Los compostelanos evitan utilizar el bus urbano fuera de las horas punta

Tussa constata una caída del 45 % en días laborables y del 68 % en fin de semana


Santiago

En ningún momento del día el transporte urbano de Santiago supera el aforo máximo permitido. Ni en las horas punta se alcanza el aforo de 32 personas sentadas y 12 de pie que ofrecen los autobuses más grandes. Los picos de demanda del servicio se alcanzan en las primeras horas de la mañana, entre las 7.30 y las 10.00 horas de lunes a viernes, coincidiendo con el inicio de la jornada laboral y la escolar. Las líneas con más presión son las que unen el centro con Fontiñas y Conxo, por la mayor demanda para acudir a los institutos y colegios de esos barrios, y también la que traslada estudiantes entre los dos campus universitarios.

Claro que esa presión no tiene nada que ver con la que registra el transporte público en otras ciudades gallegas. Ni siquiera llega a los niveles necesarios para tener que reforzar el servicio o mover frecuencias. A primera hora de la tarde, entre las 14.30 y las 15.00 horas, las mismas líneas referidas soportan también una mayor afluencia, aunque la empresa municipal Tussa asegura que no han recibido quejas de personas que no pudieran subir al bus por exceso de ocupación.

De hecho, el uso del transporte público en Santiago sigue en niveles muy por debajo de los anteriores a la pandemia. Tussa sitúa la caída de viajeros este mes en un 45 % respecto a noviembre del 2019, un desplome que durante los fines de semana se dispara hasta el 68 %. Y esos porcentajes se han incrementado con el cierre total de la hostelería. Así, los buses urbanos tienen este mes un 7 % menos de usuarios que en octubre. El sábado pasado usaron ese transporte en Santiago 5.754 personas, cuando en noviembre del 2019 la media de los sábados fue de 12.428. Es decir, hay un 53,70 % menos. En cuanto a las jornadas laborales, el promedio de utilización de noviembre está en 16.485 personas, frente a las 29.683 en el mismo mes del 2019, lo que supone una merma del 45 %. Por eso en Tussa sostienen que «agora os desprazamentos son exclusivamente por necesidade», para ir a los centros escolares o por cuestiones laborales. De ahí que los movimientos sean tan escasos durante los fines de semana y, en días laborables, fuera de las horas punta.

Porque por la tarde está en mínimos. José Ramón Mosquera, gerente de Tussa, indica que hay paradas por las que no pasa nadie durante horas, y otras en las que solo esperan el autobús una o dos personas, cuando antes de la pandemia eran muchas más.

Pero no solo la demanda ha experimentado cambios con el covid, también el comportamiento de los usuarios. La recomendación de evitar comer y conversar en el autobús, publicada en el Diario Oficial de Galicia del martes, ya se deja notar en Santiago. Los conductores constatan que ahora el silencio impera en los trayectos. «Do barullo da xente falando pasouse ao silencio total. Non escoitan ni soar os móbiles. É moi triste», señala Mosquera. Otra cuestión curiosa es el criterio selectivo que aplican los viajeros respecto a las distancias de seguridad a bordo: «A xente deixa máis espazo libre entre eles e os rapaces máis novos».

«Mucha menos de lo habitual»

María del Carmen Caro y José Santiago se afincaron en Santiago al jubilarse hace 9 años, y proceden de Marbella. «Somos usuarios del bus desde hace años, y ahora hay mucha menos gente de lo habitual, y por la tarde, aún menos gente». José asegura que «nunca está tan lleno que nos dé miedo ir».

«A mediodía más, ahora poca gente»

Noel Castaño coge todos los días el autobús de la línea 5 para ir a clase, a las 8.30, y «normalmente no está lleno. Antes había mucha más gente. Ahora, al mediodía, cuando salimos somos más en el bus, pero nunca tuvimos problemas». Reconoce que no tiene sensación de peligro al viajar en el bus.

«Casi siempre vamos sentadas»

Lara Alonso y Aixa Martínez apuraban ayer el repaso de sus apuntes de francés en la parada de Xeneral Pardiñas. «Se nota mucho que hay menos gente en el bus, ahora casi siempre vamos sentadas hasta Fontiñas», apuntan. «Al mediodía, hay más gente».

«Sin problemas con el aforo en el bus»

«Nunca tengo problemas con el aforo del bus», apuntó Antonio Martínez. Como usuario habitual, Antonio considera que se nota mucho la pérdida de viajeros. «Nunca lo veo lleno, y siempre es posible ir sentado. Se nota mucho que la gente no se mueve como antes».

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