«Ya tenía ganas de salir de fiesta»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

PACO RODRÍGUEZ

La sala Sónar acoge la prueba piloto del ocio nocturno con un aforo limitado a 60 personas

12 jun 2021 . Actualizado a las 22:32 h.

Como estaba previsto, a las nueve de la noche arrancó la prueba piloto para testar las condiciones fijadas para poder reabrir el ocio nocturno en Galicia, y en Santiago esta prueba se está haciendo en la sala Sónar, un local con una capacidad para 180 personas, que se limitó a 60 para el experimento. Poco antes de la nueve de la noche, Carla de Vigo y Elena de Xinzo de Limia aguardaban impacientes en la puerta de la sala para poder acceder al local. Las dos estudiantes de segundo de Ciencias Políticas en la USC confesaban tener «muchas ganas de recuperar la fiesta», y es que solo pudieron vivir la noche compostela «durante el primer trimestre del curso pasado. Después nada». 

Las 25 primeras personas que accedieron al Sónar lo hicieron en la primera media hora de apertura, y la mayoría era chicas. Casi todos universitarios o estudiantes de ciclos superiores. El acceso se hace siguiendo un estricto protocolo, que es de obligado cumplimiento. «Si alguien no acepta mostrar el resultado de la PCR o no quiere poner la mascarilla FFP2, que les damos, no entra», apuntó Jesús Peón, propietario de la sala. Para acceder se debe mostrar el DNI, el SMS con el resultado de la PCR, y tras comprobarse los datos en el listado de invitaciones, se les entrega una mascarilla nueva y una pulsera que deberán llevar toda la noche. Las mascarillas que lleven los invitados deben ser tiradas en un contenedor antes de entrar en la sala. 

Una vez dentro, los invitados ocuparan las mesas asignadas previamente. Peón explicó que, al realizar la solicitud de invitación, tenían que indicar los nombres de las personas con las que iban a acudir. Con estas mismas personas estarán toda la noche, ya que no será posible intercambiar los puestos. Los asistentes no podrán moverse libremente por la sala ni tampoco bailar. Se trata de minimizar al máximo el riesgo de contagio. No habrá música en directo, y las únicas canciones que sonarán en el sala serán las que pinche Miguel Lueiro, el Dj habitual de la sala de Jesús Peón, que esta noche forma parte del equipo de la sala. La sala, a modo de agradecimiento por participar en la prueba piloto, obsequiará a los asistentes con una bandeja de canapés.