Condenado por amenazar a un niño, hijo de su vecina en Santiago, al que acusaba de hacer mucho ruido

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO DE COMPOSTELA

SANTIAGO CIUDAD

La sede de los juzgados de Santiago, en los que se encuentra la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña
La sede de los juzgados de Santiago, en los que se encuentra la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña PACO RODRÍGUEZ

El hombre increpó al menor en varias ocasiones insultándole y amagando con pillarle los dedos con la puerta del ascensor

27 ene 2022 . Actualizado a las 23:32 h.

Los problemas de convivencia pueden convertir en un infierno el día a día en un edificio de viviendas. Pase lo que pase, tomarse la justicia por su mano nunca es la solución y mucho menos si el contrario es un menor de edad. Esto fue lo que ocurrió en un inmueble de Santiago en el que uno de sus residentes ha sido condenado por amenazar al hijo de su vecina, de 14 años de edad, al que acusaba de hacer constantes ruidos con los que le molestaba. En primera instancia, el Juzgado de Instrucción número 2 de la ciudad falló en su contra obligándole al pago de una multa de dos meses a razón de cinco euros al día, es decir, de 305 euros. El acusado recurrió, pero la sección compostelana de la Audiencia Provincial acaba de desestimar su apelación confirmando en todos los términos la sentencia.

Los hechos que han sido declarados como probados señalan que el acusado vive en el piso de arriba de la demandante y que se queja con frecuencia «de unos supuestos ruidos» que atribuye al hijo de la mujer. Así, el 1 de junio del 2020, cuando coincidió con el chico, «le dijo que estaba haciendo ruido y que estaba hasta las narices de él» y el 9 de noviembre de ese mismo año, cuando ambos se encontraron en el ascensor, «el denunciado le cerró la puerta fuertemente amagando que le iba a pillar los dedos», añade la resolución judicial.

La secuencia de hechos culminó el 14 de noviembre «cuando el menor iba a casa de su abuela» y el acusado «le increpó en el portal llamándole hijo de puta, loco» y diciéndole que estaba hasta las narices de él mientras cerraba el puño con fuerza al tiempo que le decía: «Como no dejes el ruido va a haber...». La sentencia recoge que la actitud del condenado causó «un serio temor» en el niño.