Aquí se hornean los homenajes más dulces al estilo americano

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

PACO RODRÍGUEZ

Jessica, de Chicago, ha convertido Lusco & Fusco en embajada de la repostería de su país en Compostela. En ella ofrece desde sabrosos cinnamon rolls hasta pies, cookies, cakes y brownies elaborados artesanalmente

04 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta hace un par de años, en Lusco & Fusco Bakery Café preparaban coincidiendo con el 4 de julio su «tarta bandera», con frutos rojos formando las franjas y estrellas estadounidenses, aprovechando que la fiesta coincide con la temporada de los arándanos, frambuesas y fresas. La pastelería y cafetería americana dejó a un lado esta tradición, porque ahora «no me estoy sintiendo muy patriótica», dice entre risas su dueña, Jessica Mackowick, quien junto a su marido vigués, Isaac, y el resto del equipo sigue horneando cada día los homenajes más dulces al estilo americano en Compostela.

Con raíces en Chicago, explica que al instalarse en la capital gallega echaba en falta los postres de su infancia. Así convirtió un pequeño local del Campo de San Clemente (pegado al instituto Rosalía de Castro y con vistas a la Alameda) en toda una embajada de la repostería de su país, más allá de las típicas tortitas. Cada sábado prepara sus famosos cinnamon rolls, unos rollos de canela glaseados contundentes y adictivos. Entre sus hits, está la tarta de zanahoria o carrot cake, propuesta con la que «la gente se siente cómoda probándola», apunta Jessica. Entre lo más demandado también están sus american pies (ya sean de manzana, cereza, melocotón u otras frutas) y «lo que aquí conocéis como cookies, y yo llamo galletas».

El viaje transcontinental continúa con sus brownies, bagels salados, con sus nubes caseras (o marshmallows) y sus s'mores kits cuando llega San Xoán, porque «en Estados Unidos no hay hogueras de verano sin s'mores, un mini sándwich de galleta, nube tostada y chocolate». Además, como Jessica vivió un semestre en Escocia, su negocio también ofrece scones (unos típicos panecillos de mantequilla, rellenos o glaseados) «y es lo segundo que más se vende» en Lusco & Fusco, destaca.

La elaboración artesanal, siguiendo la receta original, con ingredientes frescos y naturales, hacen de esta pequeña cafetería -con una hogareña chimenea junto a la que sentarse- en la segunda casa de muchos estadounidenses, tanto para los que están de paso como los recién llegados a Santiago. Constata Jessica que son «el punto de partida» para quienes acaban de aterrizar procedentes de Estados Unidos y necesitan saber dónde hacer un trámite o empezar a crear su propio círculo a miles de kilómetros de su tierra. «Antes teníamos el taboleiro de clases para los profesores y había aquí intercambios de idiomas para aprender inglés, o español los Erasmus. Pero todo eso se suspendió por la pandemia», cuenta una mujer que enamoró de esta ciudad en cuanto la pisó por primera vez y que se asentó en ella de forma definitiva hace ya siete años, en parte también por culpa del gallego del que se enamoró.