Las restricciones de la tercera ola sacan otros 12.000 vehículos de las calles de Santiago

La media actual es de solo 91.700 coches al día, un 25 % menos que antes de la pandemia

Un control conjunto realizado por agentes de la Policía Nacional y la Local en Santiago para vigilar el cumplimiento del cierre perimetral
Un control conjunto realizado por agentes de la Policía Nacional y la Local en Santiago para vigilar el cumplimiento del cierre perimetral

Santiago

Los datos que maneja la Policía Local no engañan, Santiago se ha quedado desierta desde que se comenzaron a aplicar las durísimas restricciones con las que la Xunta está intentando frenar la tercera ola del coronavirus. El cierre de la hostelería, que ahora solo puede servir para llevar, y el que el comercio tenga que dejar de trabajar a las 18 horas han hecho que desaparezcan otros 11.995 vehículos de media de las calles de la ciudad. Desde el 26 de enero son solo 91.741 los que circulan los días laborables por Compostela, una cifra que es un 25,5 % menor que la del año pasado, cuando aún no se había declarado la pandemia.

Santiago no experimentaba un nivel tan alto de reducción de la circulación de vehículos en sus calles desde el confinamiento. En agosto se situaba un 12 % por debajo de lo normal y con la desescalada y el espejismo de la vuelta a la denominada «nueva normalidad» fue recuperándose hasta que en octubre se situó en cifras precovid, con 122.000 coches de media en días laborables que eran solo un 5,2 % menos de los que había el año anterior, cuando nadie había oído ni hablar del virus que ahora tiene en jaque a todo el planeta.

En octubre llegó la segunda ola y se fueron sucediendo más y más restricciones, que también implicaron cierres perimetrales de Santiago y de otros municipios de su área metropolitana y el cierre de la hostelería, pero nunca se llegaron a alcanzar cifras de reducción del volumen de vehículos circulando como las actuales.

El punto de inicio de esta gran caída, con un 17,8 % menos de coches en las calles, llegó a principios de noviembre, coincidiendo precisamente con el cierre de la hostelería y de los cierres perimetrales de Santiago y los concellos de su zona más inmediata de influencia. En ese momento circulaban por la ciudad una media de 103.000 vehículos, cuando lo normal en esas fechas es superar los 125.000.

La gráfica muestra entonces la recuperación que propició la desescalada antes de Navidad, con un progresivo levantamiento de restricciones que, como los expertos pronosticaron, nos ha lanzado en manos de una tercera ola, la peor de todas hasta la fecha, que hizo que el arranque del 2021 haya ido mostrando una caída en picado de la movilidad en Santiago. El 8 de enero, según los datos de la Policía Local, eran ya solo 103.736 los vehículos que transitaban por la ciudad, 20.000 menos que en años normales, lo que supone casi un 16 % menos. En ese momento se decretó el cierre de la hostelería a las 18 horas, con importantes reducciones de aforo en el interior, y se adelantó una hora el toque de queda para dejarlo a las 22 horas.

Sin flujos de circulación desde comarcas cercanas como Ordes, Deza, A Estrada o Barbanza

Ese cada vez menor flujo de vehículos se ha ido agudizando y, pese a estar ya en cotas muy bajas, ha vuelto a caer en esos casi 12.000 vehículos desde que se han endurecido las medidas por la tercera ola del coronavirus. Y es que el cierre perimetral permite a vecinos de otros municipios entrar en Santiago para venir a trabajar, al médico, a estudiar o para atender a menores o dependientes, pero no para hacer compras, lo que elimina de un plumazo importantes flujos no solo procedentes del área metropolitana compostelana, sino también de comarcas cercanas como las de Ordes, Deza, Tabeirós-Terra de Montes, O Salnés y el Barbanza, lo que supone un enorme golpe para el comercio.

Además, hay que añadir que la situación de semiconfinamiento en la que nos encontramos ahora también reduce al mínimo el tráfico interno, ya que la hostelería está cerrada y el comercio cierra a las 18 horas, lo que hace que casi todos los desplazamientos se produzcan en las mañanas y las tardes la ciudad muestra una imagen atípica por estar prácticamente desierta.

Los datos de la Policía Local recogen únicamente el volumen de vehículos en las calles de Santiago durante los días laborables. De existir registros de los fines de semana, el resultado sin duda demostraría la percepción que tiene la ciudadanía de que Santiago está desierto los sábados y domingos. Y es que sin movimientos de vehículos por razones de trabajo y con la hostelería y las tiendas cerradas —está vigente el cierre obligatorio de los centros comerciales—, tan solo hay movilidad hacia los supermercados, que son los únicos que pueden abrir.

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