Lavacolla explota ante la invasión de coches en torno al aeropuerto de Santiago: «No hay dónde aparcar»

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO

SANTIAGO CIUDAD

El párking fantasma, vehículos particulares y camiones de Correos dejan sin plazas de aparcamiento a los vecinos de Lavacolla
El párking fantasma, vehículos particulares y camiones de Correos dejan sin plazas de aparcamiento a los vecinos de Lavacolla Xoán A. Soler

El párking fantasma y particulares que no quieren pagar por estacionar dejan sin plazas a vecinos y trabajadores

23 oct 2022 . Actualizado a las 17:41 h.

Lavacolla está llena de coches. Un breve recorrido por esta zona de Santiago casi cualquier día lo constata. Los hay en las cunetas de las carreteras, en fincas y en los aparcamientos de gasolineras y restaurantes, que están llenos de vehículos ajenos a los negocios. El párking fantasma tiene buena culpa de esta situación. Es la gota que ha colmado el vaso, pero hay otros factores que influyen en una ecuación que tiene hartos a los vecinos, como son los camiones de reparto de Correos y los particulares que van al aeropuerto y, por ahorrar dinero, dejan el coche en cualquier sitio. «Estamos hartos, cansados, no hay donde aparcar porque nos lo tienen todo abarrotado y no nos dejan sitio», se lamenta Manuel Salvado Costa, presidente de la asociación vecinal de la parroquia.

El efecto que está teniendo en Lavacolla el párking fantasma es de todos conocido y no es solo un problema de falta de aparcamiento por las muchas plazas que ocupa. También está generando una grave quiebra en la convivencia por los continuos enfrentamientos que el matrimonio que dirige este negocio pirata mantiene con los dueños de los aparcamientos que sí cuentan con licencia, con otros vecinos y también con clientes que se sienten engañados porque creen que sus vehículos estarán a buen recaudo y vigilados y acaban tirados en cualquier sitio y a la intemperie.

Pero hay más. Cuando hace unos años Correos echó de su aparcamiento a los repartidores autónomos que trabajan para la empresa estatal, hubo conductores que se buscaron la vida y alquilaron espacios cercanos, pero otros optaron por dejar los camiones en cualquier hueco que encuentran sin importarles los problemas que puedan ocasionar a otras empresas o a los vecinos.

Además, están los particulares que pese a la reciente apertura del párking de bajo coste de AENA y de que hay dos empresas legales con precios también muy asequibles prefieren dejar sus vehículos en las cunetas de viales y hasta en fincas para no pagar y se van andando hasta la terminal del aeropuerto.

Este es un problema menor al del párking fantasma, pero que también genera problemas. No en vano, esta semana aparecieron cinco vehículos con los techos abollados en el vial que conduce a San Paio, el mismo lugar donde dos semanas antes otros coches amanecieron con las ruedas rajadas. No está muy claro quién está detrás de estas acciones, pero una de las posibilidades es que sea un vecino furioso harto de que ocupen la vía pública. «Esto genera un trastorno impresionante, es algo salvaje y que cada vez va a más», asegura Salvado, que el domingo mantendrá una reunión en Lavacolla con el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, en la que el problema de la invasión de coches que sufre la parroquia será uno de los asuntos centrales. «Esperemos que hagan algo para solucionar esto, porque pusieron señales de prohibido aparcar pero no han hecho seguimiento de que se cumplen», se queja el presidente vecinal.

Uno de los vehículos que esta semana aparecieron con el techo abollado en el vial que conduce a San Paio
Uno de los vehículos que esta semana aparecieron con el techo abollado en el vial que conduce a San Paio Sandra Alonso

«Preguntan a señoras en el medio de las aldeas si pueden dejar el coche»

La presión que están soportando los vecinos de Lavacolla por la gran cantidad de vehículos aparcados en las cunetas de viales, rotondas o fincas particulares llega en ocasiones a situaciones que serían divertidas de no ser por la preocupación que generan en la parroquia. «Es que a veces hasta preguntan a señoras en el medio de las aldeas si pueden dejar allí el coche, en medio de una finca y, claro, les dicen que no porque están hartas», relata el presidente de la asociación vecinal, Manuel Salvado Costa, que asegura sentirse «olvidado» por el Concello. «Esto nos ha pasado siempre, es lo que tiene estar a diez kilómetros del centro, que nuestros problemas no se ven como los del Ensanche», añade.

Una de las gasolineras situadas al pie de la N-634, la antigua carretera de acceso al aeropuerto de Santiago
Una de las gasolineras situadas al pie de la N-634, la antigua carretera de acceso al aeropuerto de Santiago XOAN A. SOLER

Negocios con caídas de hasta un 40 % en la facturación al tener llenos sus aparcamientos

El problema de la invasión de coches que sufre Lavacolla no es únicamente visual o de molestias para el tráfico, es también un importante lastre económico para muchas empresas. No en vano, entre los lugares que últimamente más utiliza el párking fantasma para dejar los vehículos de sus clientes están los aparcamientos de gasolineras y restaurantes, que, al tenerlos totalmente ocupados, no pueden ofrecer este servicio a sus clientes. El resultado es que se marchan y que hay negocios con caídas de hasta un 40 % en la facturación, como le está ocurriendo a un conocido restaurante de la zona.

También es un trastorno para los trabajadores de las empresas que existen en el entorno del aeropuerto, ya que ven como cada mañana tienen que dar mil vueltas para poder aparcar porque las zonas en las que ellos podrían dejar sus vehículos están completamente ocupadas por coches. «Al estar todo abarrotado, los que vivimos y trabajamos en Lavacolla no tenemos sitio», recalca Salvado.