El 25 % de la población del Eixo Atlántico está en riesgo de pobreza o exclusión

r.m. LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

De izquierda a derecha: Xoán Vázquez Mao, Xosé Sánchez Bugallo y Roberto San Salvador del Valle
De izquierda a derecha: Xoán Vázquez Mao, Xosé Sánchez Bugallo y Roberto San Salvador del Valle cedida

Solo el 18 % de los menores de 30 años está emancipado y los jóvenes han de dedicar el 94 % de su salario a la vivienda si quieren vivir solos, según el mapa de cohesión social de la eurorregión, el primero de la Unión Europea en una zona transfronteriza

28 oct 2022 . Actualizado a las 17:27 h.

El 25 % de la población del Eixo Atlántico está en riesgo de pobreza o exclusión social en mayor o menor medida. Esa es una de las principales conclusiones del mapa de cohesión del sistema urbano de este territorio transfronterizo que esta mañana presentó en Santiago el secretario general del Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao, junto con el alcalde compostelano, Xosé Sánchez Bugallo, y el coordinador del informe, Roberto San Salvador del Valle. De esa población, el 17 % se halla ya en esa situación, mientras que el otro 8 % entra, por diferentes motivos, en esa potencial vulnerabilidad, según San Salvador del Valle.

Este mapa pretende medir el grado de cohesión para tener una radiografía de la zona con la intención de motivar y orientar nuevas políticas sociales que permitan prever estas situaciones de vulnerabilidad. Se trata del primer mapa de cohesión que se realiza en la Unión Europea sobre un territorio transfronterizo, según Vázquez Mao, lo que sitúa a gallegos y portugueses «na vangarda». El informe se remitirá ahora a la Comisión Europea, «porque lles estamos insistindo tamén en que teñen que invertir diñeiro en coñecer e deseñar actuacións para logo implementalas e que sexan actuacións ligadas a cada territorio».

Crisis y pandemia

Realizado entre el 2020 y el 2021, con los datos cuantitativos estadísticos de ambos estados y 3.400 encuestas (distribuidas no de modo representativo para el conjunto de los municipios, pero sí para el conjunto del Eixo), el estudio buscaba medir el grado de cohesión para aportar datos que permitan motivar políticas sociales más integradas de intervención, incluso personalizadas, tras los retos que están planteando las crisis económicas, la pandemia y el contexto derivado de la invasión de Ucrania.

El mapa analiza cuestiones como la salud, seguridad personal, educación, empleo, condiciones de vida y participación, para conocer la dimensión de la brecha de vulnerabilidad, y concluye que existe un importante grado de cohesión relacionado con esas seis dimensiones del estudio y que el espacio euroatlántico no ha sido de los más afectadas, entre las regiones y ciudades europeas por las crisis económicas de las últimas décadas. Y esa cohesión evoluciona mejor que las desigualdades intraurbanas. Son mayores las desigualdades que hay dentro de las ciudades del Eixo que la que existe entre las distintas ciudades que conforman su territorio.

El estudio entra sobre todo en los elementos que identifican la brecha de vulnerabilidad en el tejido social, pero analiza otras tres brechas «que pueden acuciar todavía más esta situación de vulnerabilidad», según San Salvador, la brecha digital, la generacional y la de género. En la digital se está detectando que las carencias en la extensión de la fibra óptica y de las condiciones de wifi puede llevar también a una exclusión junto al analfabetismo funcional digital, «y es muy importante tenerlo en cuenta porque puede aumentar la vulnerabilidad de personas que hasta ahora han vivido en unas condiciones, dijéramos, aceptables».

En cuanto a la brecha generacional, si a priori el foco podría ponerse inicialmente en la población mayor, la mirada se ha centrado más en los jóvenes, por el escenario laboral, porque incluso jóvenes con empleo están en riesgo de entrar en la brecha de vulnerabilidad por las condiciones de su temporalidad o precariedad, apunta el informe. Y la brecha de género tampoco es menor. «Si hablamos de vulnerabilidades, la de las mujeres está siempre ligeramente por encima de la media».

