La ilusión de abrir un nuevo restaurante mexicano en Santiago puede con la crisis

Aitor Domínguez puso en marcha Pico de Galo con la cocinera Brisa Medina


Santiago

La suerte hay que buscarla y trabajarla día a día. Esto debió ser lo que pensó Aitor Domínguez Duro cuando se decidió a poner en marcha su sueño de ser su propio jefe. «Desde hace tiempo le tenía el ojo echado al local», apunta Aitor. Allá por el mes de marzo, cuando aún creíamos que el covid no era para tanto, Aitor llegó a un acuerdo con los dueños del antiguo O Campiño en San Roque. «Firmamos el contrato unos días antes del confinamiento», pero lejos de tirar la toalla, Aitor tuvo tiempo para madurar con calma su proyecto de vida. Nacía Pico de Galo, un restaurante mexicano para marcar la diferencia en la restauración de Santiago. Con experiencia en el sector, como camarero, tenía en mente un bar, tasca o restaurante similar al que podemos encontrar por miles en la ciudad, pero su proyecto maduró hacia otros derroteros. La cocinera del Pico de Galo tuvo mucho que ver en la definición del restaurante. Brisa Medina, nacida en una localidad próxima a Jalisco (México), le sugirió hacer comida mexicana, y la propuesta cuajó. «No hay nada parecido en Santiago, y ella hacía poco que se había quedado en el paro. La había llamado en una ocasión anterior, pero estaba trabajando. Cuando quedó en el paro, me llamó y empezamos a trabajar», comenta Aitor, nacido en Vila de Cruces y afincado en Santiago desde hace unos 8 años. El pasado viernes abría sus puertas, y lo hacía con todas las restricciones que ahogan al sector, pero «con mucha ilusión y ganas de trabajar». Por ahora, los encargos se pueden recoger en el restaurante o enviarlos a domicilio por las habituales plataformas de envío, y también por Obvious Eat. La comida es puramente mexicana, pero «adaptada a nuestros paladares. Menos picante», explica. Los tres primeros días superaron las previsiones, y se tomaron dos para reorganizarlo todo. El miércoles volvieron a los fogones, y la «respuesta sigue siendo buena». Aunque contiene el aliento, «porque es cierto que puede no ser el mejor momento para poner en marcha un negocio, pero cuando me quedé en el paro pensé que tenía que hacer algo». Capitalizó todo el paro y lo invirtió en cumplir su sueño. Cuando «se vaya recuperando la normalidad, y podamos volver a los bares, en Pico de Galo haremos desayunos completos, que es algo que me gusta; y también se podrá tomar unos vinos y unas cañas con tapas mexicanas». Ideas e ilusión tiene muchas, así que seguro que la suerte le sonríe.

Castañas y paseo

En estos días de confinamiento perimetral, Compostela está casi sola. Hacia el atardecer, otros años, eran habituales las largas colas en la rúa Nova y en Porta Faxeira para comprar un cucurucho de castañas, que se degustaban durante el paseo. Ahora son muchos menos los que se animan al paseo diario. Entre los que se mantienen fieles a la cita está Jacobo Pérez Paz, presidente de la Asociación do Cabalo Galego, que fue sorprendido por Xoán A. Soler cuando daba buena cuenta de las castañas asadas junto a su madre, Amalia Paz, al tiempo que disfrutaban de un relajante paseo por las calles viejas de Santiago.

«A Raíña Galega»

La lectura se está convirtiendo en una aliada perfecta para llenar las horas de confinamiento voluntario en el hogar, y una de las propuestas de las librerías es «A Raíña Galega», el último libro del periodista Xosé Durán. Es una novela de ficción pensada para los jóvenes, y en la que la lengua gallega es la protagonista principal. En primera persona narra, alternando personajes históricos, los momentos que marcaron su existencia. El lector tendrá la oportunidad de conocer, de una manera novelada, la evolución del gallego desde el medioevo hasta hoy.

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