Bresca aterriza con la sabrosa cocina de Bolonia en Compostela

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Xabier Lago y su jefe de cocina, Jose, brindan con un Aperol Spritz en el comedor de la nueva taberna boloñesa de Santiago, Bresca (en la calle Frey Rosendo Salvado, 12). Con servicio ininterrumpido de comidas, el establecimiento ofrece una tapa de cortesía de «taralli» con la primera consumición e incluye «una carta completa vegana y sin gluten».
Xabier Lago y su jefe de cocina, Jose, brindan con un Aperol Spritz en el comedor de la nueva taberna boloñesa de Santiago, Bresca (en la calle Frey Rosendo Salvado, 12). Con servicio ininterrumpido de comidas, el establecimiento ofrece una tapa de cortesía de «taralli» con la primera consumición e incluye «una carta completa vegana y sin gluten». XOAN A. SOLER

Un hostelero ya bregado, Xabier Lago, es el responsable del nuevo local del Ensanche

16 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Un nuevo italiano en Compostela? Sí, pero no uno convencional. En Bresca no hay pizzas, sino nuvolettas, pero su carta va mucho más allá. Incluye lo mejor de la cocina de Bolonia, una de las grandes capitales gastronómicas, a la que debe su nombre la famosa salsa boloñesa. Pasta rellena, lasañas, tigelle (populares panecillos acompañados de una tabla de embutidos, salsas, quesos, aceitunas, paté... para picotear) y otros platos típicos invitan a descubrir nuevos sabores.

La franquicia llegó a la capital gallega de la mano de Xabier Lago, un muradano de 41 años bregado en la hostelería. Además de dirigir el negocio familiar en Louro (O Caldeirón), ha pasado por distintos proyectos del mundo de la restauración y los eventos, «en sitios de alto nivel y bajo», apunta. Cuando cumplió la mayoría de edad se trasladó a Santiago y vive desde hace un tiempo en Bertamiráns (Ames). Cuenta que «el confinamiento y la pandemia dieron mucho para pensar, sobre todo en nuestro sector. Nunca se me había pasado por la cabeza abrir un italiano, pero surgió hablando con un amigo. A mí me apetecía tener algo mío en Santiago porque había sido gerente y dirigido locales, pero no como dueño, y él me habló de un amigo suyo, Paolo Maglia, fundador y corazón de Bresca».

Reconoce Xabier que, a pesar de tener sus reticencias hacia las grandes cadenas y franquicias, «al conocer el proyecto me convenció». Tuvo, incluso, la oportunidad de viajar a Bolonia y ver de la mano del propio Maglia su visión de la taberna boloñesa. «Santiago y Bolonia tienen bastantes cosas en común. Son ciudades universitarias las dos, con un ambiente alegre, y pensé que Bresca podía encajar bien aquí. Dentro de un mercado tan complicado como la comida italiana y tan saturado, nosotros proponemos un modelo diferente. Cuando entras, te encuentras un sitio luminoso y divertido, música alegre y decorados modernos. No se parece al clásico italiano al que vas para una cena elegante. Aquí hay mucho plato para compartir, en un ambiente relajado e informal», indica el franquiciado, quien decidió «liarme la manta a la cabeza» y probar suerte.