La campaña de Manos Unidas de Santiago apoya este año a una comunidad de la Amazonia brasileña

J. Gómez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

XOAN A. SOLER

Presentó el proyecto en un acto público, en institutos y en la USC, con apoyo de Carmen Bascarán, activista de los derechos humanos que trabajó 15 años en la zona

11 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La delegación de Manos Unidas de Santiago dedica su campaña anual, que comienza hoy, a apoyar a una comunidad de la Amazonia brasileña. El proyecto, Fortalecimiento comunitario para el desarrollo local con equidad en Açailandia, lo presentó ayer y anteayer en, con presencia de Carmen Bascarán, activista de los derechos humanos que trabajó en ese municipio del estado de Marañón entre 1995 y 2009 . Allí, el Centro de Defensa de la Vida y Derechos Humanos, fundado hace 25 años, lleva su nombre.

Bascarán participó anoche en un acto público en la sede de Afundación, donde la presentó María José Fernández Cervera, exdelegada de Manos Unidas en Santiago; y antes se reunió con alumnado de los institutos Xelmírez I y Rosalía de Castro, y de la Facultade de Ciencias da Educación de la USC. «La sensibilidad del alumnado es impresionante y llevo una impresión inmejorable. Se interesan, preguntan, les brillan los ojos y al final se acercan y preguntan qué pueden hacer. Les respondo que no tengo recetas, que tienen que descubrir lo que quieren hacer con su vida», afirma Bascarán.

La campaña de Manos Unidas se destinará para «recuperar derechos de la juventud, sobre todo negra y que viven en favelas o en la periferia, y de las mujeres; trabajar contra nuevas formas de esclavitud o apoyar la inserción de la comunidad indígena warao», destaca Bascarán.

La aportación de la delegación compostelana de Manos Unidas se destinará para sufragar del 94 % de los costes de equipos, personal técnico, capacitación y funcionamiento necesarios para el proyecto de fortalecimiento comunitario y para el desarrollo local; y el centro denominado Carmen Bascarán aportará el 6 % del coste de personal y funcionamiento. Este proyecto se enmarca en los objetivos 1 y 10 de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, los de “fin de la pobreza” y “reducción de las desigualdades», enfatiza la delegación compostelana de la oenegé de la Iglesia católica. Otras delegaciones de Manos Unidas en España han colaborado con este centro de Açailandia en los últimos años.

Apoyar propuestas locales

Esta activista es asturiana y regresó para residir en esta comunidad en el 2009. Tuvo premios y reconocimientos por su labor en Brasil y en Asturias. «No soy de Manos Unidas. Pero tengo cuatro hijos, y a tres de ellos los visité en países como Colombia, Mozambique, Senegal, Sudán o Etiopía, donde residieron por motivos de trabajo, y en todos esos países encontré a Manos Unidas y comprobó cómo trabajan: escuchan las necesidades que les proponen las comunidades locales y apoyan esas propuestas, no imponen nada. Para nuestro centro en Açailandia han realizado una labor fundamental» explica.

El centro que lleva el nombre de Carmen Bascarán comenzó a funcionar en noviembre de 1996 y recientemente conmemoró su 25º aniversario: «Lo fundamos entre una serie de personas. Yo estuve allí como una  más. Comenzamos escuchando lo que nos transmitían y a partir de ahí comenzamos a actuar para defender la dignidad y los derechos humanos, que se les está robando a sus gentes».

Valora que una necesidad es «invertir en la formación de líderes, sobre todo entre la juventud». Carmen Bascarán permanece «en comunicación directa con el centro todos los días. La misión que nos mueve es defender la vida donde esté más amenazadas y los derechos humanos donde sean menos respetados, con atención privilegiada a las personas más pobres y excluidas».

Entre sus iniciativas está la de «apoyar la liberación de trabajadores que estaban siendo esclavizados en la desforestación de la Amazonia. Por eso una actividad relevante ahora en el centro es la defensa del medio ambiente. En la selva amazónica brasileña se taló una superficie equivalente a Bélgica, y lo mismo ocurre en la Amazonia colombiana. Van a acabar con la vida, por la necesidad de enriquecerse rápidamente, y hay que parar eso».

Pobreza y violencia

Manos Unidas resalta que en Açailandia el índice de pobreza del municipio alcanza el 54,6 %, mientras que el 62,3 % de la población viven por debajo del umbral de la pobreza. «En los últimos años se ha dado un escenario muy preocupante de retrocesos en derechos básicos, recortes en los presupuestos de asistencia, salud, educación y precariedad general, inflación, criminalización, persecución y debilitamiento de los movimientos sociales, lo cual se ha agudizado mucho a causa de la pandemia. Açailandia tiene altos índices de violencia contra las mujeres y muy pocas políticas públicas y mecanismos efectivos para combatirla, en los barrios periféricos esta realidad es mucho más intensa, pero es más silenciosa y totalmente subregistrada»