El «patchwork» y los bordados crecen en Santiago al amparo de las restricciones por el covid

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Sandra Alonso

Belén Segade de Hilar Fino se especializó en las labores que triunfan también entre los jóvenes

17 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los bordados, el patchwork, la calceta y el ganchillo ya no son labores exclusivas de las abuelas y de las madres. Ahora, los más jóvenes también se suman a unas técnicas que les permiten ocupar el tiempo de ocio; e incluso despejar la cabeza en las épocas de atracones de estudio. «El patchwork tardó en llegar aquí un poco más que en el resto de España, pero ahora está cada vez más asentado», comenta Belén Segade, de Hilar Fino. Los vídeos de Youtube «contribuyeron a animar a las más jóvenes, que se sienten atraídas por el pactword y los bordados. Viene algunas que nunca cogieron una aguja, y ahora se apuntan a bordar o coser». El comercio de Belén nació unido a la mercería Carmen, también en el Área Central y que sigue regentando su hermana. En el 2010 pasó a ocupar un local independiente, y se especializó en los materiales para bordados y patchwork. En sus primeros años impartió algún curso, pero «lo deje porque no tengo suficiente espacio, y hay que ofertar muchas horas para atender la demanda Es como vender lanas, es preciso tener muchísima variedad. Aunque no tengo curso, alguna vez estoy media hora dando explicaciones». Belén reconoce que «me gusta y me implicó en lo que puedo». Cuando nació Hilar Fino, los abalorios y la bisutería estaba muy de moda, pero ahora «los bordados y el patchwork crecieron también impulsados por el confinamiento. No solo las mujeres de mediana edad se apuntan a las labores, a Hilar Fino acuden jóvenes atraídas por vídeos colgados en las redes sociales, que les permiten «personalizar una camiseta o un pantalón con un bordado, y con explicaciones sencillas. Muchas dicen que es una manera de desconectar y relajarse durante las largas jornadas de estudio». El coste de esta afición es variable, «depende de lo que se haga. No es lo mismo un cojín que una manta», matiza. Con las restricciones, la gente busca cosas que hacer en casa». Durante los meses de cierre total, «al ordenar armarios y cajones encontraron labores que tenían pendientes de terminar durante años, y lo notamos. La tienda on-line subió como la espuma de un día para otro, pero ahora ya volvió a la normalidad. Se prefiere venir a ver el material al comercio». En Hilar Fino se ofrecen otros muchos materiales clásicos de las mercerías, pero «nos especializados en las telas y todo lo que tiene que ver con el patchwork, porque no hay mucho en Santiago. Son telas americanas, y de una calidad superior a la que se puede encontrar en las tiendas tradicionales de telas. La gama de colores y los motivos son fundamentales en esta labor». Su comercio es un referente en Fontiñas y en Santiago, y en la comarca. Si algo llama la atención al entrar en su comercio son las telas, ordenados por gamas.