Galletas y fideos para las aves de la Alameda

José Fernández critica el estado del estanque y asegura que los patos están hambrientos

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Hoy el menú son galletas María José Luis Fernández Edreira da de comer a las aves del estanque de la Alameda

Pocos serán los compostelanos que no tengan entre sus recuerdos infantiles, las tardes en la Alameda dando de comer a los patos del estanque y lamentándose de lo sucia que está la zona. Estas quejas siguen estando presentes en las conversaciones de los que se acercan hasta el lugar todos los días, y es uno de los primeros comentarios que nos hizo José Luis Fernández Edreira, mientras daba galletas María a los pocos patos que quedan en la Alameda. José Luis, jubilado desde hace 8 años, comenzó a acudir uno o dos días a la semana para llevarles comida a las aves. «Están hambrientas. Les echan unas pipas que no es comida para ellos. Solo hay que ver cómo vienen cuando me oyen. Si tuvieran comida suficiente, no devorarían lo que les traigo», apunta. No eran las diez de la mañana, cuando José Luis se acerca al estanque llamando a los patos, y para sorpresa de quienes estamos en el lugar, las aves respondieron inmediatamente a su llamada. Como si de una manifestación se tratara, patos y palomas comenzaron a rodear a José Luis sabedoras de que era la hora de comer. José Luis llama, especialmente, a dos patos «siberianos» para que se acerquen a coger de su mano las galletas. «Al estar tu aquí, les cuesta acercarse. Estos pequeños, no son crías son patos siberianos», aclara. Dicho y hecho. En cuanto nos alejamos, el pato pierde el miedo y coge el trozo de galleta. A la fiesta gastronómica se unen los gorriones, y es que «estos son muy listos y rápidos». No solo cogen al vuelo los trozos de galletas, sino que consiguen birlársela a las palomas. El menú se completa con migas de pan, arroz y «fideos que le gustan mucho a ese que viene por allí. Es un buceador. Se sumerge para coger la comida, y es una pena que tenga el agua tan sucia», insiste. Este vecino asegura que «solo les doy de comer a las palomas aquí. Si tuvieran comida en los palomares y en esta zona no estarían por otras zonas buscando comida». Así que considera que su labor permite que «no se mueran de hambre y ayuda a que dejen otros sitios donde molestan». José Luis recuerda que en la Alameda hace unos años había un pavo real, dos cisnes blancos y uno negro. «A uno de los blancos, lo mató el perro de una chica que dicen que dormía en la calle y el otro fue robado», comenta. José Luis es natural de Teo, pero desde hace unos cuantos años vive en Pontepedriña, y se siente un compostelano más. Mientras nos despedimos, insiste en pedir que se «preocupen un poco por el estanque. Que lo limpien. Con instalar una pequeña depuradora para limpiar el agua sería suficiente», sugiere.

Pedro Castañeda, de la Asociación Entre As Pontes
Pedro Castañeda, de la Asociación Entre As Pontes

Pulpo a orillas del Ulla

La praíña da Pontevea, localizada en el límite entre el concello de Teo y de A Estrada, estrena mañana un nuevo servicio. La pulpería Loureiro se encargará de alimentar a todos los visitantes desde las once de la mañana. Si todo va bien y la climatología acompaña, esto se repetirá cada domingo. Pedro Castañeda, presidente de la Asociación Recreativa e Cultural Entre as Pontes, explica que «queremos que a polbeira sexa un aliciente máis para que a xente veña e visite a praíña». La asociación que Pedro preside lleva muchos meses preparando este entorno fluvial para los visitantes. De hecho, este paraje no sale en muchos mapas. Hace poco abrieron un chiringuito con vistas al puente declarado como Bien de Interés Cultural. También han habilitado una pista de voleibol y un servicio de alquiler de kayaks y tablas de paddle surf. Ahora, incluyendo el pulpo de los domingos, la praíña completa su irresistible oferta.

Peregrina Fuentes fue agasajada por el alcalde de Negreira, Manuel Ángel Leis
Peregrina Fuentes fue agasajada por el alcalde de Negreira, Manuel Ángel Leis

Cien años no son nada

Peregrina Fuentes Villar se acaba de sumar al selecto club de los cinco centenarios de Negreira, del que Aurea Barca, que en octubre cumplirá 105, es la más longeva. Peregrina, que no llegó a casarse y siempre vivió en la casa familiar de Xallas de Abaixo, está al cuidado de su bisobrina, Engracia Vara. Conserva una salud «envidiable» y suele pasear por la finca. Su bisobrina comenta que vive ajena al coronavirus y le sorprende ver a la gente con mascarilla. Una sana costumbre es tomarse un vaso de vino a la comida, «e se son dous, mellor». Felicidades más que merecidas.

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