Santiago aplica uno de los IBI más bajos entre las ciudades gallegas

Está también entre las que menos gravan los vehículos y el impuesto de construcción


santiago / la voz

Santiago es la segunda de las grandes ciudades gallegas con el IBI más bajo. Y así seguirá siendo en el 2021. Raxoi no tiene pensado modificar el tipo, fijado en el 0,51 %, y aunque lo hiciese alguna otra ciudad a la baja, no sería suficiente para apearla de ese puesto. La distancia es significativa. Y ya no solo con Vigo, que destaca en el otro extremo con una carga impositiva del 0,91 %. También con A Coruña (0,60), Ferrol (0,63), Pontevedra (0,64) y Lugo (0,67). Solo Ourense (0,45) está por debajo de la capital. Eso en lo que se refiere a los bienes urbanos. En los rústicos, Compostela mantiene ese segundo puesto con el 0,48 %, pero en este caso por detrás de Lugo (0,30 %).

Esa es la relación que arrojan los datos del Ministerio de Hacienda, aunque hay que tener en cuenta que Santiago es la ciudad con la actualización más reciente de sus valores catastrales. Su última revisión es del 2010 y, de hecho, los compostelanos todavía terminaron de pagar en el 2019 la repercusión anual de aquel incremento de valores. En el otro extremo, otra vez, está Vigo. Su última revisión es de 1990, aunque aplica un coeficiente de actualización de valores catastrales, al igual que A Coruña y Lugo.

Santiago llegó a tener su cuota máxima de IBI en prácticamente el 0,64, hasta que Dositeo Rodríguez (PP) forzó una bajada progresiva hasta el 0,60 en el mandato del 2003-2007. Gobernaba entonces Bugallo, quien pactó la política fiscal del 2004 con el PP ante la espiral de confrontación que se impuso en la relación entre socialistas y nacionalistas después del intento frustrado de reeditar la coalición del mandato anterior. El acuerdo fiscal con el PP allanaría el camino para un nuevo bipartito PSOE-BNG unos meses después. Ya en el anterior mandato, populares y socialistas acabarían imponiendo también una bajada a CA para el 2016, aunque en este caso no fruto de una negociación, sino por la fuerza de la aritmética plenaria.

En cualquier caso, Santiago tiene ahora mismo el segundo registro más bajo de las ciudades, salvo en el IBI que grava a los inmuebles de carácter especial (autopistas y autovías). Ahí está en cabeza (1,3 %) con A Coruña y Ourense. Sin embargo, recupera posiciones entre las urbes con menor carga impositiva si se habla de ICIO (impuesto de construcciones, instalaciones y obras) y de vehículos. En el primer caso su gravamen (2 %) es el más bajo de las ciudades: A Coruña lo duplica. Y en cuanto al impuesto de vehículos, los santiagueses son los que menos tributan después de los pontevedreses, aunque tienen cuotas muy parejas. Los que lo hacen en mayor medida son los vigueses, que pagan entre 23,25 euros de mínimo y 224 de máximo por ese impuesto (hay cinco tramos en función de los caballos fiscales y en dos de ellos igualan su tasa con los coruñeses). En Santiago ese abanico va de 21,3 a 188,9 euros.

La relación se invierte en el área de Compostela, aunque Teo es el que cobra más por inmuebles urbanos

La posición de Santiago se invierte cuando la comparativa se hace con su entorno más inmediato. No en vano, deja de medirse con las grandes concentraciones de Galicia y lo hace con municipios donde ella misma es la principal referencia urbana. En este caso pasa a los puestos de cabeza entre los municipios con mayor presión fiscal, aunque no al primero en todos los casos. De hecho, no es el que más grava el IBI urbano. Ahí la palma se la lleva Teo, con un 0,54 %. Compostela está en el 0,51, muy cerquita de Ames (0,50). Sí destaca en el rural, donde su 0,48 % está ligeramente por encima del de Oroso (0,45) y Vedra (0,44), pero a distancia de los de Boqueixón, Brión y Teo (0,30) y del de Ames y Val do Dubra (0,33).

En cuanto al ICIO, y frente a lo que se pudiese esperar, Santiago se mantiene en un segundo plano con un gravamen del 2 %, al igual que Brión y Teo y solo por debajo de Boqueixón (1,90). Ahí la mayor presión está en Oroso (4 %) y Val do Dubra y Vedra (3 %). Ames aplica el 2,50 %.

La mayor presión tributaria de los municipios más urbanos sí se deja notar en el impuesto de vehículos. Ahí, Compostela destaca en los cinco tramos fiscales. Los que menos tributan en este caso son los vedrenses y dubreses, a los que ese impuesto les sale, según los caballos fiscales de sus vehículos, entre 13,88 y 123,20 euros.

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