Ellos regalaron 20 años de felicidad a cambio de 2 euros en Compostela y Boqueixón

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Juanca (izquierda) vende a diario en Praterías y Javier (derecha) en la estación de Santa Lucía.
Juanca (izquierda) vende a diario en Praterías y Javier (derecha) en la estación de Santa Lucía. XOAN A. SOLER, CEDIDA

Los vendedores de la ONCE Javier Pascual y Juanca Rodríguez están felices de haber dado el mismo fin de semana dos «Sueldazos»

12 abr 2022 . Actualizado a las 09:03 h.

Por las manos de Juan Carlos Rodríguez Collazo y Javier Pascual López pasaron más de 3 millones de euros el mismo fin de semana. Los dos vendedores de la ONCE trabajan a solo 6 kilómetros el uno del otro y ambos regalaron 20 años de felicidad a cambio de 2 euros. Ese el precio de los cupones premiados con un Sueldazo, nada menos que 5.000 euros al mes durante dos décadas y 300.000 euros al contado para el ganador. Seguro que los agraciados no se olvidarán del día en que acabaron con uno de sus boletos.

Juan Carlos, más conocido como Juanca o Curro, tiene su puesto de trabajo desde hace un año en la compostelana plaza de Praterías. El estradense de 44 años —«aunque aparento 25», apunta entre risas— cuenta que tuvo un accidente de tráfico en el 2014 «y me jubilaron. Me ofrecieron empleo entonces en la ONCE, pero lo rechacé porque me daba un poco de reparo. Sin embargo, un par de compañeros me convencieron hace dos años para que conociese la empresa y fue lo mejor que pude hacer. Ahora tengo un empleo que me encanta. Vendes ilusión y la cara de la gente cuando le das un premio, aunque solo sean 5 euros, es impagable. Además, la gestora de la ONCE en Santiago, Chus, es una persona excelente que te facilita la vida y todo el equipo en general es extraordinario».

Parlanchín y dicharachero, agradece la buena acogida que tuvo entre los vecinos y empresarios del casco histórico, que «me ayudan día a día». Sin embargo, sospecha que el Sueldazo del sorteo del domingo 3 «se fue fuera, a Málaga o Sevilla. Hice muchas averiguaciones y diría que no fue comprado, sino vendido. Es decir, que se lo ofrecí con antelación a alguien que vino a por un cupón diario. Lo que no ofreces no lo vendes y el "no" ya lo tienes». Tocado por la varita de la suerte, despachó también otros dos premiados con 20.000 euros cada uno, que «sí se quedaron en Santiago, uno en un negocio hostelero que colabora conmigo». Asegura que ellos «me hacen mejor persona» y recuerda la «gran labor social que hace la ONCE con nosotros, al darnos una oportunidad de trabajo a las personas con minusvalías o ceguera», destaca este hombre que empezó con solo 14 años su vida laboral en la hostelería y luego pasó casi tres lustros como empleado en una cadena de supermercados. Él asevera que que si le hubieran tocado a él los 1,5 millones que dio a otro, seguiría trabajando igual.

Lo mismo afirma Javier, nacido en San Sebastián hace 43 años e hijo de un riojano y una gallega (de Merza, Vila de Cruces). Este técnico superior en Administración y Finanzas entró en la ONCE a sus 20. Nació con una malformación congénita en las extremidades superiores a causa de un medicamento que recetaron a su madre estando embarazada (Talidomida) y, como consecuencia, tiene los brazos más cortos y solo tres dedos en cada mano. «España es el único que no nos indemnizaron, al contrario del resto de países donde se comercializó y a día de hoy seguimos pidiendo justicia», reclama este vecino de Boqueixón apolítico y forofo de la Real Sociedad. 

Siguió a sus padres y hermana cuando se mudaron a Galicia y le encomendaron en el 2009 el área de influencia de Boqueixón, donde «poco a poco fui haciendo mi clientela». Empieza cada mañana en la estación de servicio de Santa Lucía y luego recorre los establecimientos de la zona, «que me apoyan mucho». Para él fue una «superalegría dar el petate gordo, además de otros nueve cupones con 20.000 euros cada uno. Lo repartieron en un restaurante de Ponte Ledesma, Don Sancho, pero no creo que llegue a saber nunca quién se lo llevó». Relata que el primer domingo del mes se levantó a las nueve de la mañana y, lo primero que hizo, fue comprobar los números del sorteo del día anterior. Al darse cuenta de que él había dado el Sueldazo, fue corriendo a decírselo a su pareja, e inmediatamente después llamó a Luis, quien regenta el Don Sancho, para hacerle saber la buena noticia. 

Confiesa Javier que si le tocase a él seguiría como vendedor porque «me lo paso bien y me gusta mucho la relación que tengo con mis clientes, y cómo me cuidan; aunque sí sacaría de trabajar a mi mujer, Rosa, que trabaja en la limpieza de la Facultad de Farmacia. La conocí hace 11 años, desde hace 6 vivimos en Boqueixón con nuestra perrita Rubi y llevamos 2 felizmente casados». Como premio personal, además de la gratificación de aquellos a los que algún día les dio un pellizco, tiene un nombramiento como vendedor de la ONCE en Santiago de Compostela. «No soy el que mas vendo, seguro, pero saben que procuro hacerlo lo mejor posible y por eso ese reconocimiento», indica.

Uno de los ganadores seguirá trabajando

En el último programa de Land Rober (TVG) hicieron un juego de adivinar los protagonistas de las noticias con Eva Iglesias y Lito Garrido, de la orquesta Panorama. Entre las informaciones elegidas estaba el Sueldazo de la ONCE y, tras desvelar que la persona que supuestamente había ido al plató como ganador en realidad no lo era, abrieron un teléfono de aludidos. La primera llamada fue la de Adrián, el cual afirmaba ser vecino de uno de los ganadores del Sueldazo, quien presuntamente le habría dicho a su madre que compró el cupón premiado. Al parecer, dijo, es una persona de mediana edad, de menos de 50 años y trabajador de la hostelería, poco derrochador y con dos hijas. Un poco más tarde, Roberto Vilar anunciaba que «chamou o do Sueldazo». Al otro lado de la línea, un hombre comentaba que «aínda non o cobrei». «Entereime porque mo dixo o da ONCE», añadía este «traballador da hostalería, pero polo lado de fóra», matizaba. Desmintió también estar casado y tener hijas, al tiempo que aclaraba que a él le tocó el Sueldazo de Santiago. Contó que estudió en el Seminario de Santa Catalina, en Mondoñedo, en el mismo que el presentador. «Eu gardei o boleto na carteira, para non perdelo», indicó, y ahí sigue. «Non tiven tempo de levalo ao banco, que traballo de mañás», señalaba el pasado jueves. Le preguntó entonces el conductor del programa de televisión si iba a seguir trabajando y él contestaba: «Home, e que un contrato indefinido como o que teño eu non o consigue calquera. Cobro 1.150 ao mes» y, añadía, si le sumas la paga mensual de unos 3.000 euros limpios, serían 4.150, resolvía. «Eu dígoche unha cousa, ti fai o que queiras, pero eu deixaba de traballar», aseguraba Roberto Vilar sorprendido por la decisión del ganador del Sueldazo. El capricho que se dará será comprar un tractor, concretamente un John Deere 515. «Un alivio dache, porque tal e como subiron todas as cousas non ben mal... pero de ahí tes que quitar para moitos gastos. Ao precio que vai o gasoil, a luz e todo, cando te das conta estás a pre», añadía el afortunado.