Año y medio de cárcel para una mujer que le partió el brazo a otra en una pelea en el bar Stilo de Santiago
SANTIAGO CIUDAD
El polémico «after hours» cerró con la pandemia del coronavirus y no ha reabierto sus puertas, para satisfacción de los vecinos de Fernando III O Santo
08 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.El bar Stilo fue durante muchos años la peor pesadilla para los vecinos de Fernando III O Santo, en el Ensanche de Santiago. El local funcionaba como un after hours. Abría sus puertas a las seis de la mañana y recogía a todos aquellos que habían ido cerrando pubs por la ciudad y que se resistían a volver a casa pese a las muchas copas —y otras sustancias— que llevasen encima. El cóctel era propicio para el trapicheo de drogas, las discusiones a plena voz, acaloradas escenas de sexo en plena calle y, por supuesto, peleas como la que refleja la última sentencia sobre aquellas noches toledanas que tenía que soportar todo aquel que estuviese en el radio de acción del polémico establecimiento. En ese fallo, la Audiencia Provincial confirma un año y medio de cárcel a una mujer que le rompió el brazo a otra en los aseos del bar golpeándola con la barra de apoyo para minusválidos. Le causó heridas graves y la tendrá que indemnizar con 9.500 euros.
Como nunca hay mal que por bien no venga, los vecinos de Fernando III O Santo han encontrado en la pandemia del coronavirus un aliado imprevisto. El confinamiento y las múltiples restricciones que tuvo que soportar la hostelería hicieron que el Stilo cerrase sus puertas y ya no las ha vuelto a abrir. Hubo algún intento, pero el local está estos días con la verja echada y todo parece indicar que será definitivo. La Policía Local de Santiago, que lo tenía señalado en rojo como uno de los puntos de mayor conflicto en la noche compostelana, ya no recibe quejas, cuando antes eran diarias de jueves a domingo.
Esta última sentencia refleja muy bien el tipo de infierno por el que tuvieron que pasar en Fernando III O Santo por culpa del Stilo. La Audiencia ratifica en todos sus términos el fallo anterior del Juzgado de lo Penal número 2 de Santiago, que fue recurrido sin éxito por la mujer autora de la brutal agresión.
Los hechos que la resolución judicial considera probados son llamativos. El incidente ocurrió a las nueve de la mañana del 1 de noviembre del 2017, una hora más aconsejable para el desayuno o, como mucho, para un bocadillo con agua o refresco para bajar los niveles de alcohol, pero que en el Stilo era momento de máxima efervescencia fiestera. Aquel día, dos mujeres coincidieron en el acceso a los aseos del bar y allí se enzarzaron en una discusión verbal.
Las palabras pronto dieron paso a los golpes. La condenada agarró por el pelo a la otra mujer «empujándola al interior del aseo de hombres», donde la víctima «cayó al suelo quedando arrinconada contra el váter». En esa situación, comenzó a recibir patadas y la acusada la golpeó «en el brazo derecho con la barra de apoyo para minusválidos hasta que entraron en el baño clientes del local y las separaron», señala la sentencia.
El fallo absuelve a la víctima, a la que la agresora también acusó de haberla pegado. Sin embargo, ella no sufrió daño alguno, mientras que la otra acabó con el cúbito derecho roto y con contusiones en el muslo derecho. Precisó de una primera asistencia médica para estabilizar sus lesiones y de una posterior intervención quirúrgica en la que se le colocó material de osteosíntesis para la consolidación de la fractura. Tardó 119 días en sanar y le ha quedado una cicatriz de unos ocho centímetros.
Esta pelea fue solo una de tantas. Antes de que el coronavirus lograse lo que no consiguió la policía, en el Stilo eran frecuentes los enfrentamientos con abundantes emanaciones etílicas entre clientes que obligaban a intervenciones con múltiples patrullas. Aquello terminó y en Fernando III O santo esperan que sea para siempre.
Los vecinos respiran por el cierre del local, aunque siguen los problemas en otros puntos
La asociación de vecinos del Ensanche compostelano, Raigame, estuvo durante años denunciando los constante problemas de ruidos, peleas, destrozos y gente vomitando y orinando en la calle que padecían por culpa del bar Stilo. «Trala la pandemia, non volveu abrir», explica el presidente de la entidad, Xosé Manuel Durán. Una satisfacción para los residentes de la calle Fernando III O Santo, aunque la alegría no es completa en el barrio porque sigue habiendo problemas en otros puntos.
Esos bares conflictivos a los que se refiere Durán son, ahora mismo, sobre todo dos, un pub de los de toda la vida situado en Santiago de Chile y una cafetería —aunque con ambiente más de bar— en Rúa Nova de Abaixo. «Estes seguen dando a lata, a nós os veciños e á policía, que ten que acudir cada pouco», señala el presidente de Raigame.
Con todo, el alivio que han tenido con el cierre del Stilo es grande, porque los otros locales conflictivos tienen horarios normales, nocturnos, mientras que el polémico bar de Fernando III O Santo abría a las seis de la mañana «polo que a partir das doce do mediodía había un desfase fóra do normal que era ademais máis visible. Era máis escandaloso porque os clientes xa viñan de volta de todo e coincidían na rúa ca xente maior que ía a misa ou cos que ían tomar o aperitivo e alí había xente borracha, bebendo e mexando en plena rúa, gritando, discutindo ou pelexando», recuerda Xosé Manuel Durán.