada del Ézaro son dos puntos destacados, con viviendas que pueden sacar más de 100 euros por noche.

Los propietarios, en vilo al estimar el TSXG que operar sin licencia municipal es ilegal

Fueron los concellos de Pontevedra y Santiago los primeros en llevar a la Justicia la sistemática de las viviendas de uso turístico. Hasta el pronunciamiento del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), solo era necesario tener permiso por parte de la Xunta e inscribir la vivienda en el Rexistro de Empresas e Actividades Turísticas (REAT), pero los jueces asestaron un golpe importante a los propietarios, al declarar que su funcionamiento era ilegal si no tenían licencia municipal.

Eso motivó la unión y protesta de los dueños, ya que muchos de ellos afirman que han tenido que hacer inversiones en las viviendas para adecuarlas a los huéspedes que reciben durante todo el año. En Santiago, el Concello ya ha comenzado a enviar cartas y sanciones a los propietarios para que cesen su actividad y estudia cómo regular un sector que vive en un limbo regulatorio.

Menos polémica

Mientras que ciudades como Santiago y Pontevedra buscan soluciones, las localidades de la costa de A Coruña viven en otra realidad. Los problemas de vivienda no son tan acuciantes, de ahí que los gobiernos municipales todavía no hayan puesto su mirada en las viviendas turísticas. Por el momento, su regulación no es una prioridad, ya que consideran que atraen nuevos turistas e ingresos.