Esta argentina se enamoró de Compostela y abrió en el casco histórico una nueva tienda de accesorios artesanales

Cecilia Buchta se mudó a la ciudad justo antes del confinamiento y, tras la primera ola, inauguró en el casco histórico el comercio que siempre soñó, Xirasol, donde vende complementos para mujer hechos de coco o corcho


Santiago / La Voz

Tiene 63 años y conserva las ganas de emprender, de perseguir sus sueños y hacer cosas nuevas. Cecilia Buchta Álvarez es, ante todo, una mujer positiva y con iniciativa. Por eso cuando esta argentina —afincada en España desde hace tiempo— llegó a una Compostela que la enamoró, cuenta, decidió quedarse junto con su hijo Rodrigo. «Sentí algo mágico, una tranquilidad que me gustó mucho. Estos parques verdes, el casco histórico...», recuerda. Eso fue en febrero, y apenas tuvo tiempo de disfrutar de la ciudad. Se interpuso el confinamiento. La primera ola no se llevó su ilusión y en octubre inauguraba la tienda que siempre había soñado en el número 44 de la Rúa do Vilar (frente al Casino), Xirasol, donde venden complementos y bisutería de mujer fabricados en corcho y coco, de forma artesanal. «Abrimos con muchas ganas cuando comenzó la nueva normalidad. Todo el mundo volvía a salir a la calle y muchos creímos que esto se acababa, pero la realidad a veces nos golpea...», dice con un marcado acento argentino. Sin embargo, Cecilia es de las que miran hacia adelante y confía en que la vacunación traiga tiempos mejores. En una zona monumental sin apenas vecinos ni turistas las ventas actualmente no son muchas, reconoce, pero «entró mucha gente al local para decirme que tenía cosas muy bonitas u originales, aunque no pudieran comprarlas. Eso me levanta el ánimo... La verdad es que nos hemos cruzado con gente buena, muy cálida, desde que llegamos, lo que ayuda a seguir adelante», añade esta comerciante con raíces austríacas por parte paterna y asturianas por la materna. Si bien ejerció como bioquímica (su profesión) casi toda su vida, confiesa que «siempre tuve ganas de tener una tienda así». Se asoció en esta aventura con su prima, Patricia Álvarez, que «iba a venirse de Buenos Aires, pero no pudo aún». Ambas tenían claro que querían «utilizar materiales naturales y ofrecer algo distinto. Son productos ecosostenibles de diseño, y están hechos a mano, un trabajo que hay que valorar mucho». Gran parte de ellos están, además, aprobados por la organización por los derechos de los animales PETA, lo que «también era importante para nostras». En breve, además de bolsos, carteras y bisutería en corcho y coco, introducirán también complementos realizados en fibras vegetales como rafia o paja. Cuentan, además, con la ayuda de Rodrigo en todo lo que tiene que ver con las redes sociales y el comercio digital, ya que en Xirasol «hacemos envíos económicos a toda Europa, América, Asia y Oceanía», indica la madre. La comerciante destaca sobre los complementos de coco y corcho que, «además de orgánicos, son muy livianos, impermeables y fácilmente lavables, una ventaja frente al cuero o la piel»; y se combinan en su bisutería con cuentas de cerámica, piedras y zamak (aleación de metal con enchapado de plata antigua).

Trabajos por la igualdad

El histórico pazo de Fonseca fue el escenario ayer de la entrega del primer Premio Valedora do Pobo a los mejores trabajos de fin de grado y de máster con perspectiva de género. El galardón, impulsado por la institución autonómica con la colaboración de las tres universidades gallegas, fue para la graduada Amanda García Adán (autora de Injusticia epistémica y argumentación jurídica. Especial atención en los casos de violación) y, entre los estudios posuniversitarios, para Ángela Fernández Dasilva (USC) por Las políticas de igualdad de género en la Universidad. El caso de Galicia. En la entrega de galardones participaron, entre otros, la valedora do pobo, María Dolores Fernández Galiño; la conselleira de Emprego e Igualdade, María Jesús Lorenzana; el presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices; y los rectores de las universidades de Santiago y A Coruña, Antonio López y Julio Abalde.

Homenaje al tabernero

Juan Freire y Pilar García (Pilucha) son los protagonistas de un capítulo de la serie documental Arrieiros Somos en el que se rinde un homenaje a las tabernas de antaño, como la suya. O Piolo, en Gonte (Negreira), se convirtió en la casa de vecinos y visitantes durante seis décadas. Hasta el reputado chef Juan Mari Arzak acabó siendo parte de la familia, tras cruzar la puerta del establecimiento barcalés un inesperado día en el que se cocían chicharrones en la cocina. «Traballei 365 días ao ano, sen coller vacacións nunca», cuenta ella, hasta que con 66 años se jubiló y tuvo por primera vez tiempo libre. Con todo, el matrimonio dice que allí fue feliz, aún cuando la mayor parte de los días tuvieran que comer de pie en medio del trasiego, y se emocionan cuando hablan de la falta de relevo. «Dame pena que isto vaia á ruina», se lamenta Juan. Ambos recordaron viejos tiempos durante el rodaje de la serie que produce Claqueta Coqueta y conduce Rubén Riós. Pilucha explica que nació, literalmente, en la taberna familiar abierta por sus padres en 1945 y recuerda que fue la primera que hubo en esa carretera hasta llegar a Xallas y la última que quedó en pie.

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