Aquí venden el «agotadísimo» paraguas que resiste a la lluvia de Santiago y trae soporte para bebidas

En Flora Infraganti muestran la última unidad que les queda del artículo, que parece inventado para el otoño del café «para llevar»


Santiago / La Voz

Aquellos que frecuentan o viven en Santiago, una de las ciudades más lluviosas de España, saben que el paraguas es un aliado imprescindible para el invierno. Los endebles caen como moscas cuando entran en el Obradoiro por el Arco de Xelmírez, o en el fatídico cruce del Ensanche entre La Rosa y Santiago de Chile, donde las papeleras se convierten cada dos por tres en auténticos cementerios de paraguas. Que sea resistente, es imprescindible. Si es además ligero, para poder maniobrar con él por la Caldeirería o el Franco y avanzar posiciones, mejor. Pero en los últimos años han surgido otros añadidos que están calando entre la población. Solo hay que darse un paseo por las calles para ver que los invertidos (o reversibles) están a la orden del día. Entre otras ventajas evitan, por ejemplo, dejar todo mojado cuando uno entra al coche o tener que buscar al llegar a casa una bañera para que escurra, ya que al plegarse la parte seca es queda hacia fuera. ¿Y si además le añaden al mango un soporte para bebidas? El resultado es un éxito en el otoño del café «para llevar» por imperativo sanitario. Así lo confirma Sara, de la boutique Flora Infraganti. «A nós só nos queda un. Os da marca Nicole Lee están agotadísimos. Quixen pedir a nova colección, pero non hai forma de conseguila», indica la propietaria del negocio del casco histórico. Apunta que una de sus clientas le encontró una función añadida: «Mercouno para apoiar o sombreiro. Dicía que nunca atopaba onde deixalo». Sara explica que puso a la venta los cuatro modelos que consiguió. «E traemos só unha unidade, para que non se repitan. Non somos o típico concepto de tenda de roupa ao uso, senón como un vestidor xigante, e gústanos innovar e ter sempre cousas distintas». De hecho, la originalidad es una de las señas de distinción de Flora Infraganti, que abría sus puertas en la primavera del 2019, en la Algalia de Arriba. «Cumplimos un ano estando confinados», cuenta esta pequeña empresaria a la que no le dio tiempo apenas de hacer colchón para sobrellevar el actual bajón turístico. «Non estamos tendo apenas xente. Fixen o 10 % de caixa da que habería de setembro a aquí», revela, lo que ha forzado su inminente cese de actividad. «Será nuns días, ata xaneiro», dice con la vista ya puesta en un año que todos esperan mejor.

Una joya sin nombre

La nueva colección de joyas de Sonia Ares nació sin nombre. La artesana de Rois busca un padrino que la bautice y para ello ha lanzado una campaña a través de las redes sociales, donde muestra su última creación, una pulsera en plata y perla. «O nome máis acaído e orixinal levará un exemplar desta pulseira de regalo», anunciaba la orfebre, todavía sorprendida por la buena respuesta. «Foi unha iniciativa para interactuar coa xente e agora teño un problemón porque hai moitas propostas que me gustan: alén, gaia, bágoas de morriña, feitizo, agarimo, sarabia...». La enumeración se alarga, por lo que ha decidido escoger esta semana tres de ellas y someter la ganadora a votación popular. Con su taller en Liñares, al amparo del sello Artesanía de Galicia, ya ha perdido la cuenta de cuántas colecciones ha lanzado desde que se dio de alta como autónoma, en el 2003: «Sobre 80 ou 100, e ata agora sempre lles puxen eu o nome, un moi galego, moi de aquí, polo que están acertando moitos». Sus inicios en la joyería fueron por casualidad, recuerda: «Remóntanse ao ano 1999. Eu viña do sector gandeiro e fixen un curso de soprado de vidro, pero as pezas eran moi delicadas e estaba o problema de transportalas sen que romperan, polo que empecei a combinalo con prata, que hoxe é o material principal co que traballo».

Premio a la trayectoria

El Hotel Oca Puerta del Camino acoge el viernes de la próxima semana la gala más importante de la informática en Galicia, en la que el Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática (Cpeig) homenajeará al catedrático Miguel Rodríguez Rubio con su premio a la trayectoria profesional. Nacido en Oviedo, entre muchas otras aportaciones, participó activamente en la creación de los estudios universitarios de informática, primero al amparo de la USC (en la Escola Universitaria de Informática) y luego de la UDC (con la transformación de la Facultade de Informática). Licenciado en la primera promoción de Informática de Deusto, es doctor cum laude por la UDC y tiene una dilatada trayectoria en el ámbito privado y público. Para él, «la informática supone una revolución, quizás la más importante, porque es la primera herramienta que apoya la mente».

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Aquí venden el «agotadísimo» paraguas que resiste a la lluvia de Santiago y trae soporte para bebidas