Gerardo Rodríguez: «Cada vez llegan más jóvenes de 18 años a la asociación pidiendo ayuda»

Agalure impulsa, con la Diputación coruñesa, un plan escolar de prevención de la adicción al juego


A Coruña / La Voz

En los últimos años, la edad de acceso a los juegos de azar se ha adelantado, al igual que la edad de los casos de adicción. Por eso la Diputación ha puesto en marcha un plan de prevención dirigido a alumnos de la ESO de distintos concellos de la provincia de la mano de Agalure, asociación que lleva 27 años luchando contra la adicción al juego y ayudando a un sinfín de personas a superar un infierno «del que solo se puede salir si te dejas ayudar», asegura Gerardo Rodríguez, directivo de esta asociación.

-Algunos de los concellos a los que se va a llegar son eminentemente rurales. El juego, con Internet, llega a todos los rincones.

-Y sin Internet también. Cuando hablamos de prevención abarcamos todo el juego, sea público o privado, presencial y online. Paradójicamente, uno de los sectores más vulnerables, como son los menores, en el juego online es donde están más protegidos. Si acceden a jugar es porque están cometiendo un delito de suplantación de identidad, así que ya estamos hablando de otra cosa. Porque siempre se les exige verificar su edad.

-El perfil ha cambiado, los jugadores son cada vez más jóvenes.

-Hace no demasiado tiempo era algo impensable ver llegar a la asociación a jóvenes. Y ahora cada vez llegan más con 18 años pidiendo ayuda. Antes el perfil era una persona de 35 a 45 años, jugador de tragaperras; mientras que ahora la edad media está entre los 18 y los 25 años que se ha introducido en el juego con las apuestas y el juego online. Sigue habiendo de todo, pero el perfil está cambiando. Y además, con una latencia, con un tiempo que tarda una persona en desarrollar la adicción, mucho peor. Si antes hablábamos de cinco o seis años ahora basta con año y medio o dos años.

-¿Qué es lo que lleva a un joven hasta los juegos de azar?

-En esas edades se mueven en primer lugar para fijar una posición social. Aquello de que si lo hacen mis amigos, por qué no voy a hacerlo yo. Y después viene la trampa de intentar hacerse rico rápidamente. Yo, personalmente, la única forma real que conozco de hacer dinero es trabajar duro, y a veces ni con esas. Sin esfuerzo no se consigue nada, y eso tienen que aprenderlo.

-Ha habido movilizaciones contra la proliferación de casas de apuestas en los barrios y pidiendo una regulación al respecto.

-El problema es que tenemos 18 regulaciones del juego en España: la ley nacional y una por cada comunidad autónoma. Y la de Galicia es del año 1985. No está muy actualizada, que digamos. Pero ya se está trabajando en una nueva ley que esperamos que proteja a los dos sectores más vulnerables: los menores y los autoprohibidos, que son los que están en el Registro de Interdicciones de Acceso al Juego. Y el único modo de conseguirlo es con un mayor control sobre el juego, tanto el privado como el público. Porque en este último, el que hace Loterías y Apuestas del Estado y la ONCE, no hay control.

-¿En qué sentido?

-Si una persona autoprohibida compra un décimo de lotería y le toca, cuando lo quiera cobrar no solo no se lo van a pagar, es que además le pondrán una multa. Y lo que habría que hacer es no venderle ese décimo, hay que solucionar el problema antes. La adicción abarca todo tipo de juego de azar, tanto el de un casino como el de la lotería, una casa de apuestas o el juego online. Y existe una mayor desprotección para el adicto en el juego público que en el privado.

-¿Cómo podría controlarse el acceso al juego público?

-Si entras a un casino o un bingo te piden el DNI. Consultan en la base de autoprohibidos y si apareces ahí no te dejan pasar. A día de hoy tenemos el DNI electrónico. Si es autoprohibido o menor no se le despacha ningún tipo de apuesta ni lotería.

-¿Se está avanzando en la regulación de la publicidad del juego?

-Sí, a partir del mes de mayo ya no podrán promocionar el juego personajes públicos, y a partir de agosto solo se podrá publicitar en la televisión entre la una y las cinco de la madrugada. Es una buena medida, pero podría ser mejor, claro.

-¿Qué puntos ve mejorables?

-Pues que no se prohíbe la publicidad del juego público.

-Estamos hablando de un sector que mueve mucho dinero.

-Evidentemente, y genera empleo. Nosotros no estamos en contra de esta actividad económica, faltaría más. Pero hay que regularla porque existen unos efectos nocivos. Habrá que diversificar la oferta de publicidad, igual que el alcohol y el tabaco estaban presentes hace años como patrocinadores de todos los eventos deportivos y ya no están.

«Entre el abuso y la adicción hay una línea tan fina que se cruza sin darse uno cuenta»

El plan de prevención puesto en marcha por la Diputación y Agalure se dirige a alumnos de 3.º y 4.º de la ESO, jóvenes a los que no es fácil hacerles llegar el mensaje.

-¿Cómo se le transmiten a los jóvenes los riesgos del juego?

-No vale con decirles no juguéis sin más. Todos hemos sido jóvenes, y sabemos que basta con que se nos prohíba algo para hacerlo más atractivo. Hay que mostrarles cómo entre el abuso y la adicción hay una línea tan fina que se cruza sin darse uno cuenta. Y que todos los que han caído en esta adicción han comenzado de la misma manera, echando una moneda, sin más. Nadie ha empezado jugándose 10.000 euros. Lo que tenemos muy estudiado en la asociación es que antes de que se dé un comportamiento de juego patológico existe un comportamiento de gasto compulsivo. Eso es lo que hay que enseñar, a no actuar impulsivamente, por apetencias, sino razonando.

-Además de los alumnos, ¿no deberíamos de recibir los padres algo de formación en esta materia?

-El problema -y lo digo por experiencia, porque hemos intentado organizar charlas con las asociaciones de padres de diversos institutos- es que los padres no acuden. No lo ven como un problema hasta que les toca. Hay un estudio del 2019 de la Universidad de Santiago, hecho a 9.000 escolares menores de edad, que refleja que el 61 % de los padres sabían que sus hijos apostaban regularmente. Me parece algo muy fuerte. Por eso es una labor de todos el concienciar a la sociedad de que existe un peligro de adicción. Llega un momento en que el jugador ya no quiere jugar para ver si gana, sino simplemente para jugar. Sabe que va a perder, que es lo normal en todo juego de azar.

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