El dispositivo de Fin de Año en Santiago se centrará en vigilar el toque de queda y las fiestas

La Policía Local peinará durante toda la noche el Ensanche y la zona vieja

Uno de los controles conjuntos de la Policía Local y la Nacional en Santiago para vigilar el cierre perimetral decretado por el coronavirus
Uno de los controles conjuntos de la Policía Local y la Nacional en Santiago para vigilar el cierre perimetral decretado por el coronavirus

Santiago / La Voz

Este no será un Fin de Año normal. No se parecerá en casi nada a las celebraciones de antes de la pandemia del coronavirus y, por ello, también ha obligado a la Policía Local de Santiago a diseñar un dispositivo de vigilancia y control distinto al de ejercicios anteriores. Será más numeroso, ya que se van a movilizar a más del doble de agentes que en jornadas normales, pero lo que cambiará de un modo radical serán los objetivos. Sin fiestas en locales públicos y con la expresa prohibición de estar en la calle a partir de la 1.30 horas, los agentes se centrarán en vigilar el cumplimiento estricto del toque de queda y de que nadie caiga en la tentación de organizar una fiesta ilegal en un pub o bar a puerta cerrada. Para ello, se peinarán de forma continua el Ensanche y la zona monumental.

El control del cumplimiento del toque de queda es sencillo, ya que las normas aprobadas por la Xunta son claras. Pasa de las 23 a la 1.30 horas, pero a partir de esa hora nadie podrá circular ni a pie ni a bordo de un vehículo. Las patrullas policiales estarán en continuo movimiento por la ciudad y además contarán con los efectivos que también desplegará la comisaría de la Policía Nacional, ya que el dispositivo es conjunto y estará perfectamente coordinado.

Además, también está previsto montar controles de movilidad conjuntos en los accesos y salidas de la ciudad, ya que tan solo están autorizados los movimientos de personas por motivos familiares y siempre antes del toque de queda. En esos puntos de vigilancia también colaborará, como viene siendo habitual, la Guardia Civil, que opera fuera de las zonas urbanas.

Otro de los objetivos de este atípico Fin de Año es que no se organicen fiestas ilegales, ya que está absolutamente prohibida la apertura de cualquier negocio hostelero a partir de las 23 horas del día 31 y hasta las 11 horas del día 1. Las multas por este concepto pueden llegar hasta los 60.000 euros. El concejal de Seguridade Cidadá compostelano, Gonzalo Muíños (PSdeG-PSOE), considera esta decisión tomada desde la Xunta como «un acierto», ya que va a facilitar en gran medida la labor de las fuerzas de seguridad en la noche de Fin de Año. «La realidad es que si los bares y cafeterías hubieran podido abrir a las seis de la mañana, como en una jornada normal, muchas personas habrían aguantado en las casas para alargar la noche y habrían salido a esa hora, y eso seguro que habría provocado problemas. Es cierto que así la hostelería sale perjudicada, pero facilita mucho la labor policial», explica el edil.

El control por ruidos en viviendas se mantiene, pero de forma menos estricta que en noches normales

La Nochevieja se celebra mayoritariamente en casa y más este año marcado por la pandemia del covid-19. Sin embargo, la realidad es que, pese a todo, seguirá vigente la normativa municipal contra el exceso de ruidos en viviendas, que es la que el Concello de Santiago está empleando para luchar contra las fiestas nocturnas en pisos por su riesgo potencial en la transmisión del coronavirus. Y no hay que olvidar que las multas son duras: 200 euros si la infracción se comete antes de la medianoche, 500 si es entre las 00.00 y las 3 horas y 750 a partir de esa franja. Así las cosas, la pregunta que muchos ciudadanos se hacen es si pueden sancionarles por celebrar Fin de Año en sus domicilios.

La respuesta es sí, pero con muchos matices. Está claro que es una noche en la que habrá fiestas familiares en la práctica totalidad de los hogares, por lo que los excesos de ruidos no se sancionarán, salvo en casos excepcionales por ser especialmente graves, hasta al menos la 1.30 horas, que es cuando entra en vigor el toque de queda y todo el mundo debe estar ya en sus hogares.

«Este es un año especial y esperamos que todos los ciudadanos colaboren porque las circunstancias son de extrema dificultad. La intención es que, dentro de las limitaciones que existen, todos podamos celebrar con nuestras familias, pero nuestra obligación es velar porque se cumplan las normas», señala Gonzalo Muíños, concejal de Seguridade Cidadá.

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