Alfonso Espiño, músico e investigador: «Un grupo santiagués fue el primer conjunto español que salió en TVE»

El autor de «Compopstela» documenta los orígenes e hitos de la música moderna de la ciudad


Santiago / La Voz

Alfonso Espiño (Santiago, 1976) emprendió en el 2011 un proyecto editorial que acaba de ver la luz. En Compopstela. Música moderna en Santiago (1954-1978) documenta los orígenes del beat, pop y rock en la ciudad; en un completo manual que incluye cerca de un millar de fotos de la época, muchas inéditas. Los primeros ejemplares del libro, publicado por el Consorcio y el Servizo de Publicacións de la USC, se agotaron en poco más de 24 horas y se prepara ya una primera reedición. El autor, que además es músico y doctor en Historia del Arte, considera que la clave de este éxito es que hay muchas personas que colaboraron como fuentes testimoniales o documentales para reconstruir un pedazo de la historia local que algunos aún recuerdan, aunque corría el peligro de caer en el olvido: «Yo quería saber cómo era el Santiago de esa época. Sabemos muy bien cómo era Londres, porque se ha conservado la estética, imágenes, fotos... pero de esta ciudad siempre se refleja la Catedral y la monumentalidad. Todo lo relativo a la modernidad musical no se había reflejado y esa era la meta del libro».

Compaginó al principio la investigación con su faceta como artista, sus discos, su trabajo en A Reixa Bar... Y por el camino escribió una tesis, que empezó en el 2014 y se presentó en el 2019 obteniendo la mención cum laude. Pero había muchas historias e imágenes que no incluyó en ella y sí lo hace ahora en este libro.

«Gran parte del trabajo consistió en contrastar mucha mitología que había sobre los grupos de la época», dice Espiño. Cuenta, por ejemplo, que varias formaciones gallegas se rivalizaban el prestigio de haber sido los primeros en salir en la televisión. «Había cierta polémica porque todo el mundo quería ser el primero y pude confirmar que un grupo santiagués fue el primer conjunto ya no gallego, sino español, que salió en la tele el 2 de noviembre de 1956, pocos días después de inaugurarse la televisión pública española. La primera actuación musical que emitió TVE fue la de un conjunto italiano, el de Ray Martino, y justo después de ellos salieron los Sky, que ya estaban en Madrid y empezaron a actuar en la tele todas las semanas. Además, el mismo conjunto santiagués tocó en una boda real, la de Juan Carlos y Sofía», indica Espiño.

El libro del músico e investigador constata también que se formó un grupo en las torres de la Catedral. «Hay un artículo maravilloso de Nacho Mirás publicado en La Voz de Galicia que habla de los Fandiño, que vivieron entre 1942 y 1962 en una pequeña casa construida sobre el tejado de la basílica, reservada al campanero y su familia. Dos de los hijos, Suso (que aún vive) y Ricardo (ya fallecido) formaron una banda, Ritmen. Ganaron un concurso en A Quintana en el 61 y la plaza estaba a tope de gente. Ricardo, tiempo después, fue guitarrista de Raphael, al que acompañó en sus giras internacionales durante 20 años. Su hermano me comentó que cuando el otro actuó con Raphael en la misma plaza había menos público que en aquel concurso que ganaron siendo chavales», indica Espiño, quien tirando del hilo descubrió cientos de anécdotas curiosas. Si hubiera podido vivir alguno de esos momentos históricos, le hubiera gustado estar en una de las finales de los Ciclos de música moderna del colegio mayor La Estila, donde «había festivales los domingos por la mañana y al final del curso se juntaban todos los grupos un mismo día. En el 67, por ejemplo, se pudo ver lo mejor del beat compostelano».

Compopstela incluye también una selección de recortes de prensa, entrevistas y anuncios de inauguraciones de locales, entre otros archivos históricos que ayudan a reconstruir la ciudad en las décadas doradas de la música pop: dónde proyectaban las películas musicales, dónde se compraban las guitarras o qué colegios sirvieron como fábricas de músicos en la capital gallega. 

El libro: Espiño destaca «el mimo y esmero» puestos por el Servizo de Publicacións de la USC y el Consorcio de Santiago para una impresión de calidad. Compuesto de 419 páginas, Paula Cantero se ocupó del diseño y maquetación, y Daniel Vilas de la ilustración de cubierta. Los puntos de venta fijo en Santiago están en A Reixa y librería Couceiro, así como en el resto de librerías que forman parte de la red de distribución del Servizo de Publicacións de la USC a nivel nacional e internacional. 

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