Media de vida

La esperanza media de vida en el Eixo Atlántico está en los 82,3 años y la mayoría valoran positivamente la atención que recibe de la sanidad pública, según los resultados de este estudio, en el que un 10 % de los ciudadanos mayores de 18 años reconoce tener cuadros depresivos o padecer alguna enfermedad mental. En cuanto a la seguridad pública, puede considerarse elevada y la mayoría tienen la sensación de vivir en un barrio seguro, aunque un 16 % siente inseguridad por las noches.No hay ningún territorio que destaque significativamente por su inseguridad. 

Acceso deficitario a internet

En cuanto a educación, el 85 % de los mayores e 18 años tienen estudios primarios y el 64 % ha alcanzado un mayor nivel educativo que sus padres, aunque un 6,5 % ha tenido que recortar sus gastos en internet, un servicio al que el 31 % tiene acceso deficitario o de baja calidad. En materia de empleo, el 18 % cree que cobra menos que otros compañeros realizando el mismo trabajo, el 28 % hace horas que no cobra, el 22 % tiene problemas para conciliar la vida familiar con la laboral y el 59 %de los parados cree que no encontrará trabajo en los seis próximos meses.

13.000 euros de renta media

En cuanto a las condiciones de vida y su confortabilidad, el estudio cifraba la renta media en 13.000 euros en el momento de su realización, con una horquilla entre las ciudades de los 8.000 a los 18.000 euros, pero también apuntaba, antes de la inflación del último año, que el 18 % ha tenido que realizar recortes en sus gastos de alimentación y que el 20 %  no podía poner la calefacción cuando la necesitaba y que el 26 % vivía en casas con problemas de conservación. 

El 17 % de las mujeres no se siente segura en su hogar

A pesar de mostrar mejores logros educativos, las mujeres sufren desigualdades en el acceso al empleo, mayores niveles de precariedad, menores salarios y asumen una carga inequitativa en el trabajo de cuidados no remunerados, además de un mayor nivel de violencia de género, según este estudio, que apunta que la brecha de género todavía no es reconocida por la mayoría de los hombres del Eixo Atlántico. Solo es percibida por el 39 % de los hombres. Aparte de las consecuencias habituales de esa desigualdad, el estudio aporta también que la incidencia de la depresión entre ellas dobla a la de los hombres y que un 17 % de las mujeres el Eixo Atlántico no se sienten seguras dentro de su hogar y que la mayoría ha sentido alguna vez miedo de sufrir un ataque mientras caminaba por la ciudad. 

Brecha generacional

En cuanto a la brecha generacional, el estudio destaca que tan solo el 18 % de los menores de 30 años están emancipados y que la juventud debe destinar el 94 % de su salario para hacer frente a una vivienda en solitario. Se trata de la tasa de esfuerzo más alta de la década, lo que se traduce en la tasa de emancipación más baja desde la crisis del 2008, que por primera vez enfrentó a los jóvenes a un escenario en el que lo más probable que que vivieran peor que sus padres. 

Políticas sociales innovadoras

Según Roberto San Salvador del Valle, este mapa invita a las administraciones a pasar de la idea de que los servicios sociales son los que garantizan la cohesión a la de que son las políticas sociales las que han de garantizarla, entendidas estas desde una perspectiva más amplia, no solo de la atención social directa, sino también de las  intervenciones relativas al medio ambiente, económicas, sociales y culturales. Solo desde esa perspectiva conjunta e integral «van a poder garantizar la cohesión», dice este experto, que invita a los ayuntamientos a crear equipos técnicos para  «abordar desde el plan medioambiental y territorial, económico social y cultural el objetivo de cohesión social».

Según el alcalde compostelano, así como «a calidade dun sistema democrático se  mide pola protección que teñen as minorías, tamén a calidade dunha política social, e dun sistema social xusto e equilibrado, mídese pola protección que teñen os que máis dificultades pasan». Para Xosé Sánchez Bugallo, «son as políticas sociais as únicas que poden garantir a cohesión social».