Los dueños del restaurante San Martiño de Teo piden tres años de cárcel por el «simpa» que sufrieron

Al contrario de lo que sostiene la Fiscalía, que no acusa al denunciado, su abogado ve claro que hubo engaño y estafa

El restaurante San Martiño está situado en Calo (Teo), al pie de la carretera N-550
El restaurante San Martiño está situado en Calo (Teo), al pie de la carretera N-550

Santiago

El juicio que se celebrará en Santiago por el simpa —popularmente, irse sin pagar de un establecimiento— que los dueños del restaurante San Martiño, en Calo ( Teo), denunciaron que sufrieron en el 2016 resultará de gran interés para muchos establecimientos hosteleros que han tenido que vivir situaciones parecidas. En este caso, la Fiscalía ha decidido no presentar acusación, por lo que la vista oral contará con la única petición de pena de los perjudicados, que reclaman tres años de cárcel al hombre que contrató el banquete de un bautizo y aseguran que se fue sin pagar 9.000 euros de una cuenta que ascendió a un total de 12.500.

Entiende el ministerio público que «no existe base probatoria suficiente para sostener la acusación» por estafa, algo que ve de muy diferente manera la representación legal del restaurante San Martiño, que ahora dirigen los herederos del conocido chef Miguel González Aguiar, que falleció el 28 de mayo del 2017, dos meses después de que él mismo hiciera pública su denuncia por el simpa, que calló durante meses porque dijo tener miedo a las represalias del acusado.

No en vano, en el juicio, los dueños del restaurante San Martiño también reclaman una multa de tres meses a razón de seis euros diarios —549 euros en total— por un delito de lesiones, ya que afirman que al día siguiente de aquel banquete, el hombre de nacionalidad rumana que lo contrató agredió al propietario del establecimiento tras encontrarse con él.

El acusado se defiende alegando que ya pagó por el banquete. Alega que no es cierto que fuera para 200 personas, sino que solo eran entre 60 y 70 y que por ello los servicios quedaron satisfechos con los 3.500 euros que consta que sí ha abonado. Inicialmente, los dueños del establecimiento hablaron de un pago inicial de 3.000 euros para un banquete de 11.000, pero las cifras definitivas, las que constan en el expediente judicial, son de una entrada de 3.500 y un importe total de 12.500. La deuda pendiente, por tanto, sería de los 9.000 que los denunciantes reclaman como indemnización, cantidad a la que habría que sumar los intereses legales generados en los cinco años que han transcurrido.

Para rebatir este argumento, la acusación particular presentará facturas, fotos y vídeos del evento en los que se ve que había un número de mesas que consideran prueba que se superarían con creces esos 60 o 70 comensales de los que habla el acusado y que demuestran que eran los 200 de los que siempre han hablado. Ellos consideran que, en contra de lo que sostiene la Fiscalía, «el engaño es evidente, porque se entregó una cantidad de dinero para asegurarse que el banquete se organizaba y se quedó en pagar el resto el mismo día del convite, pero llegado el momento se marcharon sin abonar lo que faltaba».

Aseguran que cuando acabó el banquete y los invitados se habían ya ido, el que lo había contratado y sus más cercanos les dijeron que salían para coger unos fuegos artificiales y aprovecharon para salir huyendo sin abonar la factura.

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