Los relojes inteligentes se ponen al servicio del cuidado de los mayores

Manuela Barbeito es una de las alumnas aventajadas de Ategal y forma parte del grupo piloto con el que se testa una nueva «app»


Santiago / La Voz

Dicen que nunca es tarde si hay ganas de aprender. Para muestra, las aulas sénior de la Asociación Cultural Gallega de Formación Permanente de Adultos (Ategal). Por ellas han pasado multitud de personas que no se resignan a darlo todo por sabido pasados los 65 años y quieren subirse al tren de las nuevas tecnologías. Entre los alumnos más aventajados en Santiago está Manuela Barbeito, quien a sus 78 años ha encontrado en Ategal una forma de «ponerme al día y relacionarme con otra gente», dice. Ahora acaba de estrenar una Mi Band, pues colabora en este momento en la fase piloto de en un proyecto que busca poner los relojes inteligentes al servicio del cuidado de los mayores. Se trata de una iniciativa impulsada en colaboración con la Xunta, a través de Política Social y la Amtega, y la empresa Minsait (Indra). Consiste en una aplicación que, a través de esta pulsera smartwatch, proporciona información de gran valor para las personas responsables del bienestar de la tercera edad, ya sean esta dependiente o no. «Se llama Asiste y lo que estamos haciendo, dentro de lo que nosotros llamamos SeniorLab, es un testeo durante este mes y unas semanas de septiembre para ver qué mejoras le podemos aportar. ¿Y quién lo está probando? Pues un grupo de personas mayores de Ategal», indica la directora de la sede santiaguesa, Paula Sande. De esta forma, la persona que esté al cuidado de Manuela, por ejemplo, sabrá su frecuencia cardíaca, los pasos que dio, su agenda de actividades o de medicación que tiene; con la opción incluso de programársela. «Empezamos por lo más sencillo, pero se pretende que un futuro incluya más cosas. Nosotros necesitábamos simplemente la Mi Band, para que recogiese esa información básica de las personas cuidadas. A diferencia de otras apps compatibles con la pulsera inteligente, como Mi Fit, en este caso yo como cuidadora tendría también acceso a todos esos datos y a otras funcionalidades, como unos sensores. En realidad eso es lo que más estamos utilizando actualmente, con una serie de umbrales para detectar picos que hacen saltar una alarma o alerta. Y tiene un apartado de comunicación, otro de localización y un servicio de llamada, que no es una teleasistencia», añade Paula. Apunta que algunos mayores de Ategal ya tenían su propia Mi Band y a otros se les proporcionó, como a Manuela. Esta, como cardiópata operada del corazón hace cerca de dos años, habla de la utilidad de Asiste para actuar ante riesgos. «Lo que más útil veo es la conexión que puede haber entre las personas que vivimos solas, que somos bastantes, y el cuidador. Es una prestación nueva más y saber que hay una persona que se preocupa por ti siempre da tranquilidad. Nunca está de más», opina.

Familias muy artísticas

El vecino de Brión y artista Fernando Yáñez emprendió su primer proyecto artístico con su hijo Hugo cuando este tenía solo 2 años. Ya han expuesto algún proyecto conjunto y resultó ser «como un juego y una terapia para los dos».

El primogénito de este Licenciado en Bellas Artes y profesor de secundaria en Ribeira nació con una enfermedad rara y con un don para la pintura, talento que a sus 7 años emplea para recaudar fondos con los que encontrar una cura a la enfermedad de Dent. Las camisetas solidarias que vende la tienda online de Rei Zentolo con uno de sus cuadros (Rallo) estampado están arrasando; pero el proyecto Art for Dent va más allá. Y «esperamos que siga creciendo gracias a muchas colaboraciones que están surgiendo», avanza en redes sociales Fernando, quien por cierto es el autor de los pimientos pintados en cinco pasos de peatones de Padrón que encargó el Concello para hacer más atractivas las calles de la villa.

Objetivo conseguido

Ayer, a falta de cinco días para que se cerrase la campaña de financiación a través de la plataforma Verkami, podían dar por cumplido su objetivo con creces. El ilustrador santiagués Pedro Segade Liste y el guionista David Braña recaudaron más de 3.100 euros para sacar adelante su cómic, Vivar, que necesitaba 2.700 para publicarse.

Se cumple así un sueño que lleva persiguiendo el compostelano cinco años, agradecido a todos los que lo apoyaron. «Llegar a publicar el primer cómic tiene muchos años de trabajo detrás. Son varios proyectos que quieren ver la luz y reciben un no por respuesta, pero hay que seguir perseverando», destaca Pedro.

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