La casa de los artistas que viajan tras la inspiración

En la residencia de Cuarto Pexigo se alojan mentes creativas que en Santiago despiertan a las musas


Santiago / La Voz

Frente al parque de Belvís hay una casa que aloja a las mentes creativas que llegan a Santiago detrás de la inspiración. Se trata de Cuarto Pexigo, una residencia para artistas que les permite desarrollar su obra en una ciudad donde hasta la lluvia es arte. La idea la pusieron en marcha Amaia Roldán, quien llegó hace 7 años a la capital gallega para trabajar en la hostelería, y el compostelano Iago Pazos, que fue su profesor de máster en el Basque Culinary Center y «la persona que me introdujo en esta ciudad, que me fascinó, porque tiene una vida cultural y artística fuera de lo normal», relata ella, ahora al frente de la empresa cultural en solitario. Explica que siempre le gustó la fotografía, pero en Galicia «se me despertó más esta inquietud». Un día, paseando junto a la Praza de Abastos vio un puesto libre y pensó en exponer y vender allí los trabajos de otros artistas, producidos al abrigo de una residencia. Tenía el espacio perfecto para alojarlos, justo debajo de su casa, y pensó en cuántos amigos y otros grandes talentos podrían conocer así la ciudad y trabajar en ella. Amaia hace de anfitriona e incluso de guía por Compostela. Afirma que «la convivencia con ellos es como un mega máster en arte y cada uno aporta algo nuevo, hasta ideas sobre cómo reenfocar Cuarto Pexigo, que es un proyecto en continua transformación. Vender luego ese trabajo, después de haber tenido relación con el autor y saber cómo se hizo todo, es algo mucho más personal. Algunos llegan con una idea preconcebida de lo que van a hacer y otros no, surge aquí». Para ella, la clave es dar libertad para crear, porque «los artistas somos unos currantes natos y muy generosos». 

El apartamento, con capacidad para una o dos personas como máximo, ya ha acogido ya a 14 autores, varios franceses, de Portugal... pero también gallegos que residen fuera o se desplazan dentro del territorio autonómico. Bernardita Morello, Iván Prieto, Nicolás Combarro, Lorena Cosba, Marine Delouvier, Clement Verger, Ángeles Díaz, Mayte Esbri, Charles-Elie Delprat, Susana Blasco, Jordi Larroch, Maria do Mar Rêgo, Rafa Pasadas y Marisa Mantxola pasaron ya por estas cuatro paredes dejando su huella. Fotografías, acuarelas, colajes... Cuarto Pexigo está abierto a las distintas formas de expresión, «aunque el puesto de la Praza de Abastos es pequeño y tiene sus limitaciones. Se presta mucho para la fotografía, por ejemplo, que por otra parte se está empezando a valorar más en estos últimos años y tiene más presencia en museos y exposiciones, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer», incide Amaia.

Peregrinaje ilustrado

Entre los peregrinos que llegaron ayer a Santiago estaba Lucía Moure, una ilustradora cántabra que realizó el Camino Primitivo junto a un grupo de amigos. Salieron de Oviedo el día 16, pero lo particular de esta historia es el cuaderno de viajes que ha hecho esta artista, reflejando cada etapa con una imagen icónica de esa parada y una reflexión.

«Llevo pintando desde niña y hace un par de años empecé a llevarme unas hojas tamaño postal cuando viajaba. Después de cada ruta pintaba en el sitio donde estaba que más me llamaba la atención, porque soy urban sketcher. En esta ocasión, se me ocurrió llevar un cuaderno, que es un formato un poco más grande, e ir escribiendo el resumen de la etapa junto a cada dibujo. En vez de hacer una foto, esto te lleva más tiempo pero al final lo recuerdas mejor», argumenta Lucía, quien además ha compartido su trabajo a través de las redes sociales y ha suscitado un gran interés, afirma: «Mucha gente que ha empezado a seguirme a través de mi perfil de Instagram y peregrinos me fueron haciendo sugerencias sobre qué pintar y me han pedido que publique luego el diario como promoción del Camino o suvenir».

Entre sus ilustraciones están desde la catedral de Oviedo hasta distintas iglesias, fuentes, puentes o un albergue. Dice que ya le han salido varios encargos a raíz de este proyecto, realizado con acuarelas y tinta. ¿El último dibujo? Una vista desde el Obradoiro de la catedral santiaguesa, como no podía ser de otra forma.

Destacando en la novela histórica

Una obra escrita por el compostelano Rodrigo Costoya ha ganado el Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda en su novena edición (la más disputada, por cierto, con 78 participantes). Se trata de Allí donde quemen libros, un relato que transcurre en el XV y narra la historia de unos monjes franciscanos que luchan por mantener viva la sabiduría acumulada durante siglos. El texto, escrito originalmente en gallego, ya fue finalista hace dos años en el Premio de Narrativa Torrente Ballester. Ahora será publicado por la Editorial Pàmies tras vencer en este certamen, dotado además con 10.000 euros.

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