Detienen en Santiago a una mujer por acosar a su expareja y la jueza le impone alejamiento visual, personal y telemático

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor SANTIAGO DE COMPOSTELA

SANTIAGO CIUDAD

En una imagen de archivo, una patrulla de la Policía Nacional.
En una imagen de archivo, una patrulla de la Policía Nacional. Sandra Alonso

Es la misma que aceptó seis meses de cárcel por hostigar a la actual novia de su exmarido y que fue arrestada por estafas en seguros

16 jun 2021 . Actualizado a las 23:46 h.

Una mujer de nacionalidad peruana y 41 años de edad ha sido detenida por la Policía Nacional en Santiago por acosar a un hombre que fue su pareja y con el que convivió en la ciudad. Z. Y. A. E. pasó una noche en los calabozos y al día siguiente fue interrogada por la titular del Juzgado de Instrucción número 3 compostelano, que la dejó libre pero investigada por los delitos de acoso, contra la intimidad e injurias. El duro auto le impone además, como medida cautelar, la prohibición de que se acerque a menos de doscientos metros y también a que mantenga cualquier contacto con él, ya sea visual, telefónico o a través de instrumentos telemáticos como son el correo electrónico o las redes sociales.

La magistrada ha decidido además que la orden de alejamiento no solo proteja al hombre, sino también a la que es actualmente su pareja, a su madre y a sus dos hijos. Y es que, según el denunciante, desde que rompió con Z. Y. A. E., ella comenzó a hostigar a su nueva pareja sentimental y mantuvo contacto con sus familiares más cercanos, para lo que se desplazó a una localidad cercana a Santiago en la que residen y en la que él se está ahora construyendo una casa.

De hecho, se le investiga por delito contra la intimidad porque presuntamente reveló información exclusivamente personal del hombre a su entorno más cercano con la intención de hacerle daño, acusación que la jueza ve posible y es por ello que ha decidido extender a su familia la orden de alejamiento.

Cuando el afectado puso fin a la relación sentimental que mantuvo con la denunciada asegura que comenzó a recibir correos electrónicos a nombre de otro hombre, el exmarido de la mujer peruana, que reside en Monforte de Lemos (Lugo), para lo que habría presuntamente creado cuentas falsas.

Y es que no es la primera vez que esta mujer es denunciada por acosar a sus exparejas. De hecho, este monfortino que llegó a casarse con la arrestada ha vivido un auténtico calvario desde que decidió poner fin al matrimonio —el divorcio data de septiembre del 2019, pero ya estaban separados antes—. La investigada tiene actualmente dos causas pendientes por acoso, una en la que la víctima es él y otra su actual pareja, que ya le ha ganado una batalla en los juzgados a Z. Y. A. E., que se presentaba como presidenta de una asociación de apoyo a mujeres víctimas de violencia machista, Sella, aunque no consta que lo siga siendo. La entidad maneja un perfil en la red social Facebook, aunque la comisaría tiene sospechas de que no está registrada oficialmente.

Una primera condena

En el primero de esos tres casos, el único ya juzgado, Z. Y. A. E. se declaró culpable y admitió haber acosado a la actual pareja de su exmarido a cambio de que la Fiscalía rebajase la pena que le solicitaba. Así, aceptó una condena de seis meses de prisión, pena que se le ha suspendido a cambio de que no vuelva a delinquir en el plazo de tres años. Además, también se ha decretado una orden de alejamiento para que la acusada no pueda acercarse a menos de 200 metros de la mujer durante año y medio, tiempo en el que tampoco podrá contactar con ella de ningún modo.

El relato de hechos probados que la acusada asumió señala que, cuando se enteró de que su exmarido tenía una nueva relación con otra mujer, «guiada con el ánimo de interferir en la misma» comenzó a presionar a la nueva pareja de su ex y a «intimidarla de manera reiterada a través de distintos medios». Por ejemplo, «realizó de día y de noche diversas llamadas telefónicas de forma insistente» tanto al móvil como al fijo de la nueva novia de su exmarido y también a la casa en la que la mujer residía con su madre. También envió «múltiples mensajes de WhatsApp en los cuales denigraba» a ambos y los amenazaba con «males en su relación, adjuntando fotografías, capturas de pantalla y mensajes de ella» con el que fue su esposo.

Además, según recoge la misma resolución judicial, Z. Y. A. E. admitió haber creado un grupo de WhatsApp denominado «no hay mentira perfecta» al que añadió tanto a su exmarido como a su actual pareja «y al que envió numerosos mensajes con el fin de interferir y poner fin a la relación que mantenían» y creó incluso un perfil falso en Facebook haciéndose pasar por el monfortino que fue su esposo «en el que colgó fotografías y comentarios falsos» que le afectaban no solo a él y a su novia, sino también a las familias de ambos.