¿Quién se dedicó a dejar rosas de madrugada por todo O Milladoiro?

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Xoán A. Soler

Mary Vieites, una florista de Ames, repartió 100 flores pidiendo apoyo para el comercio local

15 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

A la entrada de un portal. En el buzón para la publicidad. En parques. En bancos. En marquesinas de autobuses... O Milladoiro amanecía ayer plagado de rosas: blancas, amarillas, rojas... Los vecinos se las encontraron por la mañana, cuando salieron a la calle, dispuestos a enfrentar un día más en medio de la pandemia. En total, cien flores, desperdigadas con mucho amor, alegraron el día a quienes se encontraron con ellas. Esa era, precisamente, la intención de la persona que las repartió. ¿Quién? Mary Vieites, una florista de Teo que trasladó hace seis años su negocio a Ames, Mil Rosas. La idea surgió, cuenta, «porque la situación de la flores está muy complicada: hay carencia de flor y de clientes también. Queríamos que la gente contara con nosotros para el día de Todos los Santos y hacernos más visibles, al pequeño comercio en general, para que todo el mundo vea que las tiendas de barrio cuidan a sus clientes de una forma que no hacen Amazon ni otras grandes plataformas. Nos parecía una forma bonita de cuidar al pueblo que nos da de comer todos los días, de dar las gracias y recordar que seguimos aquí», dice la teense. Explica que los floristas «arriesgamos mucho en esta campaña», por la de Difuntos, y recuerda que «el sector de la flor está muy machacado. Se nos confinó en vísperas del Día del Padre y hay que tener en cuenta que trabajamos con un elemento no reembolsable. Es decir, lo que no vendes se da por perdido. Y se cerraron los cementerios, con los centros hechos y sin poder entregarlos...».

Es por eso que se le ocurrió a Mary rescatar una campaña que ya había hecho, hace años, por San Valentín. Sus cien rosas, envueltas en celofán individualmente y repartidas por ella misma a las cinco de la mañana —con la complicidad de su marido como conductor—, incluían una etiqueta. En ella invitaba al afortunado que encontrase una flor a guardarla y a visitar su tienda el día 1, así como a «cuidar de los negocios locales». Pasadas las nueve, empezaron a aparecer en las redes sociales las primeras fotos de aquellos a los que el azar cruzó con sus rosa. Otros se acercaron al establecimiento de Rosalía de Castro. «El teléfono no paraba de sonar para darnos las gracias. Fue muy entrañable. La gente necesita cariño, ahora más que nunca», afirma esta empresaria, dispuesta a dar para recibir.

Carlos Sobera, en Xallas

Publicaba hace una semana Carlos Sobera en Instagram que tocaba volar. «Lo mas alto posible, lo mas lejos que se pueda...», añadía, junto a una foto suya en el avión. Este llevó al presentador de Mediaset al norte. El viaje del vasco pasó por Asturias, y también por Negreira coincidiendo con el puente, en el que disfrutó de una «soberbia comida de la mano del chef Rogelio [Rial] en su magnífico restaurante, Casa Barqueiro».